Prohibido bajar a la orilla del Arlanzón por la crecida del río
El viento sopla con fuerza en toda la provincia y en la capital burgalesa es el efecto de la borrasca Oriana que más se ha notado

Accesos cortados al río en el paseo de la Isla.
El paso de la borrasca Oriana por la capital burgalesa se manifiesta este sábado sobre todo con rachas de viento muy fuertes que protagonizan una jornada bajo aviso naranja. Aunque la alerta incluye riesgo por nieve y lluvia en la provincia, en el casco urbano las precipitaciones han sido ocasionales y no ha nevado. Aún así, el incremento del caudal del río Arlanzón ha obligado al Ayuntamiento a cerrar los accesos a las orillas en varios puntos del término municipal para evitar riesgos ante posibles desbordamientos.

Accesos cortados al río en el paseo de la Isla.
Esta restricción de paso se adopta para garantizar la seguridad de los vecinos ante las posibles avenidas que se esperan durante las próximas horas. De hecho, el Ayuntamiento de Burgos ha pedido a los ciudadanos que eviten acercarse a las riberas del Arlanzón mientras duren los efectos del temporal.
Se han precintado las bajadas al río en la avenida Arlanzón, La Quinta y La Isla, en la zona más urbana, pero también está vetado el acceso en Fuentes Blancas y el resto del curso en la capital burgalesa.
Los datos actualizados de la Confederación Hidrográfica del Duero reflejan el impacto de las lluvias y el deshielo sobre el Arlanzón, que a su paso por la capital burgalesa registra un caudal de 13,56 metros cúbicos por segundo. En la cabecera del río, el embalse de Arlanzón se encuentra prácticamente al límite de su capacidad técnica con un volumen de llenado del 100,4 %, lo que obliga a desembalsar agua de forma controlada a un ritmo de 20,5 metros cúbicos por segundo para mantener los márgenes de seguridad de la presa.
Alerta también por el fuerte viento

Valla de obra derribada por el viento en el aparcamiento de la calle Lavaderos, en Gamonal.
El operativo de vigilancia supervisa el estado de los paseos fluviales y el impacto del viento en la ciudad, que hasta el momento es el fenómeno que más se ha notado en las calles de la capital. Es el caso de las obras de la calle Lavaderos donde el viento ha derribado una de las vallas metálicas que ha quedado tendida sobre el carril de circulación complicando el paso y la maniobra de los vehículos.
A mayores, en las zonas arboladas el viento hace de las suyas con las ramas sueltas, por lo que sigue siendo aconsejable evitarlas o caminar con precaución.