Así avanzan las obras del AVE Burgos-Vitoria tras adjudicar un nuevo tramo por 241,6 millones

Manzanos-La Puebla de Arganzón se convierte en el tercer tramo con las obras contratadas. Solo Pancorbo-Ameyugo está actualmente en obras, otros dos tramos tienen ya adjudicada su construcción y un cuarto continúa en contratación, mientras los tres restantes siguen pendientes de licitación.

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El Ministerio de Transportes ha adjudicado por 241,6 millones de euros la construcción de otros siete kilómetros de la línea de alta velocidad entre Burgos y Vitoria, los comprendidos entre Manzanos y La Puebla de Arganzón, que discurrirán en buena parte por Álava antes de entrar de nuevo en la provincia de Burgos a través del Condado de Treviño. Es el tercer tramo de plataforma contratado y uno de los de mayor complejidad técnica, ya que para salvar los desniveles del terreno será necesaria la construcción de siete viaductos, que en total sumarán 2,5 kilómetros y entre los que figura el puente que salvará el río Zadorra con más de un kilómetro de longitud y hasta 50 metros de altura.

La adjudicación deja cuatro de los siete tramos en los que se ha dividido la construcción de la plataforma en fases posteriores a la redacción del proyecto, aunque su situación es muy diferente. Las máquinas trabajan únicamente en los 8,4 kilómetros de Pancorbo-Ameyugo; Variante de Burgos-Valle de las Navas, de 16,7 kilómetros, y ahora Manzanos-La Puebla de Arganzón, de siete, están adjudicados, mientras continúa la contratación de los 22,7 kilómetros de Piérnigas-Pancorbo. Entre los cuatro suman 54,8 kilómetros, mientras Valle de las Navas-Piérnigas, Ameyugo-Manzanos con la integración en Miranda de Ebro y La Puebla de Arganzón-Iruña de Oca permanecen pendientes de licitación.

Siete viaductos en apenas siete kilómetros

El tramo adjudicado ahora parte de Manzanos, en Álava, y alcanza La Puebla de Arganzón, ya en el enclave burgalés de Treviño, a través de un terreno cuyos desniveles obligarán a levantar siete viaductos que sumarán 2,5 kilómetros. El de mayor tamaño cruzará el Zadorra con más de un kilómetro de longitud y hasta 50 metros de altura y contará con un arco de hormigón de 222 metros para salvar el río, la línea ferroviaria convencional Madrid-Hendaya, la N-1 y la autovía A-1.

A los 241,6 millones destinados a construir estos siete kilómetros se añaden 7,4 millones para la asistencia técnica y la dirección de las obras, mientras que Adif ha contratado por otros 4,6 millones el control de calidad de los materiales que se utilizarán en el conjunto de la Burgos-Vitoria.

Manzanos-La Puebla de Arganzón se convierte de esta forma en el tercer tramo con las obras contratadas, después de Pancorbo-Ameyugo y Variante de Burgos-Valle de las Navas, aunque existe una diferencia importante entre ellos porque las máquinas únicamente han comenzado a trabajar en el primero. En el tramo que sale de Burgos todavía se realizan las gestiones previas al comienzo de las obras y la adjudicación conocida ahora permitirá hacer lo mismo en Manzanos-La Puebla de Arganzón.

De Burgos a Vitoria, tramo a tramo

Para conocer en qué situación se encuentra cada parte de la futura línea, el recorrido puede seguirse geográficamente desde Burgos hacia el norte, en dirección a Miranda de Ebro y Vitoria, empezando por la primera de las siete partes en las que se ha dividido la plataforma, que es la Variante ferroviaria de Burgos-Valle de las Navas con sus 16,7 kilómetros y las obras contratadas por 136,6 millones de euros. Adif ultima los trámites necesarios para comenzar los trabajos en un trazado que parte de la variante ferroviaria de Burgos, en el entorno de Villafría y Cótar, avanza inicialmente hacia Rubena y después se dirige a Valle de las Navas, con seis viaductos a lo largo del recorrido, entre ellos el que cruzará el río Vena, de 643 metros, y el previsto sobre el arroyo del Valle, de 444 metros.

A partir de ahí comienza Valle de las Navas-Piérnigas, uno de los tres tramos que todavía permanecen en proyecto y cuyas obras no han salido a licitación. Será el enlace con los 22,7 kilómetros de Piérnigas-Pancorbo, donde el procedimiento se encuentra mucho más avanzado porque su construcción salió a concurso por 357,6 millones y continúa el proceso para contratarla; el recorrido requerirá numerosas estructuras para adaptarse al terreno, entre las que sobresalen dos largos viaductos sobre el río Oroncillo, de 1,8 y 1,4 kilómetros.

Es al llegar a Pancorbo-Ameyugo cuando los proyectos y contratos se convierten ya en obras sobre el terreno. Sus 8,4 kilómetros son actualmente los únicos de toda la Burgos-Vitoria en ejecución, con movimientos de tierras y trabajos en estructuras y túneles en un trazado especialmente condicionado por la orografía del desfiladero de Pancorbo, hasta el punto de que el 77% discurrirá mediante tres túneles y tres viaductos.

La mayor de esas obras será el túnel de Pancorbo, de cuatro kilómetros, a cuya salida se construirá un viaducto de 1,1 kilómetros para superar la N-1, la carretera SC-BU-7 y el arroyo de la Llosa. Los otros dos túneles, Ameyugo I y Ameyugo II, tendrán 611 y 524 metros, respectivamente.

Miranda, una de las piezas pendientes

Las obras abiertas terminan actualmente en Ameyugo y desde allí comienza Ameyugo-Manzanos, otro de los tres tramos cuya plataforma continúa pendiente de licitación y uno de los que mayor interés presenta para Burgos porque comprende la integración ferroviaria de Miranda de Ebro. El diseño contempla una nueva línea de doble vía junto a un baipás de 11,2 kilómetros en vía única, una configuración que permitirá separar los servicios según tengan o no parada en Miranda, de manera que los primeros podrán acceder a la ciudad mientras los restantes continuarán por el exterior.

Al norte de Miranda aparece Manzanos-La Puebla de Arganzón, precisamente el tramo cuya adjudicación por 241,6 millones ha dado pie a esta nueva radiografía de la línea. Sus siete kilómetros son ya el tercer tramo con constructor, aunque todavía tendrán que completarse los pasos previos antes de que comiencen las obras.

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Quedará después La Puebla de Arganzón-Iruña de Oca, la última de las siete partes en las que Adif ha dividido la plataforma y que continúa en proyecto, pendiente de que su construcción salga a licitación. Desde Iruña de Oca la alta velocidad deberá continuar hacia Vitoria, pero el acceso y la integración ferroviaria en la capital alavesa forman parte de otra actuación y no del séptimo tramo de la Burgos-Vitoria.