Intervención deja a Cáritas sin la ayuda para Personas sin Hogar
Hasta que se tramite el concurso público, el servicio dependerá de Acción Social

El programa depende desde el 1 de enero de Servicios Sociales-I. L.M.
Desde que comenzó el programa de ‘Personas sin Hogar de Cáritas Aranda’ hace 28 años, siempre se ha hecho a través de un convenio (que se firmaba a final de año) pero un reparo de Intervención en el Ayuntamiento de la capital ribereña -que obliga a llevar a cabo una contratación por concurso público-, pone en aprietos un servicio que en 2018 ayudó a 248 personas, con 1.179 intervenciones.La noticia ha caído como un jarro de agua fría en una organización altruista que confiaba en estos 30.000 euro, «porque para nosotros es un servicio muy importante», explica apenada la responsable social, Guadalupe Cuadrado. Por el momento, han presentado un recurso administrativo para afrontar el gasto de 2018 y no saben si el tema acabará en los juzgados.Por otro lado, hasta que el concurso público se tramite, el servicio dependerá de los Servicios Sociales municipales (CEAS). «Es una pena porque es un colectivo muy apegado a Cáritas», argumenta con la mirada puesta en otras ciudades como Burgos o Miranda donde a diferencia de Aranda, se ofrece un servicio integral de reinserción para los que estén interesados. «Son programas de un año que lógicamente son más costosos», advierte. En Aranda, puntualiza, este tipo de modalidad no existe pero si se da algún caso es derivado a Burgos o Miranda, «porque estamos en red».El programa de acogida y valoración social que desde 1991 desarrolla en la Ribera, Cáritas Aranda, se prestaba hasta el pasado 31 de diciembre, de lunes a viernes, en horario de 10 a 12 horas. El servicio incluye ayudas económicas de urgencia para cuestiones como medicamentos, transporte o peluquería.Según su último informe, en 2018 se atendió a 14 personas con 24 ayudas económicas en metálico. Dos personas fueron derivadas a otros proyectos de Cáritas para gente sin hogar; 214 accedieron a alojamiento en pensión (con 331 intervenciones) y 6 a alojamiento en piso. El comedor atendió a 218 personas (con 360 intervenciones) y en higiene y ropero, 166 ciudadanos utilizaron el servicio de duchas y 49 acudieron al ropero de Cáritas a través de la empresa de inserción ARRROPA. En total, se hicieron 62 entregas entre ropa interior, calcetines y resto de vestimenta.Si echamos la vista atrás, en los últimos cinco años, este programa ribereño ha atendido a 1.029 personas y se han realizado 5.431 intervenciones o servicios. Según este mismo informe, 45 personas recibieron ayudas de urgencia; 12 fueron derivadas a otros programas para personas sin hogar y 675 fueron alojadas en pensión (con 1.576 intervenciones) y 12 en piso. El comedor acogió a 967 personas (con 2.051 intervenciones); el servicio de duchas, a 389 (con 532 servicios) y el ropero, a 301 personas (con 411 entregas).Por desgracia, aunque la crisis parece haber dado por fin paso a los brotes verdes, en este tipo de población, la suerte no cambia. «Es un perfil muy complicado, y por lo general con muy pocas opciones», explica Guadalupe Cuadrado, a sabiendas de que detrás de muchos casos hay problemas de alcoholismo o salud mental.Desde el Ayuntamiento, el concejal responsable del área de Servicios Sociales, Máximo López, lamenta la situación, y agradece a Cáritas la humanidad puesta en un servicio necesario, para garantizar la primera atención a las personas que llegan a la ciudad sin recursos. Aunque existe la posibilidad de que la Junta de Gobierno Local levante el reparo, el edil lo descarta por temor a que el Tribunal de Cuentas cargue, como amenaza, con pedir responsabilidades patrimoniales a los concejales del equipo de gobierno. «Lo que está claro es que el servicio lo han hecho y muy por encima del convenio», reitera a sabiendas de que si el proceso llega a juicio, el juez dará la razón a Cáritas y resultará más caro para unas arcas municipales que tendrán que afrontar el pago de costas.