¿Quién fue Francisco de Vitoria y por qué se le considera padre del Derecho Internacional?
Nacido en Burgos en 1485, el dominico llegó hace 500 años a la Universidad de Salamanca, donde sus reflexiones sobre la guerra, los pueblos indígenas, el poder y las relaciones entre Estados dieron origen a una corriente de pensamiento cuya influencia llega hasta nuestros días

Estatua de Francisco de Vitoria en Salamanca
Francisco de Vitoria nació en Burgos en 1485, pero su nombre quedó unido para siempre a Salamanca. Teólogo, filósofo y jurista, en 1526 obtuvo la Cátedra de Prima de Teología de su Universidad y alrededor de sus enseñanzas creció la que acabaría conocida como Escuela de Salamanca. Cinco siglos después, su pensamiento explica que su figura continúe presente tanto entre los juristas como en la institución académica salmantina.
La importancia de Vitoria está especialmente relacionada con las respuestas que buscó para algunos de los grandes problemas que planteaba el mundo del siglo XVI. La expansión europea y la conquista de América abrieron cuestiones sobre el poder, la guerra, la propiedad de los territorios y los derechos de sus habitantes. Desde Salamanca reflexionó sobre estos asuntos y sobre la existencia de unas normas que debían ordenar las relaciones entre pueblos y gobernantes. La propia Universidad de Salamanca sitúa ahí algunas de las bases de lo que posteriormente se desarrollaría como Derecho Internacional.
Una parte especialmente relevante de su pensamiento se refería a los indígenas americanos. Vitoria sostuvo que eran libres por naturaleza y verdaderos propietarios de sus tierras, por lo que ni el emperador ni el papa podían privarlos de sus dominios simplemente por su condición. Sus planteamientos no equivalen al sistema contemporáneo de derechos humanos, desarrollado siglos después, pero sí constituyen un antecedente relevante de las discusiones posteriores sobre derechos universales y límites del poder.
También estudió cuándo podía considerarse legítima una guerra y defendió la existencia de una comunidad formada por los diferentes pueblos, el totus orbis, sometida a principios comunes. Esas ideas ayudan a entender por qué su nombre aparece de manera recurrente en la historia del Derecho Internacional y por qué la Universidad de Salamanca lo presenta como uno de sus precursores.
De Burgos a Salamanca
Su relación con Salamanca comenzó después de una formación que pasó por París. Dominico desde su juventud, Vitoria llegó en 1526 a la Cátedra de Prima de Teología, entonces una de las más importantes de la Universidad. Sus enseñanzas influyeron en discípulos como Domingo de Soto, Melchor Cano, Domingo Báñez y Bartolomé de Medina, hasta el punto de que aquel grupo de profesores terminó dando nombre a la Escuela de Salamanca.
La vinculación fue tan profunda que la Universidad conserva un aula dedicada a Francisco de Vitoria y su figura forma parte de la identidad histórica de la institución. Su influencia llegó incluso a Ginebra, donde la Sala de los Consejos del edificio que actualmente alberga una de las sedes de Naciones Unidas fue dedicada al maestro y decorada en los años treinta con pinturas de José María Sert.
Por qué Salamanca le homenajea ahora
El renovado protagonismo de Francisco de Vitoria en 2026 tiene una fecha detrás. Este año se cumple el quinto centenario de su llegada a la Cátedra de Prima de Teología, acontecimiento que se toma como punto de partida de la Escuela de Salamanca. Universidad, Ayuntamiento de Salamanca, Junta de Castilla y León, Universidad Pontificia y Orden de los Dominicos acordaron desarrollar una programación conmemorativa durante todo el año.
Provincia
La provincia de Salamanca concede su Medalla de Oro al burgalés Francisco de Vitoria
El Correo de Burgos | El Mundo
La Universidad de Salamanca le concedió además en junio el doctorado honoris causa a título póstumo. La ceremonia recordó incluso el recorrido que el dominico realizaba entre el convento de San Esteban y las Escuelas Mayores para impartir sus clases. El rector Juan Manuel Corchado vinculó entonces su legado con la defensa de la libertad, los límites de la guerra y la existencia de una comunidad internacional regida por normas.
La Medalla de Oro de la Provincia de Salamanca que ahora recibe a título póstumo se incorpora así a un año de reconocimientos coincidente con los 500 años de aquella llegada a las aulas salmantinas. Para Burgos, el homenaje recupera además el origen de uno de sus personajes históricos con mayor proyección internacional: nació en esta provincia, aunque fue desde Salamanca desde donde desarrolló el pensamiento que hizo que su nombre atravesara los siglos.