El Correo de Burgos

TOROS

Miguel Ángel Perera evoluciona favorablemente de la cornada que sufrió

El doctor Ortega, que intervino al diestro en la enfermería, calificó la sufrida ayer por Miguel Ángel Perera como la cogida más grave vista desde su llegada a la plaza salmantina en 1973

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Ical
Burgos

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El torero pacense Miguel Ángel Perera se encuentra estable y evoluciona favorablemente tras la grave cogida sufrida en la plaza de toros de La Glorieta de Salamanca cuando faenaba al tercer astado de la tarde. La cornada sufrida en la zona abdominal provocó dos heridas graves por asta de toro que le pudieron costar la vida, según señaló el doctor Luis Ortega esta mañana en una rueda de prensa donde se informó sobre el estado actual del torero.

Perera, que ingresó en el hospital de la Santísima Trinidad de Salamanca a las 21.30 horas tras ser intervenido de urgencia por el doctor Ortega en la plaza de toros salmantina, se encuentra “consciente, hemodinámicamente estable y su evolución es favorable”, tras haber pasado la noche sin fiebre ni signos de infección. Además “la herida presenta un buen aspecto”, por lo que los doctores Ortega y Silvia Martín, encargados actualmente de su cuidado, consideran que “si sigue evolucionando así, en dos días estará fuera de la UVI”.

No obstante, el parte médico remitido por ambos doctores explica la magnitud de la cogida: herida en el punto de McBurney de entre 5 y 6 centímetros con trayectoria descendente y herida infra-umbilical de 10 centímetros, que obligó a intervenir de urgencia con la realización de una laparotomía media infra y supra-umbilical para limpiar la profusa hemorragia intrabdominal y realizar una hemostasia del retroperitoneo, de las arterias ilíaca común, interna y externa, y de las arterias hemorroidales y aleta derecha del recto. Una intervención de en torno a dos horas que, como el doctor Ortega manifestó, “para los que están fuera es mucho tiempo pero para nosotros, insuficiente”.

En cuanto al proceso de recuperación, los doctores que tratan al torero señalaron que una vez en planta, el alta dependerá de su evolución porque “la gravedad de la cogida es muy importante”, hasta el punto de ser calificada por el doctor Ortega como “la peor cornada que he visto en La Glorieta” desde su llegada en 1973, pero se aventuró a pronosticar que “si todo va bien, en 15 o 20 días se puede ejercitar y en un mes quizá ya pueda estar tentando”.

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