Acción sindical contra el acoso sexual en los centros de trabajo
La campaña ‘No lo permitas’ de CCOO reclama más intervenciones y protocolos de prevención

María del Carmen Noceda y Susana Menéndez, ayer, en la sede del sindicato.-D.S.M.
El aguante silencioso o la retirada por la puerta de atrás en las empresas contribuye a perpetuar el «clima tolerante» que todavía gira en torno al acoso sexual y por razón de sexo. Cuando una mujer se niega a denunciar por temor a perder su empleo, se expone a «uno de los riesgos laborales de género más importantes» y las secuelas son palpables a nivel físico y psicológico, con reacciones propias de una situación insostenible como el «estrés», la «depresión», los «trastornos del sueño» e incluso «problemas gastrointestinales». En estos casos, la clásica baja por «contingencias comunes», con su pertinente «pérdida salarial», se convierte en el único balón de oxígeno para las víctimas de esta clase de discriminación.No es la primera vez que Comisiones Obreras hace hincapié en la necesidad de «seguir denunciando» e implementar nuevos protocolos de actuación para evitar el acoso sexual y por razón de sexo en las empresas. Sin embargo, nunca está de más dar «visibilidad» a un problema que, lejos de remitir, ha registrado un «aumento en los últimos años». Por ello, el sindicato relanzaba ayer la campaña ‘No lo permitas’, impulsada desde la Secretaría de la Mujer y Políticas de Igualdad con el objetivo de brindar «atención directa» a las trabajadoras y trabajadores que aún conviven con ese clima de «tolerancia a ciertos comportamientos».Aparte de sensibilizar a las empresas en particular y a la ciudadanía en general, la campaña también pretende denunciar el «incumplimiento» de las normativas específicas contra ambos tipos de acoso, empezando por un desarrollo efectivo dentro de este ámbito en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. De igual manera, tal y como subrayaba la técnica deIgualdad del sindicato en Burgos, Susana Menéndez, resulta imprescindible eliminar ese «poso social» relacionado con «valores que sustentan la discriminación». Por ejemplo, el hecho que «se culpabilice a la víctima» en lugar de castigar al agresor.En la misma línea, la secretaria provincial de Mujer y Políticas de Igualdad de CCOO, María del Carmen Noceda, aseveró que la permisividad ante el acoso en los centros de trabajo «influye de modo decisivo a la ocultación del problema y a la descalificación del testimonio de la víctima». Por otro lado, remarcó que las leyes estatales deben considerar víctimas de violencia de género a las mujeres que sufren este tipo de abusos al igual que la normativa autonómica.Tanto Noceda como Menéndez lamentaron que, a día de hoy, no se pueden aportar «datos reales» sobre el número de casos que se registran cada año porque no existe una estadística oficial. Por este motivo, insistieron en que, más allá del cumplimiento estricto de los protocolos de prevención que deben cumplir las empresas, convendría crear una base de datos para contabilizar las denuncias. No en vano, la técnica de Igualdad de Comisiones puso la «lupa» sobre los colectivos femeninos que sufren «mayor precarización» como las mujeres migrantes, las transexuales o las madres solteras. Tampoco se olvidó de las empleadas del hogar, las «grandes olvidadas» por parte de las administraciones.Menéndez aseguró además que la «mayor parte» de las empresas no han implementado los protocolos necesarios para frenar el acoso sexual y por cuestión de sexo en sus plantillas. De hecho, precisó que la Inspección de Trabajo tan solo llevó a cabo tres intervenciones «aleatorias» enBurgos el año pasado.