El Correo de Burgos

RIBERA

Aranda autoriza una granja con 2.000 cerdos en las afueras

La instalación se ubica a dos kilómetros de la urbanización Costaján

Marta Llorente junto a varios ejemplares de su explotación porcina, ubicada en el término municipal de Zazuar, en la Ribera del Duero.-ECB

Marta Llorente junto a varios ejemplares de su explotación porcina, ubicada en el término municipal de Zazuar, en la Ribera del Duero.-ECB

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Aranda de Duero contará próximamente con una nueva granja de cerdos. Según consta en el expediente municipal, la instalación Agropecuaria Las Porqueras ya tiene todos los permisos y comenzará a funcionar, con 2.000 cerdos, en el polígono 31 (parcelas 885 y 886), situado a dos kilómetros de la urbanización Costaján, en el otro margen de la autovía.A la hora de otorgar las licencias, el Ayuntamiento ha comprobado, tal y como explica el concejal de Obras, Alfonso Sanz, que la granja cumple la distancia mínima de dos kilómetros que debe mantener con la explotación más cercana, ubicada en la zona norte de la citada urbanización.Durante su tramitación, el proyecto superó además las dos alegaciones que presentaron las fincas colindantes; una propiedad privada y una bodega. El rechazo por los malos olores y los ruidos, que, según aseguraban estos vecinos, iban a sufrir, no fue amparado por el servicio técnico municipal, que entiende que estas molestias «pueden producirse o no». Por otro lado, el técnico también descartó la argumentación esgrimida por la bodega ante su temor a que esta práctica ganadera dañase la calidad de sus viñas. Según el informe municipal, la bodega no aportó datos objetivos ni señaló en qué parcelas se ubican las viñas. Por lo tanto, ambas fueron descartadas.NavesCon dos naves de cebo, cuatro de instalaciones, oficinas-vestuarios; un depósito de agua, cargadero, balsa de purines y contenedor de cadáveres, la empresa verterá las aguas residuales de la actividad en una «balsa impermeable y estanca», por lo que aunque no precisa el permiso de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), deberá cumplir el Código de Buenas Prácticas Agrarias de la Junta de Castilla y León, así como la nueva normativa de purines local.Con esta nueva granja, la comarca agraria de Ribera sumará 89 instalaciones. Según explica desde el Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería el experto Félix González, hay tres tipos de granjas: de cebo, de madres para la producción de lechones para cebo y una de selección que se dedica de forma exclusiva a sacar «las buenas madres».En la Unidad Veterinaria de Aranda de Duero, que contempla medio centenar de pueblos incluidos todos los de la Ribera, hay a día de hoy 59 cebaderos con 104.420 plazas, 10 centros de reproductoras de producción de lechones con 10.300 madres; cinco de transición de lechones de cebo con 23.180 animales, cinco reproductoras de multiplicación con 6.070 madres, cuatro de recría de reproductoras con 9.510 plazas, dos centros de cuarentena con 70 machos, dos centros de inseminación artificial con 170 machos y un centro de reproducción de lechones ibéricos con 450 madres.En cuanto a los cebaderos, hay 13 instalaciones con menos de mil cerdos, 32 con entre 1001 y 2000 y trece de más de 2000. En concreto, una de 6.000, una de 4.500 y cuatro de 3.500. Por su parte, Roa de Duero cuenta con cuatro explotaciones de porcino con 6.000 cebos, 120 madres y un centro de desvieje.Un buen momentoAunque la ganadería porcina no se puede comparar con otros sectores como el urbanístico, el momento, aseguran, es bueno. Según explican los expertos consultados, el entorno cerealista y la cercanía de un referente cárnico a nivel europeo, como es Campofrío, favorecen esta tendencia.Los ganaderos lo tienen claro: la gente se queja de los olores, contra los que aseguran están luchando, pero «olvidan que ayudamos también a desarrollar el entorno y a fijar población» en el medio rural en una Comunidad Autónoma que ha perdido 18.151 personas en el último año. «Las empresas agroalimentarias pueden ayudar a frenar esta tendencia», defienden.De hecho, el sector porcino español es líder europeo en exportación y producción. «Es sin duda una alternativa viable para mantener a los jóvenes en el entorno rural», advierten al señalar que en la actualidad el sector porcino aporta más de 700 empleos directos rurales en la comarca a los que hay que añadir otros indirectos como los vinculados al transporte, la fabricación de alimento y cuidados veterinarios que esta cabaña requiere. En este sentido, hay que destacar los 240 millones de kilos de cereales que estas explotaciones consumen y las numerosas pequeñas y medianas empresas que se dedican a la producción de embutidos, de morcilla, que aprovechan la cercanía de la materia prima y que abastecen el mercado español e internacional.«Si juntamos a esta actividad ganadera, cerealística y vitivinícola, con sus ramas productiva y de elaboración, nuestros pueblos se pueden convertir en centros desde los que alimentar a la población y seguir luchando por hacer de la Ribera del Duero una despensa que provea a la población de alimentos sanos y de calidad», terminan.«Queríamos algo compatible con la familia»Marta Llorente vivía en Madrid, donde trabajaba tras estudiar Administración y Finanzas hasta que un buen día la echaron del trabajo por estar embarazada. A partir de ese momento, decidió liarse la manta a la cabeza y regresar al pueblo de sus padres, Zazuar. Con su marido empezó hace 14 años a hacerse cargo de las fincas agrícolas que tenía la familia y hace tres meses dieron un paso más con la puesta en marcha de una granja de 2.000 cerdos de cebo. «Queríamos algo compatible con la familia», confiesa feliz con la decisión.En su caso, trabajan con la integradora Agrocesa, por lo que cuida cerdos que no son suyos desde que llegan, con un par de meses y 18 kilos, hasta que se van, cuatro meses y medio después, con 118. «Agrocesa, como propietario de los animales, me da el servicio de veterinario, los medicamentos y el pienso», explica.Una vez termina su ciclo en Zazuar, los animales son llevados al matadero de Campofrío en un proceso que se cuida al milímetro desde el primer momento. «Aquí hay que tomar muchas precauciones para garantizar la mayor seguridad sanitaria posible», recalca consciente de que el momento es ahora especialmente complejo con la amenaza en Europa de focos de peste porcina africana. «Eso te mata todos los animales, hay que extremar la precaución», precisa la joven ganadera.Duchas en la instalación para entrar y salir, no visitar granjas externas para evitar riesgos y no mezclar animales de integradoras distintas, son solo algunas de las medidas aplicadas. En su caso, con 2.000 animales, la inversión rondó el medio millón de euros. «Tienes que tenerlo muy claro porque lo primero son los animales; esto te ata pero merece la pena», concluye la gerente de la granja Ontillera.

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