Vacas serranas y trabajos forestales para conmemorar el Día de Castilla y León
La Real Cabaña de Carreteros celebró un festival etnográfico en homenaje a las víctimas de la Dana de Valencia

Demostración de arrastre con bueyes.
Jornada cargada de esencia serrana, y del legado que los antepasados dejaron en la comarca de Pinares en torno al monte, es la que se vivió ayer en el Comunero de Revenga: el enclave perteneciente a los pueblos de Quintanar, Regumiel y Canicosa de la Sierra que, durante toda la mañana, albergó la celebración llevada a cabo por la Real Cabaña de Carreteros en torno al Día de Castilla y León. Una jornada que, además, conmemoró la unión entre la Sierra y Valencia, llevando a cabo un festival etnográfico en homenaje de las víctimas de la Dana.
Y es que echar la vista atrás en la comarca de Pinares supone irremediablemente recuperar una historia labrada a lomos de bueyes y carretas y ayer, una vez más, esa particularidad pudo verse de nuevo gracias a la Real Cabaña de Carreteros, la asociación que lucha por mantener la historia de la carretería en esta parte de la provincia, donde fue el principal modo de vida de la zona con un censo de 25.000 bueyes a principios de siglo, 15.000 en los años 50 y que hoy sólo cuenta con unos pocos cientos, evitando con mucho esfuerzo que desaparezca la raza de la vaca negra serrana, un animal único en el mundo.
Demostrando ese tesón por parte de la Real Cabaña de carreteros de que no desaparezca esta raza, destacó ayer la exhibición de arrastre de pinos por parte de una pareja de vacas negras guiadas por Zaca Izcara, un serrano de Quintanar de la Sierra que hace más de veinte años decidió empaparse de lleno en la cultura de su tierra y luchar para conseguir que no se perdiera esa sabiduría a pesar del tiempo. Izcara fue dirigiendo, con verdadero cuidado y mimo, a la pareja de vacas para cargar al modo tradicional los pinos secos cortados para la ocasión durante la mañana.
La vaca serrana negra es un animal que antiguamente estaba destinado al trabajo en los montes, ya que su dureza, su resistencia a desviaciones climáticas extremas, su fuerte temperamento sin llegar a ser agresivo y su enorme fuerza, le hacían el mejor de los aliados para trabajos como sacar la pesada madera de los frondosos bosques o tirar de las carretas que llevaban esos pinos a innumerables lugares de la geografía española.
La jornada de ayer en Revenga, además, contó con un Concejo Público donde se habló sobre el cuidado de los montes. Una charla en la Casa de la Madera que tuvo la participación de Amufor, la Asociación de municipios forestales valencianos, entre otros expertos en la gestión forestal. Una vez finalizada, se rezó el Ángelus en la Ermita y se guardó un minuto de silencio en la necrópolis por las víctimas de la Dana. Seguido, dio comienzo la jornada carretera con el tumbe y arrastre de pinos secos por el efecto del cambio climático y se celebró la exhibición de corte de troncos, para finalizar con una comida de hermandad con el ajo carretero como protagonista.