«Castrojeriz es un pueblo precioso y acogedor. Merece mucho la pena»
La Feria del Ajo celebra su 46 edición con un amplio programa de actividades y más de 700 kilos de pollo para las deliciosas sopas que se servirán a la hora de la cena

La preparación de ristras de ajos, todo un arte que se domina en Castrojeriz.
El viernes se abrió la veda y el fin de semana se presenta «súper movido» en Castrojeriz. Lo normal teniendo en cuenta que se celebra la Feria del Ajo, con 46 veranos a sus espaldas y el mismo objetivo de siempre: poner en valor un producto universal íntimamente ligado a la localidad desde tiempos inmemoriales.
El ajo prevalece más por lo simbólico que por lo económico. Como bien comenta la alcaldesa de Castrojeriz, Beatriz Francés, poco a poco han ido desapareciendo «los cultivos tradicionales de cuando había muchas huertas». Aun así, el legado perdura y se transmite de padres a hijos. Por orgullo de patria chica y por no perder los usos y costumbres de un pueblo donde el trenzado de ristras forma parte de la idiosincrasia local.
Ya no se cultiva tanto ajo como antaño porque supone «mucho trabajo» y, para colmo, «ha llovido bastante» a lo largo del año. Sin embargo, la feria mantiene su prestigio intacto y se espera una afluencia, cómo mínimo, de 2.000 visitantes.
«Castrojeriz es un pueblo precioso y acogedor. Merece mucho la pena», proclama la regidora, entusiasmada, a sabiendas de que cualquier época del año es idónea para conocer la localidad. No obstante, la Feria del Ajo vuelve a incluir un amplio programa de actividades, para todos los públicos, en el que las peñas y los vecinos son parte activa de principio a fin.
La inauguración de la feria, con la tradicional pelada de ajos en la Plaza Mayor y la discomóvil Open recién estrenada la madrugada en el paseo Puerta del Monte, coincidió además con el décimo Encuentro Antoniano Castilla: Esencia del Camino. Organizado por la Fundación San Antón, sirvió para rendir homenaje al hospitalero burgalés Julián Campo, tristemente fallecido en 2006, en la Casa Consistorial.
Tras la primera toma de contacto, la jornada del sábado arrancaba a primerísima hora de la mañana con una pela de pollo en el colegio Marqués de Camarasa. Más de 700 kilos, según apunta Francés, para las suculentas sopas de ajo que se podrán degustar a partir de las 21:30 en Puerta del Monte. Nadie se quedará con hambre, máxime cuando a las 7 de la tarde hay una barbacoa solidaria, en el mismo enclave, a cargo de las peñas.
Para que la tradición se mantenga, nada mejor que un taller sobre elaboración de ristras impartido por Ceferino González y Anunciación Manrique -previa inscripción- a las 11 de la mañana. Al mediodía, el campo de tiro de Castrojeriz acogía la gran tirada al plato Memorial Isidoro Rincón Díez. Media hora más tarde, se inauguraría el mercado de productos artesanos, con charanga de fondo, en el paseo Puerta del Monte.
Después de la barbacoa vespertina y la recepción de autoridades, llega el momento del pregón. En esta ocasión, el elegido es Carlos Gallo, presidente de la Sociedad para el Desarrollo de la Provincia de Burgos (Sodebur) y alcalde de Sargentes de la Lora. Más allá de las «buenas conexiones» entre ambos, Francés considera todo un acierto contar con él al tratarse de un «buen embajador de la provincia». Gallo, por su parte, aceptó «encantado» la invitación. Acto seguido, se procederá a la entrega de trofeos de los concursos celebrados y del cheque solidario, con lo que se recaude de la venta de pinchos, a favor de la asociación Syngap.
La noche se alargará con la verbena amenizada por el grupo Dakar. Y aunque no haga falta madrugar, más de uno se frotará las legañas para participar en la décima Carrera del Ajo Camino de Santiago. Por la tarde, a partir de las 20 horas, la Feria del Ajo culminará con un evento «clásico desde hace 30 años». Salvo sorpresa o imprevisto, la Joven Orquesta de Nueva York volverá a llenar la iglesia de San Juan. Y Castrojeriz, de nuevo, seguirá reivindicando la calidad de sus ajos y el potencial turístico que atesora la villa. No es de extrañar, y bien lo sabe Francés, que forme parte del selecto club de Los Pueblos más Bonitos de España.