Cabida augura un peso destacado de Castilla y León en el mercado nacional de créditos de carbono forestal
La directora de la plataforma de subastas de crédito de carbono apunta al precio como una de las causas de que el 85% de los créditos generados en España siga sin venderse. Su primera subasta será en Burgos y empezará el 22 de septiembre.

Imagen de archivo de un bosque.-MAITE CRUZ
Castilla y León tendrá un peso destacado en el mercado de créditos de carbono forestal en España, según las previsiones de Cabida, la primera plataforma española de subastas digitales de este tipo de créditos, desarrollada por la Fundación Cesefor. La directora de producto, Julia Bueso, destacó que buena parte de los proyectos de absorción desarrollados hasta ahora en el país se localizan en la Comunidad, y auguró que representarán “un porcentaje bastante representativo de las transacciones que se hagan, por lo menos a nivel nacional”.
“Castilla y León es una de las comunidades autónomas más forestales y con más movimiento o actividad económica derivada de la actividad forestal”, señaló Bueso.
Cabida celebrará su primera subasta de créditos de carbono forestal este mes de septiembre, con la apertura de las pujas prevista para el día 22 y el cierre el 29 en un acto público en Burgos, donde se dará a conocer el volumen de créditos adjudicados. Los créditos certificados se agruparán en lotes en función de aspectos como el volumen, el estándar, la ubicación y las condiciones, con un precio de salida de referencia sobre el que los compradores podrán realizar sus pujas. Una vez cerrada la subasta, la operación se formalizará mediante un contrato legal digital y se actualizará el estado de los créditos en el registro de la plataforma para evitar el doble conteo
La plataforma nació para conectar proyectos forestales certificados con empresas e instituciones que buscan compensar sus emisiones, en un mercado en el que, según los datos manejados por la propia plataforma, el 85 por ciento de los créditos forestales generados en España todavía no se ha comercializado.
Bueso apuntó al precio como una de las posibles razones de ese elevado volumen de créditos pendientes de venta. “Respecto a que hay un gran volumen de créditos que no se han vendido, es cierto. En parte, nosotros pensamos que puede ser porque no hay una convergencia en cuanto al precio de los créditos”, explicó.
Frente a otros ‘marketplaces’ en los que, según señaló, el intermediario fija el precio, Cabida utiliza un sistema de subastas en el que es el propio propietario quien establece el precio de salida. “Un propietario nunca va a vender los créditos de su proyecto por un precio al que no le vaya a salir rentable”, matizó.
En este sentido, Bueso consideró que el modelo puede contribuir a acercar las posiciones entre ambas partes. “Pensamos que esta plataforma puede ser una manera de converger ese precio de una manera que tanto los vendedores como los compradores acaben adquiriendo los créditos por un precio que consideran justo”, añadió.
Asimismo defendió, por otra parte, las posibilidades que ofrece este mercado para generar ingresos entre los propietarios forestales, y agregó que actualmente la mayoría de las metodologías se encuentran enfocadas a la reforestación.
En este sentido, apuntó a una progresiva incorporación de la gestión forestal como herramienta para obtener créditos de carbono, y agregó que una actuación de repoblación o de gestión forestal puede dirigirse a mejorar la masa o a obtener productos como la madera y, al mismo tiempo, generar una mejora ecológica y una absorción de carbono que “encima reporta económicamente al propietario forestal”.
Certificación
Los proyectos incluidos en Cabida deberán estar certificados de acuerdo con alguno de los tres estándares admitidos por la plataforma que son el Registro Nacional de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), Verra y Gold Standard.
Al respecto, Bueso señaló que la certificación constituye la garantía sobre la calidad de los créditos. “Estos proyectos pasan por auditorías en las que se mide la calidad de los proyectos y no se van a emitir créditos a no ser que cumplan una serie de estándares de calidad”, indicó.
Los propios estándares disponen además de mecanismos para responder en caso de que el monte que ha generado los créditos sufra posteriormente un incendio, una plaga u otra alteración, según la directora, quien agregó que retienen “en concepto de bolsa de garantía un porcentaje del total de créditos que el proyecto va a emitir” para cubrir esos posibles riesgos.
Burgos
Cabida abrirá su primera subasta el próximo 22 de septiembre y la cerrará una semana después, el día 29, durante un acto público en Burgos en el que se anunciará el volumen de créditos adjudicados. El encuentro reunirá a promotores, compradores y otros agentes interesados en el mercado voluntario de carbono forestal.
Esta primera subasta tendrá carácter piloto. “Pensamos que va a ser algo más acotado, más controlado, para ver cómo se comporta un poco la oferta y la demanda”, explicó Bueso, quien avanzó que, a medida que se compruebe el funcionamiento de la plataforma, se incorporarán mayores volúmenes de créditos y subastas “con un poco más de envergadura”.
Los créditos se agruparán en lotes definidos por su volumen, estándar, ubicación y condiciones y se someterán a una puja competitiva. Una vez concluida cada subasta, se formalizará un contrato legal digital y se actualizará el estado de los créditos en el registro de la plataforma para evitar el doble conteo.
Entre los potenciales compradores, Bueso situó tanto a pequeñas entidades como a grandes empresas que participan en el mercado voluntario, especialmente aquellas que cuentan con departamentos o estrategias de sostenibilidad. “Algunas tienen que elaborar informes de sostenibilidad, mientras que otras recurren a estos créditos por iniciativa propia para desarrollar medidas de compensación de sus emisiones”, apostilló.