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Sasamón: Un enclave histórico con huella romana y medieval

A escasos kilómetros de la capital burgalesa, esta villa milenaria fusiona su profundo pasado romano y medieval con expresiones artísticas contemporáneas, con un patrimonio cultural único

Vista de la iglesia de Santa María la Real.

Vista de la iglesia de Santa María la Real.Turismo Castilla y León

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A tan solo 26 minutos de la ciudad de Burgos, a la izquierda del río Brullés, se asienta Sasamón, una localidad burgalesa de gran belleza e interés histórico. Con una población cercana a los 1.000 habitantes, este municipio atesora un riquísimo patrimonio que se remonta a la Antigüedad. Su relevancia histórica se forjó con la llegada del Imperio Romano, que encontró en Sasamón un punto estratégico vital, convirtiéndola en cabeza de caminos y mansión de la vía Aquitana.

La presencia romana en Sasamón, entonces habitada por pueblos de difícil identificación, fue determinante. Los conquistadores mantuvieron el nombre original del asentamiento, Segisama o Segisamone, y reconocieron su valor, estableciendo aquí un campamento e incluso una base para el emperador Augusto, cuya estatua honra su memoria en la villa. Esta predilección de Roma impulsó el desarrollo de Sasamón, implantando su lengua y derecho. 

Tras la etapa romana y la posterior presencia visigoda, la villa experimentó una definitiva castellanización con la llegada de los condes Nuño Núñez y Diego Rodríguez, consolidando una identidad forjada en los conceptos de igualdad, justicia y amor a la tierra.

De la época romana, Sasamón conserva vestigios notables que atestiguan su importancia. Destaca el puente de San Miguel sobre el río Brullés, una estructura con tres vanos separados por espolones y una lápida incrustada, aunque su calzada original muestra un considerable desgaste. 

A pesar de la erosión, varios puentes de origen romano, reconstruidos en la Edad Media, siguen en pie. Precisamente de esta última época, concretamente del siglo XV, se mantiene en perfecto estado una sección de la muralla defensiva de Sasamón, con una imponente puerta monumental en uno de sus flancos. 

Al adentrarse por las calles de la villa desde la muralla, el visitante descubre un buen número de antiquísimas casas solariegas adornadas con sus blasones, que conducen hasta la Plaza Mayor porticada, donde se alza el gran arco que da acceso a la majestuosa iglesia de Santa María la Real.

Imagen de la muralla y una de las puertas que se conservan.

Imagen de la muralla y una de las puertas que se conservan.Turismo Castilla y León

La iglesia de Santa María la Real es un ejemplo sobresaliente del estilo gótico y se divide en dos secciones principales. La zona de las naves exhibe un marcado estilo protogótico, datado a principios del siglo XIII, con un amplio claustro que se extiende en el lado septentrional y capillas añadidas en el meridional. 

La otra parte fundamental es la cabecera, donde sobresale un elevado crucero que comenzó a construirse en 1522. Diversos maestros canteros de la montaña se sucedieron en la dirección de las obras, destacando entre 1550 y 1557 Juan de Landeras y Juan de la Riba, este último artífice del cerramiento de la capilla de San Esteban. 

Su retablo mayor, una obra de gran envergadura, consta de cuatro cuerpos divididos en cinco calles y dieciocho motivos ornamentales, mientras que el retablo de la nave lateral derecha es una pieza barroca de mediados del siglo XVIII.

A un kilómetro de la villa, siguiendo la carretera que conecta Alar del Rey (Palencia) con Sasamón, se encuentra el Arco de San Miguel de Mazarreros. Este es el único vestigio que perdura de un templo y un pueblo que desaparecieron en el siglo XV, tras ser anexionado a Sasamón. 

Se trata de una pieza sencilla, cuyas piedras puras crean estampas de gran belleza y magia en su entorno. Su portada combina elementos románicos y góticos, a pesar del paso del tiempo, el abandono y el expolio sufrido. Lamentablemente, este monumento figura en la Lista Roja de Hispania Nostra, que alerta sobre el peligro de ruina de importantes elementos patrimoniales de la provincia de Burgos, subrayando la urgencia de su conservación.

En las afueras del pueblo, cerca de las piscinas municipales, se localiza la ermita de San Isidro y la Cruz del Humilladero. Esta última es considerada el modelo más impresionante de los antiguos cruceros hispánicos, estimándose su construcción en el siglo XVI y asociándose al círculo artístico de Simón de Colonia. Su elaborado diseño narra la historia de la Salvación y la Redención del ser humano a través de la muerte de Cristo, desde el pecado original hasta la Coronación de la Virgen, constituyendo una verdadera catequesis pétrea al aire libre. Estos elementos no solo son hitos religiosos, sino también expresiones artísticas que enriquecen el paisaje cultural de Sasamón.

La Casa-Museo Salaguti, obra del artista burgalés Carlos Salazar Gutiérrez.

La Casa-Museo Salaguti, obra del artista burgalés Carlos Salazar Gutiérrez.DARÍO GONZALO

La villa de Sasamón es también hogar de Carlos Salazar Gutiérrez, conocido artísticamente como Salaguti. Nacido en 1944, este artista autodidacta ha dedicado su vida a las artes plásticas, forjando su propio camino tras ser rechazado por la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Actualmente, Salaguti reside y trabaja en una singular casa-estudio muy cercana al caserío de Sasamón.

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