Los investigadores vuelven hoy al túmulo de Sargentes
10 voluntarios trabajarán hasta mediados de julio con Rodrigo Villalobos y Germán Delibes entre otros investigadores, siguiendo así con los trabajos realizados en 2017

En la excavación de 2017 se abrió una trinchera para conocer el interior, donde se hallaron restos de tres humanos.-ECB
Si hay más huesos humanos y la posible causa de sus muertes; si bajo la superficie excavada hay restos de poblados de más antigüedad, el verdadero tamaño de esta construcción milenaria o si guarda más objetos que ayuden a acotar aún más la edad del lugar, son algunos de los objetivos con los que hoy se inicia en Sargentes de la Lora, la segunda campaña de excavación en su túmulo de Arroyo las Vegas.Trabajos en los que hasta mediados de julio participarán 10 voluntarios, «entre quienes hay estudiantes de diferentes universidades y licenciados procedentes de diversas disciplinas realizando tesis, a quienes nos sumaremos como equipo investigador de nuevo Angélica Santa Cruz, Miguel Moreno, Germán Delibes, Javier Basconcillos y yo», avanza el arqueólogo Rodrigo Villalobos.De esta forma retoman los trabajos de verano de 2017 realizados gracias a la colaboración del Ayuntamiento local y de la Diputación. «Ésta última con una subvención de la línea de ayudas que sacó para trabajos de investigación, como también sucede esta vez, en que nos ha concedido la de la convocatoria de 2018 que quedó el año pasado suspendida», añade el también profesor de la Universidad de Valladolid.Así, la intención inicial es ampliar en perímetro y en profundidad el área de trabajos de hace dos años, en que se abrió una trinchera de 1,5 metros de anchura, unos 10 metros de largo y poco mas de un metro de profundidad. Y es que esa pequeña cata les permitió hallar, por ejemplo, más de 150 huesos pertenecientes a tres personas, «restos que estaban desperdigados debido sobre todo al saqueo que sabemos que sufrió el lugar en los cerca de 2.000 años que creemos que podría tener de antigüedad, datándolo en la Edad de Cobre» , argumenta.Pero también que es más grande de lo que se creía en un principio, y menos antiguo que el dolmen de La cabaña -del que lo separan apenas unos kilómetros-, «lo que podría suponer por ejemplo, que se hubiera construido sobre algún otro asentamiento anterior, y eso será algo que también estudiaremos».Se continuará así con un proyecto de estudio de este túmulo que, descubierto décadas atrás por Germán Delibes, nunca había sido objeto de estudios amplios, como sí lo ha sido su vecino el dolmen de La Cabaña, que con unos 5.000 años de historia tras de sí, ya atrajo el interés de Delibes tiempo atrás. «Sin embargo, este túmulo ha resultado ser muy rico, pues junto a los huesos hallamos también una punta de flecha y algo de cerámica», concreta.Además de que confirma la creencia de esta provincia como especialmente rica en estos vestigios megalíticos, descubierta tras la fuerte atracción investigadora por estos lugares que se vivió en los años 80 del pasado siglo, «siendo al menos una veintena los que se encuentran perfectamente datados», cifra, «a los que se van sumando muchos más en distinto grado de estudio, como los más de 300 localizados ya por Miguel Moreno, por ejemplo, «al creer esta zona perfecta para aquellos primeros agricultores que, además, hallaron piedra caliza para hacer estas construcciones y suelo fértil que les hizo quedarse a pesar del frío», bromea.Labor la de Moreno, que Villalobos agradece mucho, al igual que la creciente implicación de las administraciones en mayor o menor grado, «con el Ayuntamiento de Sargentes y su alcalde Carlos Gallo a la cabeza, pues siempre ha querido dar a conocer lo que hay en la comarca».Y sobre todo a los ciudadanos, «ya que creo que uno de los grandes pilares de la labor investigadora es la posterior transmisión de lo aprendido, de una forma rigurosa científicamente pero a la par didáctica y comprensible al público, por lo que nosotros buscamos siempre la forma de que tras la investigación ésta llegue al público», defiende.Recuerda así cómo hace varios años, otros trabajos del equipo dieron lugar a una pequeña publicación en torno al dolmen denominado Piedra Alta del pueblo de San Pedro Samuel. Como también dio lugar, como punto final de la pasada excavación de 2017 en Sargentes, a un encuentro abierto a todos en el que se emitió un documental grabado durante y después de los trabajos protagonizado por los investigadores.Proyección a la que acudieron cientos de personas -a pesar de ser una comarca de baja densidad de población-, «quienes luego nos hicieron muchas preguntas para saber qué era en verdad ese lugar que ellos conocían desde siempre y cuya verdadera historia desconocían», comenta. «De ahí que nuestra intención sea realizar charlas más adelante, en las que contar lo que vayamos descubriendo tras analizar todo lo que podamos hallar en esta segunda excavación», avanza Villalobos.