El Correo de Burgos

El pequeño pueblo de Burgos fundado por Diego Porcelos y con una gran riqueza arqueológica

Abundantes yacimientos arqueológicos en su entorno evidencian un largo y rico recorrido histórico previo al nacimiento oficial del municipio de la mano de Diego Porcelos

La ermita de Montes Claros recibió en verano a los vecinos de la Merindad de Río.Ubierna.

La ermita de Montes Claros recibió en verano a los vecinos de la Merindad de Río.Ubierna.OSCAR CORCUERA

Burgos

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«Ubierna es pueblo antiguo, de sonoro nombre tomado del río que discurre a su vera en búsqueda del Arlanzón. La localidad se encuentra a la salida del angosto paso que comunica las duras y desoladas parameras que se alzan al norte, con las vegas que se abren hacia Burgos. Ocupa, por tanto, una situación verdaderamente estratégica, como manifiesta la presencia de su viejo castillo, cuyas ruinas, cada vez más recortadas, se alzan a duras penas sobre el cerro en torno al cual se agrupan las casas. El entorno de la localidad es abundante en yacimientos arqueológicos, que ya desde distintos momentos de la Prehistoria, y en las épocas prerromana, romana y medieval, conocieron el asiento de gentes, tanto en las escarpadas alturas, como en los cerros del entorno, o en las tierras de valle».

Cuatro frases bastan para esbozar la profunda riqueza de una localidad de fundador ilustre cuya importancia va, de hecho, más allá y viene de lejos. Así lo esboza el citado texto de Jaime Nuño González, director del Centro de Estudios del Románico y coordinador de la Enciclopedia del Románico en la Península Ibérica, que reserva un capítulo para este enclave burgalés.

Ubicada a 20 kilómetros al norte de la capital, esta entidad local menor -pedanía de la Merindad de Río Ubierna- fue fundada por el conde de Castilla Diego Rodríguez Porcelos, responsable también del surgimiento de la ciudad de Burgos, allá por el año 884. Ubierna es además una de las villas que El Cid, nacido en el entorno, donaba en carta de arras a su esposa Jimena.

Ubierna es hoy un enclave coqueto y cuidado.

Ubierna es hoy un enclave coqueto y cuidado.OSCAR CORCUERA

La N-627 conduce hasta este pueblo con historia acumulada en el que destaca, metafórica y literalmente, el rastro del ya mencionado castillo medieval otrora imponente. Sus grandes dimensiones se intuyen y su relevancia se conoce, pues según la web municipal la fortaleza «es mencionada con ocasión de las frecuentes luchas que Castilla y Navarra sostuvieron en las décadas centrales del siglo XI por el control de la zona, punto muy disputado entonces por su valor estratégico que junto al resto de la comarca se incorpora al reino castellano tras la batalla de Atapuerca, en el año 1054».

Situado en altura, el castillo se levantó en un lugar desde el que se domina toda la colina. Brindaba ya en el siglo XX sus deteriorados muros a la construcción de viviendas, por lo que hoy apenas quedan en pie pequeños fragmentos de lienzos.

Igual de ilustre que esta edificación es la ermita de Montesclaros que rinde honores a la virgen de este nombre de quien los vecinos de la merindad son devotos. De una única nave rectangular su construcción arrancó en el siglo X aunque se reformó después.

Completa el listado de ilustres lugares de culto la iglesia parroquial de San Juan Bautista. Según Nuño González, este templo tiene el interés de «permitir una lectura del paseo del mundo románico al primer gótico». Al primero corresponden los fundamentos de la triple cabecera hasta el arranque de las ventanas, para, a partir de ahí, evidenciar el cambio de instrumental que labró el nuevo estilo.

Su torre cuadrangular, con grandes campanas y reloj, se erige sobre la plaza del Conde Diego Rodríguez Porcelos, el fundador, a la misma vera de la casa consistorial frente a la que este verano se daban cita los pendones de todos los municipios hermanos. Allí se encuentra también el Centro Arqueológico de Ubierna, que da fe de la antigüedad de esta población y su entorno -plagado de yacimientos- y destaca la importancia de uno de los más importantes del lugar: el prerromano Castro de la Polera, perteneciente al pueblo de los tumorgos. De este espacio parte una ruta que recorre los principales puntos de interés.

Las fiestas mayores de Ubierna coinciden con la festividad de San Juan -al que honra su parroquia-, el 24 de junio. No obstante, a mediados de agosto repiten celebración para aprovechar la presencia de veraneantes.

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