TROTABURGOS
Anguix: El carácter vinícola de la Ribera burgalesa
Viñedos centenarios y bodegas de renombre definen esta localidad ribereña, invitando a explorar su sendero 'Entre Vaso y Espaldera'

Los viñedos forman parte del paisaje de Anguix.
Anguix, una localidad enclavada en el corazón de la Ribera burgalesa, se erige como un punto de referencia para el enoturismo y la historia. Situada estratégicamente a 78 kilómetros de Burgos, 27 de Aranda de Duero y apenas 6 de Roa, este municipio se distingue por su profundo arraigo a la cultura del vino. Sus viñedos, que modelan el paisaje circundante, son el eje central de su identidad, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de recorrer sus campos a través del sendero "Entre Vaso y Espaldera". Este itinerario invita a descubrir la esencia de una tierra donde la viticultura es mucho más que una actividad económica; es una forma de vida.
La historia de Anguix se remonta a tiempos medievales, cuando en el año 1143, el rey Alfonso VII otorgó el fuero de Sepúlveda, estableciendo la Comunidad de Villa y Tierra de Roa, de la cual Anguix formaba parte como una de sus 33 aldeas. Esta vinculación histórica con Roa ha sido constante, con la jurisdicción de señorío ejercida por el Duque de Siruela, quien tenía la potestad de nombrar al alcalde ordinario. Un dato curioso que revela la evolución de su denominación es el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, documento que registra el cambio oficial de su nombre a Anguix, dejando atrás su primitiva forma acabada en "s".
Actualmente, el censo más reciente indica una población de 171 habitantes, con una notable diversidad cultural, ya que casi la mitad de sus residentes proceden de Marruecos, Rumanía y Bulgaria. Esta mezcla de culturas enriquece el ya marcado carácter ribereño de la localidad, donde la vid no solo configura el paisaje, sino que también define su estampa.

Imagen de uno de los rincones de Anguix.
Antes de sumergirnos en la riqueza vitivinícola, un paseo por las calles de Anguix revela su patrimonio arquitectónico. La tranquilidad que emana de este municipio y la solidez de sus casas de piedra conducen al visitante hasta la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Este templo, una imponente edificación del siglo XVIII, constituye la imagen más destacada de la localidad.
Las crónicas de la época relatan que su construcción fue un esfuerzo comunitario significativo, donde los fieles contribuyeron económicamente de manera activa, una práctica común en la edificación de otros templos cercanos, como el de La Horra. La magnitud de la obra implicó elevadas sumas de dinero, lo que llevó a los vecinos a hipotecar sus bienes y a participar con su trabajo y generosos donativos, demostrando una profunda implicación en la creación de su lugar de culto.
Continuando el recorrido, merece la pena visitar la ermita de San Juan, erigida en 1737. Esta pequeña joya arquitectónica se localiza en lo alto de un cerro, un enclave estratégico donde tradicionalmente abundan las bodegas subterráneas. La ermita fue objeto de una importante restauración en 1995, impulsada por la Asociación de Amigos de San Juan, lo que permitió preservar su estructura y significado. Este lugar posee un valor especial para los anguiseños, quienes profesan una gran devoción a los santos que allí se veneran: San Juan Bautista, la Virgen del Carmen y San Isidro, figuras centrales en las tradiciones y festividades locales.
La omnipresencia de los viñedos alrededor de la localidad inspiró la creación del sendero 'Entre Vaso y Espaldera'. Este itinerario invita a los amantes del senderismo a una inmersión total en el paisaje vitícola ribereño. Se trata de un sendero señalizado de 8,5 kilómetros que serpentea por la campiña, ofreciendo una experiencia de aproximadamente dos horas de duración. La ruta, de baja dificultad, es ideal para disfrutar en primavera y otoño, cuando los colores de la vid transforman el entorno. Los últimos kilómetros del camino están salpicados de grupos de chopos, pinos y frutales, elementos que actúan como fieles testigos de la historia agrícola de la zona. Este sendero no solo es una oportunidad para el ejercicio físico, sino también una ventana para comprender la estrecha relación entre la tierra y la cultura del vino en Anguix.

Imagen del sendero Entre Vaso y Espaldera.
La localidad de Anguix, con su alma profundamente ligada al vino, se ha consolidado como un destino clave para el turismo enológico. Aquí, los visitantes tienen la oportunidad de explorar algunas de las bodegas más prestigiosas de la Ribera burgalesa, que combinan tradición y modernidad en sus procesos de elaboración. Estas bodegas no solo producen vinos de alta calidad, sino que también ofrecen experiencias que permiten conocer de cerca el proceso vitivinícola, desde el cultivo de la uva hasta la cata del producto final.