El Correo de Burgos

SOCIEDAD

La Ribera del Duero entrega sus premios

Los Envero cumplen 20 años con un formato que convence

Fofo de grupo de los premiados ayer en la ceremonía celebrada en el Palacio de los Berdugo.-L. VELÁZQUEZ

Fofo de grupo de los premiados ayer en la ceremonía celebrada en el Palacio de los Berdugo.-L. VELÁZQUEZ

Publicado por
L. V.
Burgos

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Un mes después de que mil personas, llegadas de diferentes puntos de España y del mundo, decidieran en una cata ciega el nombre de los seis elegidos de este año, ayer la Ribera del Duero puso el broche con la entrega de los premios Envero.

En un entorno privilegiado, el palacio de los Berdugo, el Ayuntamiento de Aranda de Duero entregó unos premios que buscan reconocer la excelencia de una tierra de vinos que se ha consolidado como estandarte de calidad. Con sus Tres Matas, Bodegas y Viñedos Vega de Yuso, fue sin duda el protagonista de la noche al haber obtenido galardón en dos de las seis categorías; mejor crianza y mejor reserva. «Es un reconocimiento muy importante por el número de catadores y porque al ser una cata ciega no hay condicionantes de marcas», explica el gerente, Rubén Iglesias, convencido de que dar voz al consumidor, -«al que compra»-, ha sido un acierto. «Sobre todo nos gusta la seriedad y la organización», recalca satisfecho porque estos dos trofeos se unirán a los otros cuatro que ya tenían de ediciones anteriores.

En el caso de Bodegas Tudanca, el año pasado ganó el Envero al mejor Crianza y este año su Tinto Roble cautivó al jurado. «Para nosotros es un premio muy especial porque reconoce que la semilla que puso Vicenta de las Heras, ha dado sus frutos», explica Jesús Tudanca, desde una bodega que exporta el 30% de una producción que no supera las 100.000 botellas.

Tampoco es nuevo en el podio Raíz de Guzmán, que con el premio al mejor Rosado suma ya tres galardones. «Es muy bueno que te reconozcan en tu propia tierra», destaca el enólogo Ignacio Figueroa.

Alzarse con el Envero al mejor Joven fue una sorpresa para la bodega cooperativa Nuestra Señora de la Asunción (de Gumiel de Izán). «Llevábamos veinte años participando y este iba a ser el último año», asegura María José González, orgullosa de un galardón con el que esperan romper barreras. «Mucha gente piensa que los mejores vinos están en las bodegas particulares y no tiene por qué», reivindica con la esperanza de acabar con esa mentalidad de que lo peor va a las cooperativas. «Lo que sí somos es más competitivos en precio», anima la trabajadora de esta bodega que con 63 años de historia produce 800.000 kilos de uva.

Para el matrimonio formado por Antonino Izquierdo y Mari Mar López, haber ganado la primera vez que se presentaban, la categoría de Alta Expresión, con su vendimia seleccionada, es todo un hito. «Es una inyección de vitaminas», agradece la propietaria de esta pequeña bodega familiar que con 7 hectáreas de viñedo elabora una media de 30.000 botellas.

Pero la noche tuvo un protagonista más, un hombre que ha hecho del vino una filosofía de vida: Alejandro Fernández. Fundador del Grupo Pesquera y uno de los pioneros de la Denominación de Origen Ribera del Duero recogió el premio de honor con emoción. «Es todo un orgullo», subrayó ante la atenta mirada de los asistentes.

Desde que se fundó el certamen en 1997, muchas cosas han cambiado en los premios Envero. De una cata estrictamente profesional y un sinfín de subcategorías, se ha pasado a una cata multitudinaria en el que el consumidor tiene la palabra (desde hace cuatro años). Además se redujo a un solo premio cada una de las seis categorías para incrementar su valor. Y ha funcionado. El nuevo formato gusta tanto a los catadores (las inscripciones se agotaron en diecisiete días), como a los bodegueros, cuya presencia ha crecido este año un 6 por ciento con respecto al 2016 hasta sumar 85. El incremento se extiende al número de vinos presentados, que suben un 11 por ciento, con 236 referencias.

Especial análisis merecen los 950 catadores. El 70 por ciento procedía de fuera, algo que se apreció en los hoteles arandinos. El 40% ya había participado en alguna convocatoria anterior; el 34% se calificó con experto, el 45% como «amante del vino» y solo el 21% reconoció no tener conocimientos del sector.

Este año la novedad llegó con el Enverofest, un evento enocultural que mezcló con acierto la degustación de vinos de diez bodegas del Consejo Regulador con la música en directo del folk de La Musgaña y el blues de la Big Band Blümel (blues) en la plaza mayor. Ahora a preparar la siguiente edición.

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