Tres siglos haciendo historia (y asistiendo al peregrino) en el Camino de Santiago
La Cofradía de Nuestra Señora de la Alegría celebra el 12 de septiembre su segunda Marcha, desde San Nicolas de Bari hasta Rabé de las Calzadas, con plena vocación de continuidad
José Luis Díez, Rosa María Calvo e Inma Sierra, en la presentación de la segunda Marcha de la Alegría.
Un aniversario tan redondo bien merece varias celebraciones. Hace 300 años, casi nada, se constituía en Burgos la Cofradía de Nuestra Señora de la Virgen de la Alegría. Con sede en la iglesia de San Nicolás de Bari, su misión fundamental consistía en asistir a los peregrinos del Camino de Santiago que llegaban exhaustos a la ciudad. Mucho ha llovido desde entonces, pero la devoción de sus miembros permanece intacta. Y se materializa, con mayor ahínco si cabe de un tiempo a esta parte, a través de diferentes actividades.
A un año del aniversario, la Cofradía concibió su particular Marcha de la Alegría con el fin de honrar su legado y favorecer la convivencia intergeneracional entre sus socios. Después de congregar a 150 asistentes -entre ellos, un gran número de jóvenes-, el sábado 12 de septiembre volverá a realizarse el mismo recorrido desde San Nicolás hasta Rabé de las Calzadas.
La comitiva será recibida por las Hijas de la Caridad en el Centro La Milagrosa una vez celebrada la eucaristía en Rabé. Un «espacio estupendo», en palabras de la secretaria y tesorera de la Cofradía, Rosa María Calvo, para degustar una paella y «terminar el Camino en condiciones». Para cubrir gastos, aunque seguramente no del todo, cada participante aportará 15 euros.
Aparte de incluir un kit con una gorra o camiseta, agua y algún que otro dulce para el recorrido, la inscripción también brinda la posibilidad de desplazarse en autobús hasta Rabé a las personas de mayor edad. Puede que «sea muy poco para uno de 20 años» y que el trayecto sea «relativamente corto, llano y asequible para todos». Sin embargo, Calvo recuerda que hay cofrades octogenarios que tendrían dificultades para seguir el ritmo del resto. Por eso, precisamente, se fletará un autobús, con salida a las 12 del mediodía en la plaza Castilla, en dirección a la localidad. A su llegada, todos los peregrinos desfilarán bajo el arco de meta de la Diputación, que a muchos les «encanta» porque es «como estar en la Vuelta».
Para la vicepresidenta de la Diputación, Inma Sierra, la Marcha de la Alegría constituye una oportunidad única para que «los jóvenes compartan con los mayores sus experiencias y puedan aprender que hay otras maneras de descubrir la provincia». Del mismo modo, no le cabe duda de que esta iniciativa servirá para que la Ruta Jacobea se convierta en un elemento «atractivo» entre las nuevas generaciones.
Ahí reside, a día de hoy, uno de los grandes objetivos que se marca la Cofradía. Según Calvo, el hecho de carecer de banda y capirote echa «para atrás» a muchos jóvenes a la hora de desfilar en procesiones. Y aunque no haya demasiados miembros en la actualidad, considera que la agrupación afronta una «etapa muy ilusionante» gracias a su participación activa en la Semana Santa y la organización de eventos al calor del 300 aniversario.
«La Cofradía se está moviendo y es importante para empezar a crecer», concluye la secretaria de Nuestra Señora de la Alegría convencida de que esta Marcha, con plena vocación de continuidad, acabará consolidándose en el calendario litúrgico burgalés al abrigo del Camino de Santiago.