El Correo de Burgos

La Tabera congrega a un millar de fieles en el templo de Santa Casilda

La fortuna se muestra esquiva con las autoridades durante la inauguración del juego

Los asistentes procesionaron un año más portando los emblemas de Santa Casilda, la patrona a la que hace dos siglos pidieron ayuda para erradicar la peste.-G.G.

Los asistentes procesionaron un año más portando los emblemas de Santa Casilda, la patrona a la que hace dos siglos pidieron ayuda para erradicar la peste.-G.G.

Publicado por
GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Burgos

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El santuario de Santa Casilda volvió a lucir ayer sus mejores galas para celebrar la tradicional Rogativa de la Tabera. De nuevo, como no podía ser de otra manera, acudieron a la cita autoridades autonómicas y provinciales con el cometido de inaugurar oficialmente el juego de la taba una vez finalizados los actos religiosos. De esta forma, la cita revalidó su singular fusión litúrgica y lúdica con un solemne evento que arrancó con la protocolaria bienvenida del párroco del templo a vecinos y representantes públicos.Tras el denominado Saludo de las Cruces, consistente en abrazar simbólicamente las cruces parroquiales de Santa Casilda y San Martín, se inició el recorrido procesional que rodea el santuario hasta la ermita. Como es costumbre, los fieles portaron ambas cruces junto a los pendones y la imagen de Santa Casilda. Después del oficio religioso, se habilitó la mesa de juego en el exterior. En esta ocasión, la taba inaugural lucía rojigualda como la bandera española.De acuerdo al protocolo establecido, la apertura oficial de la mesa corrió a cargo del máximo responsable de la autoridad competente en materia de juego. Dicho honor recayó sobre el delegado de la Junta de Castilla y León en Burgos, Baudilio Fernández-Mardomingo, cuya tirada marcó la tónica de este año con un afortunado lanzamiento de ‘carne’ que inquietó a los apostantes, quienes recuperaron las pérdidas tras el ‘culo’ que marcaba el cambio de lanzador.Acto seguido, tomo el astrágalo del cordero el subdelegado del Gobierno en Burgos, Roberto Saiz. Sin embargo, pese a tentar a la suerte tampoco logró los favores de la fortuna para satisfacción de los apostantes. Por su parte, el alcalde de Briviesca, Marcos Peña, equilibró levemente el contador de las autoridades tras una primera ‘carne’ que intentó repetir, aunque la fortuna se le resistió tras varias tiradas sin conseguirlo.En representación de la Diputación Provincial asistió su vicepresidente, José María Martínez. No obstante, a pesar de conocer perfectamente los entresijos del juego, la suerte también se mostró adversa con él, ya que obtuvo ‘culo’ en su primer lanzamiento.Nada más finalizar la inauguración oficial del juego de la taba, los asistentes congregados en torno al santuario se desplazaron a la campa aledaña, donde los cocineros de afanaban en dejar en su punto la paella. Este año, la inestable climatología redujo ligeramente la presencia de romeros en la zona. Aún así, cerca de un millar de personas degustaron el plato tradicional de la fiesta, bendecido por las autoridades eclesiásticas y acompañado del pan y el vino para grupos de amigos y familiares.La pervivencia de la Rogativa de la Tabera en la capital burebana está fuertemente anclada en la cultura popular desde 1794. Por aquel entonces, la peste asolaba la localidad y el Ayuntamiento se comprometió a peregrinar en romería hasta el santuario de Santa Casilda para poner freno a la enfermedad. Al principio, la rogativa era exactamente igual al resto de las que se celebraban en todas las parroquias. Por aquellos tiempos, el pueblo fiel, presidido por el sacerdote, salía en procesión cantando las Letanías Mayores o de los Santos.La singularidad de esta cita y su apelativo de ‘Tabera’ surgió directamente de la iniciativa popular. Aunque se desconoce la fecha concreta, se cree que su nacimiento fue prácticamente simultáneo al del acto religioso. Sea como fuere, la crónica histórica refleja la gran devoción de esta rogativa entre los briviescanos, hasta el punto de que el municipio se quedaba casi despoblado. Entretanto, quienes permanecían en la localidad aprovechaban la ausencia de autoridades civiles y religiosas para jugar a ‘los prohibidos’, un acto ilegal en el que se registraban abusos y desórdenes.En un alarde de pragmatismo para evitar estos excesos y no prohibir la diversión que constituía el juego, se autorizó el juego durante un día en Santa Casilda. Allí, en presencia de las autoridades, se tendría controlada la situación. Al mismo tiempo, se daba gusto al pueblo, que optó por el juego de la taba descartando el resto de opciones.El componente organizativo ha evolucionado con el paso del tiempo. La costumbre desde sus inicios era que el Ayuntamiento distribuyera entre los romeros pan y vino. Después, durante los primeros años de la década de los 50, el entonces alcalde, Marino Linares, introdujo la costumbre de añadir al pan y al vino un plato de paella. En esa época, eso sí, el arroz escaseaba y no había más remedio que racionarlo. Para ello, el Consistorio decomisaba el arroz de ilícita procedencia y se valía de dichos ‘alijos’ para invitar a los asistentes.Con la desaparición de la prohibición de comerciar con el arroz, la costumbre se institucionalizó y arraigó de tal forma que en la actualidad el Ayuntamiento de Briviesca continúa organizando el popular menú a un módico precio.Una de las señas de identidad de los briviescanos es su apego incondicional a las tradiciones de sus mayores y la Tabera es uno de sus exponentes más claros. Lo demuestra el pacto suscrito hace dos siglos entre autoridades, clero y pueblo. El trato se mantiene intacto y sobrevivió incluso a su absoluta prohibición durante el franquismo. Eso sí, el juego se reduce únicamente a un día en concreto. Así pues, se termina la Tabera y hasta el año que viene.

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