RIBERA
Aranda sólo dispone ya de cinco tumbas en el cementerio municipal
La falta de presupuestos impide al Ayuntamiento construir las 120 que hay proyectadas

El cementerio de San Pedro Regalado fue inaugurado el 20 de mayo de 1973.-L. V.
Cinco sepulturas prefabricadas, diez columbarios y en proyecto 36 nichos. Es lo que, a día de hoy, oferta el cementerio municipal de Aranda de Duero: un servicio que confiaba en los presupuestos para incrementar su capacidad con 120 tumbas más.Porque aunque sepulturas en tierra (en las que no está hecha la estructura ni el foso) «hay de sobra, las más demandadas escasean». Según detallan en la oficina de Obras, en la actualidad no hay nichos disponibles; en sepulturas prefabricadas -con capacidad para tres féretros cada una- sólo hay 5 unidades y en columbarios, que son los depósitos para guardar las cenizas con capacidad para tres urnas cada uno, quedan 10.«Los nichos ya se han licitado y se está ejecutando la obra», explican a sabiendas de que no será suficiente. «Si los presupuestos no se aprueban finalmente habrá que ir a una modificación presupuestaria, y aunque sea se irán haciendo de diez en diez porque no nos podemos quedar sin tumbas», señalaba el equipo técnico.Con unas 9.000 personas enterradas, hay dos tipos de tumbas. Las que se hicieron en la primera etapa, con una concesión de 99 años (el máximo permitido) y las nuevas, que tienen una vigencia de 50 años. «Existe la opción de renovar la concesión pagando el precio público», comenta un trabajador del cementerio a sabiendas de que en caso contrario, los restos van a una fosa común.«También se permiten las transmisiones de propiedad o de concesión», puntualiza dejando claro que en las nuevas adquisiciones no se puede elegir el lugar. «Va por orden correlativo».Otra opción es la reducción de cuerpos. Transcurridos los primeros diez años, la familia del difunto puede mandar abrir el féretro y preservar los restos en una bolsa para, junto a ella, hacer hueco a otro cuerpo. «De esta forma, aunque las prefabricadas estén diseñadas para tres personas, la reducción de cuerpos permite guardar más», explica con la mirada puesta en los panteones. «Pueden ser de 6, 9, 12 ó 15 personas pero con la reducción de restos al final albergan muchos más».Si hace veinte años hablar de cremación era algo extraño, en los últimos años se ha consolidado como una de las alternativas más solicitadas. «Ahora se tiende más a la incineración», detalla el trabajador, quien recuerda que las cenizas sólo se pueden esparcir en terrenos o montes de titularidad privada. «La normativa prohibe que se haga en vías y lugares públicos, incluido el río”, afirma consciente de que es una práctica vista en la zona.Los que deciden conservar las cenizas en una urna, tienen un sinfín de posibilidades. «Los hay que las conservan en casa, en su jardín, o los que cogen un nicho o una sepultura solo para cenizas. Esto es un mundo», asegura.A la hora de redactar los epitafios, los arandinos dejan poco margen al humor y la ironía. «Sí hay algunos curiosos como el que dice algo así como ‘Mi marido dijo que no le traigáis flores’», destacaba el trabajador mientras pone otros ejemplos dignos de leer como varios versos del poeta local, Manolo Arandilla, o uno dedicado a la Virgen de las Viñas. También llaman la atención los 300 restos de represaliados del franquismo que descansan en una fosa del cementerio tras rescatarse de cunetas o enterramientos ilegales.En el registro también historias que se salen de lo normal, como un error de una madre que murió con sus hijas en un accidente, y su lápida está a nombre del padre; o tumbas en las que no figura un nombre sino el origen del muerto. «Hay un inglés, un marroquí», comenta este trabajador, quien achaca la falta de concreción a los muchos accidentes que se producían antiguamente cuando la N-1 pasaba por el centro, así como la falta de preparación de los antiguos enterradores.Actualmente, el cementerio municipal cuenta con una plantilla de 3 trabajadores. Con el fin de facilitar su labor, el Ayuntamiento acaba de adquirir una plataforma elevadora para introducir de forma mecánica los féretros en los nichos.El origen del cementerio de San Pedro Regalado se remonta a 1970 cuando el crecimiento de la ciudad obligó a su urgente construcción. Para ello, el Ayuntamiento adquirió fincas a 34 dueños para sustituir al viejo camposanto de San Gil. El nuevo espacio se inauguró el 20 de mayo de 1973, tras un sinfín de dificultades -según recuerda el historiador, Máximo López Vilaboa-, por la falta de acuerdo de los propietarios, que consideraban insuficiente la cantidad económica ofertada por el Consistorio.No quedaba otra. Aranda de Duero se encontraba en plena expansión urbanística y en un paulatino proceso de industrialización que llegó a duplicar la población. La llegada de Michelin fue, sin duda, uno de los mayores alicientes en este proyecto.Precios fijados por normativaLos precios que regulan los distintos enterramientos en Aranda de Duero están fijados en normativa local. La tumba prefabricada (con capacidad para tres personas y por 50 años de cesión) cuesta 1.042 euros; el nicho adulto, de pared, 576.25 euros y el columbario, 300 euros.Los terrenos para panteones pueden ir desde los 64,31 euros hasta los 637,13 euros mientras que los alquileres (por diez años), rondan los 61,60 euros con una renovación de 30,65 euros. Las inhumaciones tienen un coste de 49,40 y las inhumaciones y exhumaciones suben a 98,75 euros. La reducción de restos tiene una tarifa de 49.40 y poner un tablero de sepultura o en un panteón sale por 35,13 y 70,38 euros, respectivamente. En la actualidad hay dos servicios funerarios operativos.