RIBERA
El Consejo califica este año como seco, desigual y falto de heladas
En el Informe del Viñedo los expertos aconsejan estar pendientes ante plagas de polilla del racimo

Viñedos en las cercanías de la localidad ribereña de La Horra.-ECB
A punto de iniciar una ola de calor en el que puede ser uno de los veranos más calurosos, el Consejo Regulador Ribera del Duero ha hecho público el informe del Estado del Viñedo en el que se analizan todas las incidencias meteorológicas del año y los riesgos a tener en cuenta. Según el documento firmado por el Servicio de Experimentación y Ensayo, en lo que va de 2019, las temperaturas mínimas y medias han sido más cálidas de lo habitual en la zona. De hecho, las primeras heladas generalizadas apenas tuvieron lugar hasta bien entrado el pasado mes de noviembre, no siendo éstas de consideración hasta diciembre.En comparación con campañas anteriores (como cuando en 2017 una helada histórica acabó en abril con el 60% de la cosecha), este año ni han sido tan numerosas ni han tenido la misma intensidad.De esta forma, aunque se han registrado mínimos de hasta -9,9ºC en Aranda y en primavera hubo dos heladas el 4 y 6 de mayo, los daños fueron menores, debido al estado de desarrollo del viñedo y a que el tiempo en temperaturas negativas fue muy corto. En algunas zonas las temperaturas se desplomaron el 12 y 13 de mayo pero no hubo daños reseñables, salvo parcelas muy puntuales.En cuanto a la pluviometría, el balance con respecto a los datos históricos puede calificarse como inferior a lo esperado, ya que la cantidad de agua acumulada en la presente campaña vitivinícola está por debajo de la media, salvo en zonas -muy localizadas-, que se hayan podido ver afectadas por fenómenos tormentosos especialmente intensos. «Se debe tener en cuenta que a excepción de noviembre y abril, en los cuales se registraron unos valores de precipitaciones medios, el resto de meses han sido más secos de lo habitual, quedando en estos momentos el balance global de la campaña como ya se decía anteriormente, por debajo de los registros históricos», explica el coordinador del Servicio de Experimentación y Ensayo del Consejo Regulador, Alberto Tobes Velasco.Todo ello a sabiendas de que pese a haber caído poco agua, lo ha hecho al menos en un buen momento. «Sobre todo las precipitaciones de abril fueron perfectamente aprovechadas por el viñedo debido al buen reparto que tuvieron al caer de una manera continuada pero suave».En el apartado de plagas, el Consejo Regulador pone el acento en la polilla del racimo. Según detalla el comité de expertos, debido a las condiciones climatológicas del año, el vuelo de esta especie tuvo un pico mayor, por lo que se aconseja tener una vigilancia especial durante la presente campaña.Otro riesgo a tener en cuenta es el oidio. «Debido a la climatología de la zona en la que nos encontramos, siempre es necesario vigilar atentamente esta enfermedad para lograr combatir de manera temprana y eficaz los ataques que podrían producirse en los viñedos», advierte,n con la mirada puesta además en la acariosis; una afección que aunque no está presente a día de hoy, puede tomar relevancia en los crecimientos lentos de los pámpanos, dado el desarrollo desigual de la vegetación.Riesgo bajo de mildiuMenor preocupación despierta el hongo mildiu, que ataca las hojas, el tallo o los frutos. «El modelo teórico para las diferentes localizaciones en la Ribera del Duero durante las últimas semanas ha indicado un riesgo muy bajo o nulo de infección, debido a que las condiciones meteorológicas no han sido propicias para el desarrollo de esta enfermedad», concreta Tobes, recordando que pese a todo, hay que estar pendientes ante la posible aparición de ‘manchas de aceite’ en el haz de las hojas -curvaturas en forma de ‘S’ y oscurecimiento del raquis, o la aparición de granos que se arrugan y desecan-.En estos momentos la evolución del viñedo es desigual y mientras en líneas generales la Ribera del Duero vive un momento de floración, hay zonas más retrasadas con botones florales separados y en el menor de los casos, con cuajado.