Descubre el conjunto histórico burgalés origen del reino de Castilla que se estrena como Bien de Interés Cultural
La Junta protege el Monasterio de San Pedro de Arlanza y la Ermita de San Pelayo por su valor patrimonial y su vinculación con el origen del reino de Castilla

Acceso al Monasterio de San Pedro de Arlanza que desde 2026 albergará la Casa del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla.
La Junta de Castilla y León declaró Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de Conjunto Histórico, el Monasterio de San Pedro de Arlanza y la Ermita de San Pelayo, situados en el municipio burgalés de Hortigüela, al considerar que constituyen uno de los ejemplos más antiguos del arte románico de la Comunidad y un enclave clave en la historia del nacimiento del reino de Castilla.
El acuerdo, publicado hoy en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), culmina un procedimiento iniciado en 1979 para la protección conjunta de ambos inmuebles, vinculados históricamente al linaje del conde Fernán González.
La Administración autonómica destacó que el monasterio, declarado monumento histórico-artístico en 1931, se ubica en un meandro del río Arlanza dentro del actual Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla y mantiene una estrecha relación con la consolidación histórica de Castilla. Fernán González eligió este lugar como espacio de sepultura y diversos condes y reyes posteriores impulsaron su desarrollo mediante donaciones.
El expediente también pone en valor la Ermita de San Pelayo, asentada sobre un cerro al sur del monasterio y vinculada a antiguas comunidades eremíticas. El texto recuerda además la leyenda recogida en el Poema de Fernán González, según la cual el conde recibió allí la profecía de su victoria frente a Almanzor.
La resolución recoge asimismo la evolución arquitectónica del conjunto monástico desde el siglo X, con sucesivas ampliaciones románicas, góticas y barrocas, así como episodios históricos como la exclaustración tras la Guerra de la Independencia, el incendio sufrido en 1894 o la venta de las pinturas románicas de la sala capitular, actualmente repartidas entre museos y colecciones internacionales.
El acuerdo delimita además un entorno de protección que incluye parcelas y espacios naturales próximos para preservar las visuales y la conexión histórica y paisajística entre el monasterio y la ermita.
La Junta considera que ambos inmuebles forman “dos elementos indisolublemente unidos por la historia” y constituyen un lugar de referencia del patrimonio cultural de Castilla y León.