PSOE y Podemos votan en el Senado en contra de alargar el petroleo de La Lora
Los socialistas sostienen que se trata de una «maniobra de confusión en clave electoral» promovida por el partido «líder en exportar barriles de demagogia» en «materia energética»

Trabajadores de los campos petrolíferos de La Lora realizan los últimos trabajos de desmantelamiento.-ISRAEL L. MURILLO
Más de lo mismo en el cara a cara entre populares y socialistas respecto al cierre de los yacimientos petrolíferos de La Lora. Volvió a quedar patente ayer durante la Comisión de Transición Ecológica en el Senado. De nuevo, el PP exigió al Gobierno de Pedro Sánchez la paralización de la orden de desmantelamiento y la reanudación de la actividad amparándose en que el rechazo a una producción de 1.000 barriles de petróleo cuando España importa 1,3 millones es un «despropósito» y un «capricho que demuestra que el PSOE va a hacer una transición ideológica a costa del bolsillo de los españoles».En estos términos se expresaba el senador popular por Burgos, Arturo Pascual, consciente de que dicha producción se encuentra por debajo del 0,1% del consumo nacional, aunque para el entorno de La Lora supone «la supervivencia de la comarca». Asimismo, insistió en que garantiza una fuente de riqueza y empleo que, de no generarse aquí, «lo hará en Libia, México, Nigeria, Arabia Saudí o cualquier otro país a los que les tengamos que comprar esos 1.000 barriles de petróleo».En su moción, aprobada en la Comisión gracias a los votos del Partido Popular y Compromís frente a la abstención del PNV y ERC y el rechazo del PSOE y Unidos Podemos, Pascual denunció que la empresa adjudicataria de los yacimientos, Columbus Energy Resources, recibió el comunicado gubernamental de desmantelamiento «sin recibir la más mínima explicación». También recordó que, en enero del año pasado, el Ministerio de Energía emitió un informe que anunciaba el vencimiento del contrato, aunque por otro lado dio luz verde a un Real Decreto que habilitaba a la Dirección General de Políticas Energéticas y Minas a convocar un nuevo concurso para adjudicar una futura concesión de explotación.Por todo ello, y teniendo en cuenta que la propia compañía aseguró en su día que los campos de Ayoluengo poseen reservas para producir 105 millones de barriles, Pascual conminó al Gobierno a reconsiderar su postura para evitar el desmantelamiento de una planta petrolífera que, a su juicio, acarreará un grave impacto económico para la zona.En respuesta a los argumentos expuestos por el grupo popular, el portavoz socialista de Cambio Climático, Manuel Guerra, manifestó que la moción es en realidad una «maniobra de confusión en clave electoral interna para eludir la responsabilidad del Gobierno del PP de una decisión de 2017». Acto seguido, criticó el contenido de una propuesta que, en su opinión, solo pretende que se haga lo que el Ejecutivo de Mariano Rajoy «pudo hacer y no hizo por falta de voluntad o diligencia o porque entonces tenían otro criterio».«Hablan de retomar el proyecto, ¿qué proyecto? No hicieron nada al respecto», recalcó Guerra antes de añadir que de no ser por el cambio de Gobierno, la moción de ayer «no hubiera venido a esta Cámara». En cualquier caso, dejó claro el rechazo de los socialistas a la reapertura de La Lora porque «va en contra de la estrategia para conseguir el objetivo de descarbonización de nuestra economía». En este sentido, defendió la necesidad de que las administraciones competentes «busquen fórmulas y acuerdos para ofrecer alternativas para la ciudadanía que les permita garantizar su bienestar y progreso».También saltó a la palestra el portavoz del PSOE en la Cámara Alta, Ander Gil. «El PP de Burgos era partidario del fracking y ahora nos da la razón prohibiéndolo en Castilla y León, les advertimos con Garoña y el tiempo nos dio la razón», apuntó antes de aseverar que si algo han demostrado el grupo popular en la provincia, tanto en «materia de alternativas para el medio rural» como «energética», es que es «líder en exportar barriles de demagogia».Por su parte, la secretaria general de los socialistas burgaleses, Esther Peña, tachó la moción de «auténtico insulto a la inteligencia y un brindis al sol» porque el cese tuvo lugar en marzo de 2017 y «el señor Rajoy lo dejó en ‘parada’».