La lluvia no logra frenar a los romeros de Revenga
Las tres villas cogestoras del paraje, Regumiel, Canicosa y Quintanar festejaron ayer la cita más importante del año

A pesar de que la lluvia amenazó en varias ocasiones, finalmente se pudieron celebrar los actos en el bello paraje.-R. F.
El colorido y el sentir serrano volvieron a deslumbrar en la jornada de ayer con motivo de la tradicional romería en honor a la Virgen de Revenga. Los vecinos de las tres villas copropietarias de este precioso enclave -Canicosa, Quintanar y Regumiel de la Sierra-, festejaron una edición más de esta especial celebración en la que cada año se demuestra el respeto mutuo y la hermandad que existe entre ellos y sus convecinos desde tiempos inmemoriales. Y es que se trata de una de las romerías de las más antiguas de todo Castilla y León, con más de 500 años de historia, en la que cada último fin de semana del mes de mayo se dan cita centenares de personas entre las que no sólo hay vecinos de los tres pueblos que gestionan este lugar, sino de muchos otros municipios de la comarca de Pinares que viven esta festividad como suya, llenando así de público la campa de Revenga. Festejo que ayer estuvo amenazado por la lluvia en numerosas ocasiones, la primera de ellas por la mañana minutos antes del recibimiento de las cruces, lo que trajo consigo algunas caras largas. Pero por suerte la lluvia cesó, respetando así los actos más significativos, lo que llevó a las tres villas a celebrar al mediodía su tradicional saludo. Las tres comitivas, lideradas cada una de ellas por sus respectivos alcaldes y alcaldesas -José Luis Vázquez por Regumiel, Ramiro Ibáñez por Canicosa y Montse Ibáñez por Quintanar-, realizaron el encuentro de las cruces y pendones que, como dicta la tradición, se saludaron capitaneadas este año por el pueblo de Regumiel de la Sierra. Acto seguido dio comienzo la procesión con la imagen de la Virgen de Revenga por los alrededores del la campa en compañía de la música de la banda de Quintanar, para proceder luego a celebrar la misa en el interior de la ermita. Tras la finalización de los actos religiosos, los presentes disfrutaron de un concierto de la banda de música en honor a la Virgen de Revenga. Así se dio el pistoletazo de salida a un día repleto de diversión para todos los asistentes, ya que la campa del Comunero se llenó, como cada año, de atracciones infantiles, puestos artesanos, barracas de feria, reuniones gastronómicas entre familias y amigos y buen ambiente. Los cientos de vecinos serranos y algunos visitantes desplazados al lugar disfrutaron de una comida campestre, que cada grupo degustó en compañía de amigos y familiares en los alrededores de la campa, en alguna de las zonas de ocio preparadas para tal fin. La jornada concluyó con una actuación folclórica y con la despedida de las cruces y pendones de los tres pueblos. Un acto con el que se cerró la fiesta que ahora de nuevo esperará un año para poder ser celebrada, esta vez organizada por el pueblo de Canicosa que es quien coge el testigo.