El Correo de Burgos

Helados Jes&Son. La sencillez como reclamo

Jesús Gómez y Sonia Cerezo se lanzaron casi como un juego a abrir una heladería familiar, artesanal y sostenible en Medina de Pomar. Hoy sus sabores ya cautivan en Somo y en la capital burgalesa

Los helados de Jes&Son destacan por su sabor y su tamaño.

Los helados de Jes&Son destacan por su sabor y su tamaño.ECB

Publicado por
Burgos

Creado:

Actualizado:

Jesús Gómez se lanzó a la aventura porque pudo, básicamente. En concreto, desde la libertad que le otorgaba la finalización de un contrato anterior con una gran empresa para la que precisamente había elaborado helados durante años. Levantado el veto que estos gigantes suelen imponer al término de una relación comercial, que impide a la contraparte ser competencia durante un tiempo, cayó por casualidad en la cuenta de que tenía luz verde para crear, casi como un juego, ese helado «de toda la vida, sencillo, rico, artesanal» que a él realmente le gustaba. Sin líneas rojas, sin condiciones. Pudo y, animado por su mujer, Sonia Cerezo, lo hizo, para gozo de sus conocidos y vecinos, los primeros en catar sus productos y los que, dada la calidad, animaron a la pareja a ir más allá.

Así nacía, sin más pretensión que el puro disfrute de los más cercanos, la marca Jes&Son. Este nombre, un juego de palabras, evidencia la complicidad entre un inquieto emprendedor bilbaíno, de profesión ingeniero agrónomo, y una entusiasta y creativa arquitecta madrileña, ambos residentes en la localidad burgalesa de Medina de Pomar. Allí comenzaba, en mayo de 2023, un viaje sin brújula que un año después recalaba en el municipio cántabro de Somo -en el que, sin miedo, comparten acera con el mismísimo Regma, una verdadera institución del sector en la zona- y hace apenas unos meses acercaba sus creaciones a la capital burgalesa, de la mano de un empresario local con el que decidían aliarse en forma de franquicia, modelo en el que vislumbran su futuro.

Ella, Son, transformó los espacios y diseñó la marca; él, Jes, se puso manos a la obra para dar forma a esos sabores de siempre que destacan «por lo que no tienen». Y es que, si de algo presume Gómez es de «limpieza» y recetas con el azúcar justo y necesario, sin sal ni potenciadores del sabor, al servicio de una verdadera experiencia sensorial que, a juicio de la reacción de quien prueba, deja huella. «Suele sorprender el hecho de que no necesites beber agua después de comer nuestros helados», precisa Gómez, para achacarlo a una receta que, insiste, prescinde de lo innecesario y apuesta por lo esencial. Contribuye a marcar la diferencia la calidad de la materia prima, escogida y de proximidad. «Cuando nos desplazamos a surtir a las tiendas, compramos los ingredientes por el camino. Los escogemos con cariño. Es como si tienes invitados en casa y compras lo mejor para agasajarlos. Así nos lo planteamos», comenta este «cocinillas» (que igual que Sonia compagina el negocio con su profesión), empeñado en el producto ecológico «no por postureo, ni mucho menos, sino por cómo se comportan en el proceso, por su aroma, por su intenso gusto». La devoción por los elementos de los que se sirve se torna entusiasmo -y así suena- cuando detalla la calidad de las fresas, los kiwis o los limones que traen de Cantabria o los sobaos pasiegos El Andral, de Selaya, con los que ha creado un helado sorprendente. «Los elegimos porque tienen sus propias vacas, alimentadas de pastos ecológicos. Ni siquiera presumen de ello. Simplemente lo hacen bien», asevera Gómez, con idéntica filosofía de negocio, y de vida.

Jesús y Sonia posan en un evento solidario contra el cáncer en el que ayudaron a recaudar fondos con sus helados.

Jesús y Sonia posan en un evento solidario contra el cáncer en el que ayudaron a recaudar fondos con sus helados.ECB

Jes&Son ofrece 41 sabores distintos en la actualidad en carta, aunque el chocolate reine en las peticiones, con diferencia. Los hay para todos y cada uno, de ahí que Jesús se resista a lanzar recomendaciones generales. «Aconsejamos según el perfil del cliente y no por estrategia comercial. Tampoco la tenemos a la hora de poner los nombres a los productos», comenta divertido, para relatar que, por ejemplo, el de donut de Pedro homenajea al que les sirve este dulce en Medina y el de leche merengada de Antonio se llama así en honor a su suegro, ya fallecido, fan de esta bebida. Extiende así esta empresa ese halo familiar del que ha hecho bandera a cada rincón. Sin «storytelling de laboratorio», Jes&Son busca cautivar con la sencillez y la autenticidad como reclamo.

No obsta tal empeño para que presuman de innovaciones como la cuchara comestible, de cuyo uso fueron pioneros en España y que refuerza el apellido de sostenibles que otorgan a sus helados.

¿El futuro? Se verá. Los creadores de esta marca ‘made in’ Las Merindades aspiran a fluir y si hay que crecer hacerlo de forma orgánica, como hasta ahora. Venga lo que venga, lo celebrarán con mucho gusto, como ellos saben.

tracking