ARANDA
Los vecinos del centro quieren otra ordenanza de veladores
El concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz, espera llevarla al Pleno de mayo
El Ayuntamiento de Aranda de Duero lo daba por hecho pero la ordenanza de veladores está lejos de aprobarse. Aunque la alcaldesa llegó a un primer acuerdo con unos hosteleros que no estaban dispuestos a reducir el horario de apertura, la plataforma vecinal por el centro lo tienen claro: seguirán batallando por una normativa más justa y equitativa. «Esto no es una guerra ni un enfrentamiento con los hosteleros. Nosotros les apoyamos y queremos gastar nuestro dinero en sus establecimientos pero tiene que haber un orden y ahí ellos tienen que asumir una responsabilidad para que se pueda garantizar el descanso de los vecinos», insiste el portavoz del colectivo, Juanjo Morañón, al recordar que cuando «vamos a otras ciudades cumplimos los horarios establecidos, aunque no nos guste». «Entre todos tenemos que alcanzar una solución», apremia.
Por el momento, el último borrador de la ordenanza fue revisado ayer por la comisión informativa aunque no fue dictaminado por falta de tiempo. «Seguiremos en la próxima comisión», explica el concejal responsable del área, Alfonso Sanz, con la mirada puesta ya en el 30 de abril. «La intención era llevarlo al pleno de este mes pero tendrá que ser para el siguiente», avanza a este periódico.
En la propuesta de ordenanza se recuperan los horarios de veladores de la anterior normativa (hasta las 00.30 horas los días laborables y hasta las 2.00 horas las noches de viernes, sábados y vísperas de festivos). Se descarta así la iniciativa municipal por la que se pretendía reducir en media hora (hasta las 00.00 horas), el permiso de domingo a miércoles, pero ampliaba media hora los jueves (hasta la 1.00) y otra media hora los viernes, sábados y vísperas de festivos (hasta las 2.30 horas).
Con el objetivo de que se cumplan los horarios, la nueva regulación impondrá como novedad, la prohibición expresa a los establecimientos a servir consumiciones quince minutos antes del cierre. En cuanto a los veladores, se ampliará de 20 a 22 el número de mesas permitidas como máximo, siempre que se garantice el paso, mientras que los veladores fijos solo se podrán instalar fuera del casco histórico y en función de cada caso. «En este tipo de ordenanzas es muy complicado contentar a todos y alcanzar la unanimidad pero desde luego estamos intentando alcanzar el máximo consenso y así se puede comprobar en los siete borradores que llevamos», justifica el concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz.
Tampoco se sabe si el equipo de gobierno contará con el respaldo político necesario para aprobar el documento. «Entiendo que sí porque todos coincidimos en la necesidad de aprobar la ordenanza para que luego se puedan presentar las alegaciones, que es lo suyo, pero hasta que no llegue el pleno no sabremos», advierte Sanz.
Lo que está claro es que no cuenta con el apoyo vecinal. «No han admitido ninguna de nuestras propuestas», rechaza el portavoz de la plataforma por el centro, Juanjo Morañón, molesto porque una de sus principales reivindicaciones, que hacía referencia al adelanto del cierre de las terrazas, no se ha contemplado. «Nosotros principalmente pedíamos eso y un aumento de las multas que tampoco se ha aplicado», lamenta a sabiendas de que la inclusión de la reincidencia para que tres faltas leves pasen a graves y tres graves a muy graves, no es suficiente porque la policía «luego no está pendiente». «No queremos que las multas tengan un carácter recaudatorio pero sí disuasorio».
En su opinión, los dueños de los establecimientos, que son los que reciben un beneficio económico de la utilización del espacio público, deben ser más responsables ante las actuaciones incívicas de los clientes que alboroten. «Necesitamos su compromiso», implora.
La plataforma ciudadana pedía reducir el horario de domingo a miércoles (de 21.00 a 00.00 horas), los jueves hasta las 00.30 horas y los viernes y sábados hasta la 1.30. En cuanto a las multas pretendían incrementar las cuantías actuales de 300 euros (faltas leves), 600 (faltas graves) y 900 euros (muy graves) a 500, 1.500 y hasta 3.000 euros. «Lo que vemos es que no hay intención de solventar un problema que tiene Aranda; es muy triste», reprocha Morañón.