El Correo de Burgos

Prisión sin fianza para el detenido por el incendio mortal de Miranda, acusado de tres asesinatos y siete homicidios

Asistido por un abogado de oficio, José M. G. declara ante la jueza durante hora y media respondiendo a todas las partes. Abascal critica el «luto falsario» del PP y del PSOE, a los que acusa de disfrazarse de «plañideras»

Agentes de la Policía Nacional, en la calle de la Fuente de Miranda horas después del suceso.

Agentes de la Policía Nacional, en la calle de la Fuente de Miranda horas después del suceso.SANTI OTERO

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Después de su detención por el incendio que causó la muerte de tres mujeres en Miranda de EbroJosé M. G. prestó este viernes declaración ante la jueza, que acabó decretando prisión provisional comunicada y sin fianza. La causa, según confirman fuentes judiciales, está abierta por tres delitos de asesinato, siete homicidios en grado de tentativa, un delito de daños agravado por incendio y varios delitos de lesiones

Era lo esperado habida cuenta de las pruebas en su contra a raíz del trágico incendio intencionado, durante la noche del martes en un bloque de viviendas de la calle de la Fuente, tras amenazar previamente a su expareja. El resultado: tres fallecidas (Dolores, Antonia y Laura Valentina) y cuatro personas heridas en un nuevo y escabroso caso de violencia de género. No obstante, las mismas fuentes señalan que «no existían denuncias previas» ni «antecedentes de maltrato respecto de otras mujeres». 

Durante su declaración ante la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia número 1 de Miranda, el acusado respondió a las preguntas de todas las partes. Antes de pasar por los juzgados, estuvo presente en el registro efectuado en la vivienda donde, supuestamente, permaneció escondido hasta que decidió acudir a la Comisaría sabiéndose buscado. Para entonces, la Policía ya tenía acreditada su autoría al cien por cien gracias a las cámaras de seguridad instaladas en la zona debido a su cercanía con el Consistorio mirandés. Tal y como se puede apreciar en las imágenes, José M. G. accedió al portal con un recipiente que contenía líquido inflamable y abandonó el lugar cuando el humo y las llamas ya eran palpables.

Dada su situación socioeconómica, José M. G. acudió al juzgado asistido por un abogado de oficio. En cualquier caso, las pruebas recabadas por la Policía Nacional apuntan a que se trata de un asesinato, máxime cuando el acusado -según el relato de un vecino recogido por este periódico- aporreó la puerta de Dolores, su excompañera sentimental, profiriendo graves amenazas. Dentro del domicilio, atemorizada, se encontraba Antonia, madre de esta mujer e igualmente víctima mortal. 

Con los afectados recibiendo apoyo institucional por parte del Ayuntamiento de Miranda y la Junta de Castilla y León mientras políticos de distinto signo político se solidarizan públicamente con las víctimas, el presidente de Vox, Santiago Abascal, prefirió utilizar este trágico suceso como arma arrojadiza contra el Partido Popular y el PSOE durante su visita a la ciudad burgalesa. Para ello, criticó a ambas formaciones acusándolas de «llevar más de cuatro décadas legislando a favor de criminales que no son reinsertables». Acto seguido, hizo hincapié en que José M. G. es «un criminal que había secuestrado a una mujer y a una niña» al que se permitió estar en la calle -salió de prisión el mes pasado- para «asesinar a tres mujeres».

«Un criminal que secuestra a una niña de 9 años para abusar de ella no merece ver la luz del sol el resto de sus días», subrayó el líder supremo de Vox, en declaraciones recogidas por Ical, convencido de que este tipo de personas «no son reinsertables». Dicho esto, volvió a la carga contra ‘populares’ y socialistas expresándose en los siguientes términos: «Me repugna y me revienta el falso luto, el luto falsario de los políticos que se disfrazan de plañideras después de cada crimen».

A diferencia del resto de partidos, que optaron por suspender su agenda política de cara a las elecciones autonómicas del 15-M tras conocerse el alcance de tan trágico incendio, Abascal se desplazó el miércoles hasta Treviño -a unos 20 kilómetros de Miranda- para protagonizar un acto de campaña con el que respaldar a su candidato, Carlos Pollán. En cambio, tanto Alfonso Fernández Mañueco (presidente de la Junta en funciones y cabeza de lista del PP) como Carlos Martínez Mínguez (PSOE) viajaron hasta la ciudad para sumarse a un acto de condena y solidaridad con las víctimas.

Por su parte, el grupo feminista Mujeres en la Calle organizó el jueves una concentración, convocada de urgencia dadas las circunstancias, para denunciar los «asesinatos machistas» de estas tres mujeres. De esta forma, el colectivo quiso visibilizar la lucha contra la violencia de género, alzar la voz por las víctimas que ya no pueden hacerlo y reivindicar más y mejores medidas para evitar que esta lacra siga existiendo.

«Para él o para nadie»

Dentro del currículo delictivo de José M. G. antes del incendio del martes, destacan dos secuestros. El primero, en 2015, a una niña de 9 de años de la que llegó a abusar sexualmente. El segundo, en 2023, a una mujer a la que encadenó y que, afortunadamente, logró escaparse.

Carmen, la víctima de aquel tortuoso secuestro, relataba su experiencia en el programa En boca de todos de Cuatro. «Sin ganas de nada» después de enterarse de lo sucedido esta misma semana, reconocía que la muerte de estas tres mujeres le ha «afectado mucho». Hasta el punto de revivir «de nuevo» las 14 horas en las que permaneció retenida contra su voluntad.

Según recordaba ella misma en el programa anteriormente citado, acababa de salir del hospital Santiago Apóstol de Miranda cuando se encontró con José M. G.. Tenía que acudir a un centro para recibir un tratamiento de metadona y él se ofreció a llevarla. De camino, le comentó que debía parar un momento en su casa para «coger una cosa». No imaginaba, ni de lejos, que estaba a punto de vivir una auténtica pesadilla.

Una vez dentro de la vivienda, José M. G. le pidió que recogiese unas prendas. En ese mismo instante, el hombre la atacó por «por detrás» para inmovilizarla con una soga y una cadena. Echando la vista atrás, Carmen se pregunta «cómo pude aguantar tanto».

«Me decía que tenía que ser para él o para nadie». Fue entonces cuando la mujer optó por cerrar los ojos, relajarse e intentar deshacerse de sus ataduras. Cuando lo consiguió, vio la salida a través de una «ventana pequeña». A continuación, plantó cara a su captor con un desfibrilador. Pese al miedo, le dejó claro que «si te acercas vas a salir mal».

Sobre el secuestro de Alicia P. B. a principios de diciembre de 2015, cabe recordar que su detención por parte del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) de la Policía Nacional desembocó poco después en el arresto de dos mujeres por su presunta colaboración. Tal y como informó este periódico en su momento, la menor fue localizada gracias a una vecina del bloque de enfrente que la vio atada a una silla. La niña, finalmente, fue rescatada por sus propios familiares. En un principio, los facultativos que la atendieron no apreciaron signos de violencia salvo rozaduras en las muñecas al estar maniatada.

A raíz de lo sucedido, las tensiones entre la familia de la niña y la de José M. G. se acrecentaron a marchas forzadas. En base a ello, llegó a solicitarse la mediación de Enrique Jiménez, pastor evangélico de la ciudad, para evitar que el conflicto fuese a más.

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