Demandafolk amplía su oferta con un espacio dedicado al arte
El Nuevo Mester de Juglaría soplará 50 velas sobre los escenarios encabezando el cartel del festival «no convencional» de Tolbaños de Arriba

Diego Serrano y David Segura, alcalde de Tolbaños.-D.S.M.
«No nos da miedo decirlo, no hacemos eso de 12+1». Las supersticiones se obvian por completo en Tolbaños de Arriba, que encara con orgullo la trigésimo tercera edición, durante el primer fin de semana de agosto, de su querido y «no convencional»Demandafolk con el objetivo de que su ejemplo sostenible -medioambiental, social y económicamente- cunda en otros festivales que no respetan el entorno en el que se ubican. Quizá muy pocos pensaban al principio que «íbamos a durar 13 años», pero Diego Serrano y sus compañeros de la asociación ¡Que la sierra baile! nunca han cejado en su empeño de brindar una alternativa de ocio, cultural y familiar, basada en la manifestación de las tradiciones autóctonas -y externas- de un territorio que lucha a capa y espada contra la despoblación.Con el paso de los años, el Demandafolk ha ido incorporando nuevos alicientes para atraer a todo tipo de públicos, desde el clásico ‘festivalero’ que se empapa de múltiples géneros hasta familias enteras dispuestas a disfrutar de un intenso fin de semana con talleres infantiles, gastronomía local y experiencias que traspasan las fronteras de lo musical. Sin embargo, los promotores del evento no se conforman con apuntalar las iniciativas que funcionan. El factor sorpresa siempre está a la orden del día y la «principal novedad» de este año será la inclusión de un bloque dedicado al Arte.El plato fuerte de esta «variante cultural» es la instalación Land Art del espacio creativo Pigmento (La Rioja), impulsado en 2007 por Rosa Diego yRosa Gil y especializado en creaciones de carácter «efímero» en entornos «naturales» y «zonas rurales». Su propuesta, según detalló Serrano, consistirá en el desarrollo pictórico y expresivo de una «alegoría de la vida y la muerte como constante en nuestra existencia». De esta forma, ambas creadoras tratarán de abordar la «existencia vital»del ser humano y su «vagar por la vida» con la intención de «experimentar la naturaleza desde otro punto de vista».De forma paralela, el DF Arte proyectará el documental ‘¡Folk! Una mirada a la música tradicional’, del vallisoletano Pablo García. La cinta, que «está girando mucho por Castilla y León», aborda el pasado, presente y futuro de la música tradicional gracias a los testimonios de viejos conocidos del Demanda como Vanesa Muela, Fetén Fetén, El Naán, Ringorrango, Eliseo Parra, Mayalde o El Nuevo Mester de Juglaría. Así pues, no quedaba otra que organizar un «coloquio» tras el visionado con el director del film y algún que otro participante.En el plano estrictamente musical, el Demandafolk presume por primera vez de ‘cabeza de cartel’. Ni a Serrano ni al resto de sus compañeros les ha gustado nunca destacar a un grupo por encima de los demás, pero la ocasión lo merece. El Nuevo Mester de Juglaría cumple 50 años de trayectoria sobre los escenarios, son la «esencia del folklore castellano» y sus integrantes repasarán su dilatada discografía en un concierto repleto de «sorpresas».La inauguración del Demanda, el viernes 2 de agosto a las 20.30 horas en la iglesia de Tolbaños, correrá a cargo de Yesca, otro conjunto «histórico» con 43 años a sus espaldas «recopilando y buscando en el folklore de la provincia de Burgos». Con su inclusión en el cartel, ¡Que la Sierra Baile! salda su ‘deuda’ con una formación que se ha sumergido de lleno en la tradición cultural serrana y que en 2011 se alzó con el Premio Nacional de Folklore Federico Olmeda. A continuación, en torno a las 10 y media de la noche en la plaza del pueblo, Salón Bombé tendrá el honor de ser el primer grupo asturiano que actúa en el evento.
Como viene siendo habitual, la mayoría de los conciertos se celebrarán durante la jornada del sábado.Aparte de El Nuevo Mester de Juglaría, se dejarán caer por Tolbaños bandas de distinto pelaje y condición como Los Niños de los Ojos Rojos -el principal reclamo para el público juvenil gracias a su peculiar fusión de estilos tan dispares como el punk, los ritmos balcánicos o el funky-, Entavía -folk y flamenco en un mismo formato-, Gaizca Project -triunvirato vasco, catalán y gallego; toda una «novedad» por estos lares- o La Tolba, siempre indispensables en la Sierra de la Demanda. Ya el domingo, a eso de la hora del vermú, los gallegos Obal -medalla de plata en la última edición del Concurso Burgos Raíz y Evolución- recuperarán la «tradición de baile europea» para que los asistentes muevan el esqueleto con ayuda de un maestro entre bastidores.Más allá de las novedades del cartel y de la inclusión del espacio artístico, el Demandafolk mantiene intactos el resto de bloques temáticos consolidados durante los últimos años. Tradición y naturaleza, niños y gastronomía completan un pack indivisible que promueve la recuperación de las tradiciones, el respeto al medio natural y la generación de sinergias entre productores locales y consumidores responsables. En este sentido, Serrano volvió a insistir en la importancia de ‘hacer gasto’ tanto en el festival como en los comercios de la zona para incentivar el tejido socioeconómico que aún subsiste en el medio rural.Precisamente, la sostenibilidad social es uno de los pilares básicos del evento. Según los últimos datos que maneja la organización, casi la mitad de los asistentes encuestados consumen en comercios fuera del festival -«sobre todo en bares»- y el gasto medio por persona ronda los 24 euros. Además, más del 34% de las personas que acuden a la cita regresan a la Sierra de la Demanda unas «cuatro veces» por lo menos para reencontrarse con «la naturaleza y la tranquilidad» de la zona.Tampoco hay que olvidar la sostenibilidad ambiental, caballo de batalla del festival desde sus orígenes. Dentro de este apartado, el Demandafolk ha logrado incrementar el uso de vehículos compartidos y reducir, por ende, las emisiones de CO2 a la atmósfera, amén de fomentar la reutilización y reciclaje de envases.Con una media de 6.000 asistentes por edición, el festival depende cada vez menos de los patrocinadores gracias a su apuesta por la sostenibilidad económica al aumentar sus ingresos por ventas. Su presupuesto, actualmente, ronda los 80.000 euros.