Uno de cada cuatro ciclistas heridos en las carreteras de Burgos acaba en estado grave
En los últimos cinco años, las vías interurbanas registran 46 accidentes y una víctima mortal. La DGT inicia una campaña informativa tras constatar un «aumento masivo de los desplazamientos»

Un ciclista conversa en Tardajos con la Guardia Civil y el jefe de la DGT en Burgos.
El auge progresivo del ciclismo en la provincia de Burgos ha obligado a intensificar, de un tiempo a esta parte, las labores de vigilancia por parte de la Guardia Civil. Sobre todo al tratarse de un colectivo especialmente vulnerable en carretera frente a los conductores de turismos o vehículos pesados. De hecho, a lo largo del último lustro uno de cada cuatro deportistas heridos en vías interurbanas acabó en estado grave.
Desde 2022 hasta el pasado 30 de abril, la red provincial suma un total de 46 siniestros con víctimas ciclistas. 11 acabaron en el hospital, aunque la cifra se ha ido reduciendo significativamente. En lo que va de año, según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico (DGT), tan solo una persona tuvo que ser hospitalizada.
La buena noticia, dentro de lo que cabe, es que tan solo se ha contabilizado una víctima mortal en los últimos cinco años. Se trata de un hombre de 83 años, vecino de Barbadillo del Mercado, que fue arrollado por un camión cuando transitaba por la carretera N-234 a finales de julio de 2024. Pese a sus esfuerzos, el personal sanitario que se desplazó hasta el lugar de los hechos nada pudo hacer por salvar la vida del anciano, que falleció prácticamente en el acto.
Si analizamos la estadística de la DGT en estos cinco años, se puede observar que 2023 arrojó el peor balance con una docena de accidentes, dos heridos graves y 10 que no necesitaron asistencia hospitalaria. No obstante, en 2022 hubo que atender a cinco personas con heridas lo suficientemente lesivas como para precisar ingreso en un complejo asistencial.
Con una media de 11 siniestros de este tipo al año, el jefe de la DGT en Burgos, Raúl Galán, planteó recientemente impulsar una campaña informativa y «amable» en coordinación con la Benemérita tras constatar un «aumento masivo de los desplazamientos». Dicho y hecho, se llevará a cabo hasta el domingo con un doble objetivo. Por un lado, «sensibilizar a los conductores» de cara a «extremar las precauciones». Por otro, recordar que los ciclistas también tienen una serie de «obligaciones» que han de «respetar para evitar riesgos».
Pese al carácter «pedagógico» de la campaña, el capitán del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil en Burgos, Javier San Vicente, advierte que se interpondrán sanciones «cuando corresponda». En el caso de los ciclistas, la mayoría de multas se deben a «distracciones», «conducciones en paralelo» o el «uso de teléfonos móviles o de cascos». Galán, por su parte, precisa que la incidencia del alcohol suele brillar por su ausencia dentro de este colectivo. En cuanto a la tipología de los accidentes, existe un reparto más o menos equitativo entre caídas que derivan en salidas de vía y arrollamientos.
Aunque la campaña se llevará a cabo por todo el territorio, San Vicente indica que hay zonas con mayor afluencia de ciclistas. Principalmente las poblaciones por las que discurre el Camino de Santiago y Las Merindades, que suele recibir a un gran número de deportistas procedentes del País Vasco y de otras provincias del norte del país.
El objetivo, como no podía ser de otra manera, es reducir la siniestralidad a «cero». Esa es al menos la pretensión de Mariano Palacios, presidente de la Federación de Ciclismo de Castilla y León. La iniciativa, además, cuenta con el respaldo del Club Ciclista Burgalés, la Unión Ciclista Burgalesa y el equipo Burpellet BH.
Poner en marcha este tipo de campañas no debería limitarse a «una vez al año». Lo ideal, a juicio de Palacios, sería abordar la seguridad vial de peatones, ciclistas y conductores como una «asignatura» más en los colegios. Por otro lado, reconoce que los amantes de la bicicleta no siempre «respetan las normas». De hecho, cree que existe una minoría que tiene esa «mala costumbre», unida a la de «echar la culpa a los demás».
«No es un colectivo que genere muchos accidentes», corrobora el capitán del Subsector de Tráfico a sabiendas de la vulnerabilidad de los ciclistas cada vez que salen a la carretera. En este sentido, Palacios recuerda que existen factores de riesgo como el «tiempo» o el «aire». O la imprudencia que algunos cometen al circular «por la noche» o «con niebla».
La prudencia, obviamente, no debe prevalecer en las vías interurbanas. Tal y como subraya el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, «cada vez se desplazan más estudiantes (en bici) a los institutos». Pero no basta con recomendar encarecidamente el uso del casco. También conviene hacer especial hincapié en factores como la velocidad, la obligación de apearse en los pasos de cebra que carecen de vía ciclista y el hecho de no cruzarse con vehículos pensando que «uno tiene la prioridad» porque «los conductores no tenemos 360 grados de visibilidad».
Independientemente del enclave en el que se circule, «la parte débil siempre es el ciclista porque los conductores tienen una carrocería que les protege». Partiendo de esta base, Galán insiste en la importancia de «respetar la distancia de seguridad» para evitar disgustos innecesarios. Máxime en una provincia, donde la afición por el ciclismo atrae cada año a miles de personas. Gracias, en gran parte, a competiciones de primer nivel como la Vuelta a Burgos (masculina y femenina) e infinidad de «eventos a nivel aficionado» con participantes de toda España.
Teniendo además en cuenta la apuesta creciente por el cicloturismo, con proyectos específicos promovidos desde la Diputación, el jefe provincial de la DGT considera imprescindible garantizar que la carretera se consolide como un «espacio de convivencia» para ciclistas y conductores. Siendo conscientes, desde el primer momento, de que «todos tenemos unas obligaciones y unos deberes».