Dos menores grafiteros, multados en Aranda con 3.000 y 2.500 euros
El Ayuntamiento advierte: endurecerá la ordenanza y suprimirá la reducción por pronto-pago

Imagen de uno de los muchos grafitis que hay en Aranda
Las familias de dos menores tendrán que pagar una multa de 2.500 euros y otra de 3.000 por los grafitis que realizaron sus hijos en diciembre, uno en el polígono residencial y otro en el barrio de las Tenerías. Uno de ellos, el que pagará la mayor cuantía, era reincidente.
No hay vuelta atrás. El Ayuntamiento de Aranda está decidido a luchar contra esta molesta práctica incívica que afea y ensucia la ciudad. Según advierte el concejal de Hacienda, Guillermo López Leal, el plan de choque que el equipo de gobierno presentó hace un año está a punto de culminarse con la inminente aprobación de la modificación de la ordenanza, con la que se endurecerán unas multas que se verán ampliadas en las cuantías mínimas, que son las que se suelen aplicar.
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Las faltas graves, que antes estaban cuantificadas en una horquilla de 700 a 1.500 euros, pasarán a un mínimo de 1.000 euros y un máximo de 1.500. En cuanto a las faltas muy graves, que ahora están entre 1.500 y 3.000 euros, subirán a entre 2.500 y 3.000 euros.

Los vecinos están hartos
Trabajos a la comunidad
La nueva ordenanza suprimirá la reducción del 50 % por pronto pago. Según explicaba el propio alcalde hace un año, las familias que no puedan o no quieran pagar la multa podrán sustituirla por trabajos sociales a la comunidad, como limpieza viaria, adecentamiento de zonas verdes, colaboraciones con colectivos sociales en el desarrollo de sus actividades diarias o protagonizar charlas en los colegios para concienciar sobre las consecuencias de deteriorar la imagen de Aranda y difundir las alternativas.
Opciones de espacio creativo
El plan incluye, por otro lado, opciones de espacio creativo donde los grafiteros, o aspirantes a serlo, podrán desarrollar su arte sin miedo a ser multados. El primero se ubicará en las vallas anexas al estadio Juan Carlos Higuero y se borrará cada dos o tres meses. “Si se queda pequeño, buscaremos más sitios”, garantiza el concejal de Hacienda.
El plan inicial incluye, además, la posibilidad de que los propietarios o comunidades de vecinos que lo decidan puedan sumarse a una base de datos municipal, que no será pública, para que, cuando un grafitero tenga un proyecto, el Ayuntamiento actúe como intermediario. Para los propietarios se habilitará, además, una línea de subvenciones que contará con 50.000 euros anuales y se pactará con ellos el diseño. La ayuda cubrirá hasta el 70 % de los costes del mural, mientras que la propiedad asumirá el resto.