Transportes empalma la A-11 con la N-122 con un nuevo tramo en Burgos
La A-11 incorpora un nuevo tramo de 2,4 kilómetros entre la variante de Aranda y la N-122, junto a Castrillo de la Vega de 18,7M€ / Ya hay 54 kilómetros abiertos y otros 61 en obras
A finales de la semana pasada, el ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmaba en la capital vallisoletana que «muy prontito» volverá a Valladolid para inaugurar «esos 35 kilómetros de la A-11» que están en ejecución y que acumulan un retraso se seis meses, como adelantó este periódico, correspondientes a los tramos entre Tudela de Duero, Olivares de Duero y Quintanilla de Arriba, cuyas obras se iniciaron entre 2019 y 2020. Sin embargo, ha sido un pequeño tramo de esa autovía en Burgos de 2,4 kilómetros el que se ha adelantado a las previsiones del ministro y ayer mismo entró en servicio.
Se trata de la prolongación del trazado actual de la A-11, la autovía del Duero, desde su finalización en Castrillo de la Vega hasta el empalme con la carretera antigua a Valladolid, la N-112. Son apenas 2,4 km de la veintena de kilómetros que aún separan el trazado actual en Burgos del límite con la provincia de Valladolid, pero su puesta en servicio al menos evita un desvío y maniobra y permite a los conductores avanzar con más facilidad hacia la carretera N-112.
El Ministerio de Transportes ha invertido 18,7 millones de euros en esta prolongación, que conecta la variante de Aranda de Duero con la N-122 de forma directa sin desvíos y evita que el tráfico de largo recorrido se aproxime a la localidad burgalesa de Castrillo de la Vega, con lo que se gana de tiempo para la circulación, lo que es especialmente significativo en una vía que cuenta con una elevada presencia de vehículos pesados.

La A-11 avanza otros 2,4 kilómetros en Castrillo de la Vega
El nuevo trazado comienza en el kilómetro 280,5 de la N-122, donde se construyó una glorieta que permitirá mantener provisionalmente la continuidad entre ambas carreteras y desde allí el tráfico prosigue en dirección a Aranda de Duero por la carretera provincial BU-V-2031 y mediante un paso inferior se incorpora el enlace de la A-11 de Castrillo de la Vega y termina en la variante de Aranda.
Las obras incluyen la reposición de los caminos que comunican con las parcelas próximas, un paso superior y varias estructuras de drenaje transversal acondicionadas también como pasos de fauna. Con esta apertura, Transportes eleva a 54 los kilómetros de la A-11 puestos en servicio desde junio de 2018, mientras mantiene otros 61 en ejecución.
La apertura de este tramo en Burgos contrasta con el nuevo retraso de los dos tramos vallisoletanos de la A-11 entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, que suman 34 kilómetros. El Gobierno ya admite una demora de seis meses que el delegado en Castilla y León, Nicanor Sen, atribuyó recientemente «a las inclemencias meteorológicas y a las intensas lluvias de los últimos meses». El ministro de Transportes había anunciado que la autovía entraría en servicio el 21 de junio, pero el estado de las obras aleja aquella previsión. Fuentes consultadas por este periódico a pie de obra sitúan ahora la apertura hacia finales de 2026.