Los operarios del servicio de limpieza desconvocan la huelga de cuatro días
CCOO culpa al Ayuntamiento de Miranda de Ebro de haber impuesto unos servicios mínimos que «vaciaban de contenido» la convocatoria
El pasado jueves, el alcalde, Fernando Campo, se mostraba totalmente convencido de que la huelga convocada para este puente por la plantilla de la UTE Miranda de Ebro, empresa concesionaria del servicio de limpieza de la ciudad, no se llevaría a cabo, y así ha sido finalmente. Después de varias jornadas de tensas conversaciones entre ambas partes, ayer por la tarde se decidía desconvocar los cuatro días de paro previstos.
Pero, tal y como apuntan desde CCOO, sindicato que ha negociado el proceso, esta marcha atrás no se debe tanto al acuerdo de última hora alcanzado ayer como al establecimiento de los servicios mínimos decretados por Campo a media mañana. De hecho, fuentes sindicales acusan directamente al primer edil de haberse «cargado la convocatoria» con el mencionado decreto, ya que, a su juicio, los servicios mínimos aprobados «vaciaban de contenido» la convocatoria, por lo que «no tenía sentido» llevarla a cabo. Así, a media tarde se decidía desconvocar la huelga, no sin antes plantear la posibilidad de recurrir el decreto, algo en lo que se empezará a trabajar a partir del próximo miércoles.
Cabe destacar que los servicios mínimos decretados por la alcaldía contemplaban cubrir al 100 por 100 las necesidades de recogida de basuras en el hospital, los centros sanitarios, las residencias para la tercera edad, las grandes superficies y el mercadillo semanal. Por su parte, la limpieza viaria se reducía a la presencia de 2 máquinas barredoras y cuatro operarios de barrido manual hoy y el lunes, y de una barredora y tres operarios mañana y el martes.
En definitiva, una propuesta muy alejada de la de los trabajadores, que proponían cubrir únicamente las necesidades de los centros de salud, las residencias y el hospital.
Vista la situación, desde el sindicato no dudan en afirmar que la negociación «la ha ganado el Ayuntamiento, y no la empresa», como cabría suponer de «un gobierno de izquierdas». De hecho, se critica duramente la postura adoptada por Campo, al que acusan de no «haber convocado una reunión a tres bandas» para «poder discutir el problema» y de establecer unos servicios mínimos que «quitaban todo el sentido a la huelga», ya que sus efectos eran muy limitados. «El Ayuntamiento tendría que haber ejercido de mediador» y no «echar mano del ordeno y mando», concluyen. A pesar del enfado manifestado por el sindicato, la «presión» realizada durante las últimas jornadas ha permitido mejorar la oferta de la empresa a respecto de la aplicación del IPC de 2009, principal punto de desencuentro entre dirección y trabajadores.
Aumento del 1,8%
En este sentido, desde CCOO se señala que la propuesta inicial de la empresa pasaba por el aumento salarial de un 0,3 por ciento. De esa cifra, afirman, «se pasó al 0,6 y después al 1,5», aunque la última propuesta, aceptada por los trabajadores a media tarde de ayer, se ha establecido en un aumento porcentual del 1,8.
Con todo, este no ha sido sino el «primer asalto» de la que se antoja complicada negociación. Y es que, en enero está previsto comenzar a trabajar en torno a la aplicación del IPC de 2010. Será entonces cuando los trabajadores y su representación sindical cuenten con una experiencia sobre a la que atenerse.