TROTABURGOS
Castrojeriz: el histórico tesoro de Burgos
Este pueblo burgalés, con su imponente castillo y cinco monumentos religiosos como la Iglesia de Nuestra Señora del Manzano, Santo Domingo, San Juan y Santa Clara, es un enclave clave en el Camino de Santiago

Imagen de la iglesia colegiata de Santa María del Manzano.
Castrojeriz, en la provincia de Burgos, se erige como un testimonio vivo de la historia y la cultura castellana. Este municipio, cuyo origen se remonta a la Edad del Bronce, es conocido por su imponente castillo, que domina el paisaje desde un cerro, y por ser un punto neurálgico del Camino de Santiago Francés. Su patrimonio incluye destacadas edificaciones religiosas como la Iglesia de Nuestra Señora del Manzano, Santo Domingo, San Juan y Santa Clara, que aún hoy conservan su relevancia.
Las excavaciones arqueológicas han revelado que la zona de Castrojeriz ha estado habitada desde tiempos remotos, con evidencia de asentamientos humanos desde la Edad del Bronce, datados en torno a 1.500 años a.C. El cerro donde hoy se asienta el castillo, conocido entonces como Castro, fue un punto estratégico militar. Originalmente llamado Sisaraca, o ciudad de los Murgobos, su importancia fue reconocida por el emperador Augusto, quien estableció allí un campamento para sus tropas durante las luchas contra los cántabros, denominándolo campamento apud Segisamam. La conexión con otras poblaciones importantes de Burgos, como Segisamone y Sasamón, se realizaba a través de calzadas romanas, una de ellas procedente de Clunia, que entraba en Castrojeriz, y otra que unía Segisama Julia con Segisamone a través del valle de Villajos.
Durante la Edad Media, Castrojeriz se consolidó como uno de los condados más autónomos y relevantes de Castilla. Su papel fue crucial en la repoblación de las tierras al norte del Duero, ejerciendo una notable influencia en la legislación y la estructuración del incipiente reino. El castillo, pieza clave en la defensa del territorio, fue objeto de importantes reformas. Laín Calvo lo reedificó por completo, aunque crónicas de la época de Fernán González sugieren que la fortaleza cayó temporalmente en manos musulmanas. Fue el propio Fernán González quien lo recuperó tras una cruenta batalla, repoblando la villa y cediéndola a la influyente familia de los Castro. La importancia estratégica del castro se acentuó durante la Reconquista, siendo un punto de constantes disputas durante la invasión árabe, hasta que, alrededor del año 883, Castrojeriz se estableció como una de las capitales más significativas de la región.

Instantánea de ‘Castrojeriz a la luz de las velas’ del año 2022.
Castrojeriz es un ejemplo paradigmático del urbanismo jacobeo, con su característica calle larga que vertebra el pueblo, flanqueada por casas, iglesias, albergues y comercios. Su ubicación en el Camino de Santiago Francés ha marcado profundamente su desarrollo. La afluencia de peregrinos durante los siglos XV y XVI propició un florecimiento que llevó a la existencia de cinco iglesias y siete hospitales, una cifra notable para la época. Hoy en día, la localidad sigue siendo uno de los puntos de la ruta jacobea que mejor conserva su riqueza arquitectónica medieval, ofreciendo al visitante un viaje a través del tiempo y una inmersión en la historia del peregrinaje.
Entre los monumentos más destacados de Castrojeriz se encuentran las ruinas del convento de San Antón, un vestigio histórico que recibe al visitante a la entrada del pueblo. Un poco más adelante, la Iglesia de Nuestra Señora del Manzano, datada en 1214, alberga actualmente un valioso Museo de Arte Sacro. En su interior, se pueden admirar tallas medievales, pinturas flamencas, pergaminos antiguos y piezas de orfebrería de gran valor artístico e histórico. En el corazón del pueblo, la Iglesia de Santo Domingo, un templo del siglo XV con cubiertas del XVIII, acoge un centro de interpretación dedicado al Camino de Santiago, fundamental para comprender la relevancia de la ruta. Casi al final de la calle principal, emerge la Iglesia de San Juan, una obra del siglo XIII de estilo gótico primitivo, que aún conserva una torre románica con ventanas originales de ese periodo. Las ruinas del convento de San Francisco, del siglo XIV, donde hoy se asienta el hotel Quinta de San Francisco, también son de gran interés. Aunque su estructura original fue incendiada durante la Guerra de Independencia, aún se conservan arcos agudos y bóvedas de crucería que atestiguan su diseño primigenio. Estas ruinas, rodeadas de naturaleza, están reconocidas como Patrimonio Histórico, lo que subraya su valor cultural y arquitectónico.

Imagen de la iglesia de Nuestra Señora del Manzano.
Más allá de su riqueza histórica y monumental, Castrojeriz dinamiza su economía y cultura a través de eventos como La Fiesta de Exaltación del Ajo, un evento consolidado que se celebra anualmente. Esta festividad tiene lugar durante la tercera semana del mes de julio y atrae a numerosos turistas interesados en adquirir este producto local y aprender sobre el tradicional trenzado de ajos. Durante la celebración, que este año sumaba ya su 47 edición, el pueblo se transforma, inundándose de puestos que ofrecen ajos, embutidos, quesos, dulces y las afamadas morcillas de Burgos. Para realzar la importancia del ajo burgalés, se ofrecen degustaciones de sopas de ajo y pollo al ajillo, convirtiendo la fiesta en una auténtica experiencia gastronómica.