El Correo de Burgos

EMBALSES / EL CAMPO SE DESPIDE DE LA SEQUÍA

Arlanzón y Úzquiza superan los mínimos exigidos por la CHD

Regantes y agricultores prevén una campaña sin restricciones / Sobrón ronda el 97% de su capacidad

Los dos pantanos de la zona este de la provincia se encuentran completamente llenos, por lo que las reservas de agua para esta campaña están prácticamente aseguradas.-ISRAEL L. MURILLO

Los dos pantanos de la zona este de la provincia se encuentran completamente llenos, por lo que las reservas de agua para esta campaña están prácticamente aseguradas.-ISRAEL L. MURILLO

Burgos

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Nadie se atreve aún a cantar victoria, pero todos coinciden al afirmar que la campaña agrícola de este año está prácticamente a salvo de la sequía. Malo sería que las lluvias nos abandonen de golpe, raro más bien. Sobre todo en el mes de las ‘aguas mil’, que de momento da pie al citado refrán mientras los pantanos de la provincia continúan llenándose. Así pues, todo parece indicar que «problemas con el agua no va a haber». Al menos esa es la percepción del presidente de la Comunidad de Regantes Alcalde José Martínez, Julián Ruiz, tras un mes de marzo de los «más lluviosos» que se recuerdan en la Sierra de la Demanda.Los últimos datos avalan su certeza -no exenta de cautela- de que los agricultores van a recoger «la cosecha de este año y la del anterior». En la cuenca del Duero, el embalse del Arlanzón ronda ahora mismo el 92% de su capacidad mientras el de Úzquiza acaba de superar el 83%. Por su parte, los embalses del norte también encaran la campaña de regadío con garantías, sobre todo a raíz de las lluvias de los últimos días, que han permitido al embalse del Sobrón superar el 97% de su capacidad. No obstante, el de Cereceda ha descendido a lo largo del fin de semana hasta situarse en el 38,8%.No cabe duda de que en Burgos y alrededores conviven «dos realidades: el norte y el sur». Lo sabe de sobra el presidente de la Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) en Burgos, Félix Arribas, al detallar que el pantano de Arija se encuentra «a tope» mientras Pisuerga, La Cuerda del Pozo o Linares deben llegar «como mínimo» al 65% de su capacidad, pues de lo contrario «puede haber problemas con los regadíos en la zona sur».En la misma línea, el secretario general de Asaja Burgos, Eliseo Martínez, aseguraba a finales de marzo que los agricultores asentados en las proximidades del pantano de Aguilar de Campoo todavía se encuentran en una situación «complicada» porque «no tienen todo el regadío que van a necesitar». Por el momento, según los últimos informes de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), alcanza el 57% de su capacidad.Mientras el sector agrario sigue mirando al cielo con la esperanza de que «las lluvias persistan», Arribas insiste en que «los cultivos hay que empezar a planificarlos ya» para evitar sobresaltos, pues «en vista de lo que sucedió el año pasado, uno ya no se fía demasiado por si acaso». Entretanto, el presidente de Alcalde José Martínez confía en que los regantes de su zona puedan «resarcirse» de los «sinsabores» de la anterior campaña, en la que «mucha gente perdió la cosecha» por culpa de la sequía.«Práctica normalidad»Si algo quedó claro durante la última Comisión de Desembalse de la CHD celebrada el viernes en Valladolid es que la campaña de regadío transcurrirá «en condiciones de práctica normalidad», ya que los 18 embalses del Estado en la demarcación acumulan en la actualidad en torno al 77% de su capacidad. Ojo al dato, porque aparte de situarse «cuatro décimas por encima del promedio de la última década», el organismo de cuenca también confirmó que «el volumen mínimo de reserva en los embalses fijado para el 30 de septiembre es superior al de 2017», lo que garantiza una «mayor disponibilidad inicial de recursos para afrontar el año 2019».Más allá de las buenas perspectivas gracias al llenado progresivo de los embalses, la CHD determinó los volúmenes mínimos por zonas antes de que acabe el año hidrológico a finales de septiembre. De acuerdo a las pautas establecidas, los embalses de Úzquiza y Arlanzón deberán sumar como mínimo 45 hectómetros cúbicos. En principio, alcanzar dicho objetivo no parece demasiado complicado, máxime cuando el pantano de Úzquiza atesora actualmente más de 63 hectómetros cúbicos y Arlanzón supera los 20.El presidente de la CHD, Juan Ignacio Diego, analizó además las «dificultades y limitaciones» que sufrió el sector agrario durante la pasada campaña por la sequía. Para ello, puso en valor el nivel de concienciación -de la de la población en general y de los agricultores en particular- sobre la importancia de ahorrar agua porque «el volumen asignado que no se gasta permanece ahí para el año siguiente y resulta valioso en época de escasez».Cierto es que las protestas entre los regantes se sucedieron cuando el organismo de cuenca cerró el grifo. Sin embargo, Julián Ruiz y sus compañeros entendieron las «razones» de tal decisión por mucho que les afectase. Es más, a día de hoy «nadie ha presentado ningún tipo de reclamación ni cuantificación de daños» ante la Comunidad de Regantes Alcalde José Martínez.Ahora lo que toca es mirar hacia delante y esperar que «siga lloviendo» durante la primavera para que el regadío esté asegurado «hasta septiembre en las debidas condiciones y sin ningún tipo de impedimento». Así lo entiende Ruiz, consciente de las vicisitudes que atravesaron los 400 socios de su Comunidad el año pasado. La verdad es que abril no pinta nada mal. No solo por la previsión de lluvias, sino también por los deshielos que, según Eliseo Martínez, podrían beneficiar a la zona de Pisuerga.La situación está bajo control en todos los sistemas de la CHD salvo en Carrión y Pisuerga-Bajo Duero, con una dotación por hectárea «inferior a la habitual» pero con perspectivas de que aumente «ligeramente» si «continúa entrando agua en los embalses durante las próximas semanas».

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