El Correo de Burgos

Gumiel de Izán lucha contra la soltería con la ayuda de 55 féminas

Un autobús con mujeres de distintos puntos de España, recaló ayer en la localidad en respuesta a esta propuesta contra la despoblación organizada por vecinos de la villa

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La biblioteca municipal de Gumiel de Izán se convirtió durante el día de ayer en una improvisada sala de fiestas. El motivo, la llegada de una caravana desde Madrid con 55 mujeres que quiso animar a dejar la soltería a los vecinos de este municipio ribereño.

Y junto a ellos, una veintena de solteros que, conocedores de la oportunidad de ligar, no dudaron en desplazarse hasta la provincia burgalesa en busca del amor, «o lo que surja», confesó a Ical alguno de los presentes.

Organizada por Pilar Pérez, la de ayer se convirtió en una de las caravanas de mujeres más numerosa de las que se recuerda en la provincia. Tras llegar pasadas las 14 horas al pueblo, allí les esperaban ansiosos una treintena de «solteros de oro», como se definieron los vecinos de la popular villa.

Un apelativo que esperan desterrar en cualquier momento, «en cuando les salga una novia, porque no es que en Gumiel no haya mujeres -explicaban-, sino que ellas no nos quieren», declaraban entre risas varios lugareños a Ical.

Rompiendo el hielo

La fiesta dio comienzo en la biblioteca nada más bajar las viajeras del autobús, en que a ritmo de salsa, bachata y algún que otro pasodoble, los participantes fueron rompiendo el hielo. Los más animados, un grupo de cinco amigos de un pequeño pueblo de León que afirmaron haber participado en cinco o seis caravanas.

«Nos apuntamos a todas, ya que solemos ligar y conocer a muchas chicas», explicó Jesús González, mientras examinaba la zona en busca de alguna mujer «guapa y sencilla», reconocieron. «Además de que nos conocemos de otras caravanas, donde a veces nos vamos encontrando con chicas que ya hemos conocido y con las que entablamos amistad, de hecho solemos tener fichadas a algunas», comentaba entre risas este leonés vecino de la localidad de Villamuñio.

Como él, fueron muchos los hombres que desde la barra miraban a las féminas. Mientras, ellas bailaban, algunas solas «porque los de Burgos son un poco reacios a la hora de bailar», explicó Ana, una mujer boliviana que participaba en su primera caravana. «No venimos a buscar novio, venimos a pasarlo bien y a conocer la zona», agregó su compañera.

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