De admirar el cielo en un pequeño pueblo de Burgos a llevar "ciencia de calidad" a la España rural
La astrofísica Alba Vidal García organiza unas jornadas divulgativas en Vallejimeno para ahondar en el inminente eclipse y los que llegarán en 2027 y 2028, también visibles desde España. La propuesta alterna entre el 7 y el 9 de agosto ponencias de expertos y talleres infantiles

Alba Vidal García posa en Vallejimeno.
Nacida en Leioa y formada en el País Vasco, Madrid y París, la astrofísica Alba Vidal García no se olvida de dónde viene. Las raíces de su existencia y de su vocación se hunden en la Sierra de la Demanda. Fueron las noches de verano en Vallejimeno, el pueblo de sus abuelos, las que despertaron su fascinación por el cielo estrellado, al que hoy se entrega como profesional en el Observatorio Astronómico Nacional. Consciente de la necesidad de acercar a la España vaciada «la ciencia de calidad» que se fragua en las grandes urbes y, al mismo tiempo, empeñada en devolver parte de lo recibido a esas generaciones anteriores que trabajaron duro para que sus hijos y nietos tuvieran unos estudios (y las oportunidades que los acompañan), ideaba unas jornadas divulgativas que, con motivo del inminente eclipse, abordarán este fenómeno y los que llegarán en breve.
Y es que, con la gratitud como telón de fondo, el detonante práctico de esta propuesta es el histórico ciclo de eclipses que España vivirá entre 2026 y 2028. Dos serán totales y uno anular, una sucesión poco habitual que convertirá al país en uno de los mejores lugares del mundo para contemplar este fenómeno astronómico. Vidal García subraya que la excepcionalidad no reside únicamente en la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra, ya de por sí singular, sino en que pueda contemplarse desde un mismo punto del planeta. «Que coincida así es lo verdaderamente raro. El último eclipse total visible en esta zona fue en 1905. Han pasado más de 120 años», subraya entusiasmada.
Más allá del espectáculo visual, la astrónoma insiste en que este fenómeno constituye una extraordinaria herramienta para despertar vocaciones científicas. «Es tan fascinante que la gente quiere entender por qué ocurre. Esa curiosidad acaba siendo la puerta de entrada para descubrir el resto del cielo», sostiene. Además, este año el eclipse coincidirá con el máximo de actividad de las Perseidas. «Mi recomendación es que quienes vengan se traigan una manta y aprovechen también para disfrutar de las estrellas fugaces. Es una oportunidad maravillosa», añade.
El disfrute y la curiosidad conviven en este caso con el desarrollo del conocimiento, dado el papel fundamental de los eclipses en el avance de la ciencia. Durante unos minutos, la Luna oculta la parte más brillante del Sol y permite observar regiones que habitualmente permanecen escondidas. «Podemos ver la cromosfera y la corona solar, unas capas externas que antiguamente solo podían estudiarse durante estos eventos», explica Vidal García. De hecho, durante siglos, expediciones científicas recorrían el mundo persiguiendo tales fenómenos. «Hubo incluso un intenso debate para averiguar si esas capas pertenecían al Sol, a la Luna o incluso a la atmósfera terrestre. Los eclipses ayudaron a responder muchas de esas preguntas», añade.
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El Correo de Burgos | El Mundo
La explicación de la científica con raíces burgalesas contrasta con la visión que durante siglos tuvieron distintas civilizaciones. «Antes de que la ciencia fuera capaz de predecir los eclipses, casi siempre se interpretaban como señales de mal augurio. Había pueblos que pensaban que algún animal estaba devorando el Sol o que los dioses castigaban a los seres humanos», detalla, para celebrar que la investigación cambiara esa percepción. «Cuando entendimos por qué ocurrían, dejamos de temerlos y empezamos a admirarlos», apunta.
Ese espíritu divulgador impregnará las jornadas organizadas en Vallejimeno entre el 7 y el 9 de agosto bajo el lema ‘El día se hace noche: mirando al cielo en la Sierra de la Demanda’. La programación arrancará hoy viernes a las 18 horas con una conferencia que repasará los eclipses en la historia a cargo de Belén Alcalde Pampliega (SKA Observatory) y la propia organizadora del ciclo.
El sábado continuará con una charla sobre cómo ver el Sol desde el interior de la Tierra (11 horas) impartida por Nataly Ospina, del Istituto Nazionale di Fisica Nucleare de Bari, seguida de un taller infantil para mayores de seis años en el que Lara Padilla y Alba Vidal García enseñarán a personalizar prendas con motivos astronómicos. La jornada se cerrará a las 18 horas con una ponencia sobre nebulosas planetarias del investigador del Observatorio Astronómico Nacional Miguel Santander García.
El domingo las actividades comenzarán a las 11 horas de la mano de Jorge Lillo Box, del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), que hablará sobre los eclipses en el Universo. A las 12.30 horas habrá otro taller infantil, en el que los participantes construirán una caja para observar el eclipse con seguridad, una maqueta de la Luna y un visor de constelaciones. El colofón arrancará a las 17 horas con una fiesta astronómica que incluirá observación solar, una charla divulgativa abierta al público y una observación nocturna junto a la asociación AstroDemanda.
Que la mayoría de las voces que sonarán en esta orquesta divulgativa liderada por la anfitriona sean femeninas no es casual. «Es necesario reconocer el trabajo de las científicas que nos precedieron porque durante mucho tiempo fueron invisibilizadas. Existe la falsa creencia de que los hombres eran mejores para las ciencias y eso hizo que muchas investigadoras no recibieran el reconocimiento que merecían», lamenta, para recordar que «a muchos hombres se les premiaba por logros menores que los alcanzados por algunas mujeres, que nunca obtuvieron distinción».
Su firme compromiso con esa igualdad explica también la importancia que concede a las actividades infantiles. «Hay estudios que muestran que hasta los cinco años niños y niñas tienen una percepción muy similar de sus capacidades. Sin embargo, a partir de los seis muchas niñas empiezan a pensar que son peores para las matemáticas o las ciencias. Ese sesgo no nace con ellas, sino que lo genera la sociedad», advierte. Por eso, la astrofísica considera imprescindible acercar la ciencia desde edades tempranas. «Necesitamos a todas y a todos para seguir avanzando», apostilla, con la secreta esperanza de que, estos días, el cielo de Vallejimeno vuelva a ser el germen de otra vocación.