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Las consultas presenciales con el médico en Castilla y León no llegan aún a la mitad, lejos del 80% deseable

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Antes de la pandemia, ni sanitarios ni pacientes querían oír hablar de telemedicina, pero llegó 2020 y la crisis sanitaria obligó a tirar de teléfono para mantener el hilo asistencial con los pacientes. Desde entonces, las citas cara a cara con el doctor de cabecera se han recuperado por rachas, cuando las sucesivas olas y la generalización de la vacunación lo han ido permitiendo. Pero una parte de aquella inercia ha venido para quedarse. Y, aunque la actividad ordinaria va remontando, las consultas presenciales suponen todavía el 49% de todas las celebradas en lo que va de año, lejos del 80% marcado como objetivo por la Consejería de Sanidad para este 2022. En concreto, los médicos de familia atendieron 9,8 millones de consultas entre enero y agosto, de las cuales apenas 4,8 millones (el 49%) tuvieron lugar en el consultorio o centro de salud del paciente, frente a las casi 5 millones (el 51%) que fueron en remoto. 

Esos porcentajes suponen un notable avance respecto al mismo periodo del año pasado: las consultas presenciales rozaban el 32% frente al 67% de las telefónicas en los ocho primeros meses de 2021, según datos publicados en la página web de la Consejería de Sanidad de Castilla y León. En el domicilio del paciente han transcurrido otras 80.000 citas en lo que va de año, que representan el 1%, proporción similar a la registrada un año antes, con casi 62.300 consultas domiciliarias en el periodo enero-agosto de 2021.  La recuperación de la medicina cara a cara varía por territorios. Valladolid (44%), Palencia (44%) y Burgos (46%) son, por ese orden, las que registran porcentajes de presencialidad más bajos. Tanto si observamos las cifras del año pasado como las actuales, son las tres provincias que se sitúan por debajo del promedio autonómico. En el otro extremo de la lista, a la cabeza, se encuentran Segovia (54%), Soria (52%) y Ávila (52%), seguidas de León (51%), Salamanca (51%) y Zamora(49%). También por zonas de salud existen grandes diferencias entre unas y otras, según los datos publicados en el Observatorio del sistema de Salud de Castilla y León. Este portal ofrece una nueva estadística con cifras referidas a las consultas presenciales y no presenciales, desglosando esa actividad en cada consultorio o centro de salud, aunque desde Sacyl advierten del elevado margen de error al descender a ese nivel de detalle de los centros locales. De hecho, no figuran en el listado cerca de 500 de los 3.659 consultorios de la Comunidad, no necesariamente porque carezcan de demanda o estén cerrados –según aseguran desde la Consejería de Sanidad– sino porque en el medio rural es frecuente que los médicos imputen toda su actividad al centro de salud de cabecera al finalizar su jornada, en lugar de hacerlo en cada uno de los consultorios locales donde han recalado, un «decalaje» que genera «déficits en el registro de esa asistencia», argumenta Jesús García-Cruces, viceconsejero de Asistencia Sanitaria, Planificación y Resultados y gerente Regional de Salud. Para evitar esa distorsión, hemos sumado las consultas presenciales y no presenciales en cada una de las 247 zonas básicas de salud que hay en Castilla y León (cada una engloba un centro de salud y sus consultorios adscritos). Pues bien, sólo en 111 de esas 247 comarcas la presencialidad se sitúa por encima del 50%, mientras en las 137 restantes impera la consulta telefónica. Incentivos El viceconsejero de Sanidad destaca que la presencialidad «está aumentando» pero reconoce que «no al ritmo» que a todos gustaría. Lo deseable, apunta, sería alcanzar el 80% al finalizar el año, un «objetivo ambicioso» marcado por su departamento para este ejercicio, tal y como consta en las instrucciones dadas a las gerencias. De hecho, en Plan Anual de Gestión 2022, contempla incentivos para los médicos que superen el promedio de consultas presenciales en su ámbito asistencial y fija como meta que el profesional acuda físicamente al núcleo de población al menos el 80% de los días que le corresponda por normativa (la orden de 1991 establece consultas a demanda en pueblos de hasta 50 habitantes y  la apertura programada durante uno o varios días a la semana en función de la población: un día de consulta con médico y enfermero en núcleos de menos de 100 residentes, dos días en aquellos de hasta 200, tres días a la semana si la población se sitúa por dejo de los 500 habitantes y consulta diaria en los que superen el medio millar de vecinos). De momento, sólo ocho zonas básicas de Castilla y León superan el 80% de la presencialidad. Lideran el ranking Astorga II, Ávila Rural y la zamorana Carbajales de Alba. A continuación se sitúan Aranda Rural, las leonesas de Riaño y Mansilla de las Mulas y las salmantinas Fuenteguinaldo y Fuentes de Oñoro. En el otro extremo de la tabla, el último puesto lo ocupan la zona Zamora Sur, Alamedilla en Salamanca y Frómista y Jardinillos en Palencia. En la parte alta de la tabla se sitúan fundamentalmente zonas de salud rurales, mientras las áreas urbanas,  más saturadas y con mayor presion asistencial, registran las tasas de presencialidad más escasa. García-Cruces considera que «no se debe trivializar con la dicotomía entre cita presencial y   telefónica», porque cada espacio sanitario tiene «una idiosincrasia» donde conviven múltiples factores. Por ejemplo, argumenta que «la gente mayor valora mucho ir al médico, aunque su cita tarde más días, y aborrece el teléfono», mientras que «en las ciudades grandes y áreas metropolitanas, con mayores porcentajes de población activa, existe demanda de consultas telefónicas», una opción más cómoda para los jóvenes y trabajadores, sobre todo para resolver dudas o cuestiones relacionadas con la burocracia, como renovar una receta, o para conocer los resultados de unos análisis. «Lo importante es dar a elegir al paciente», resume el gerente de Sacyl. ¿Y está siendo así? «No tenemos por qué pensar que no se le da a elegir al paciente», continúa al poner la relación médico-paciente en el centro del debate. «Hay que ver al paciente»Desde UGT defienden que el objetivo tiene que ser recuperar los niveles prepandemia, con el cien por cien de la presencialidad. «No se puede hacer buena medicina sin ver al paciente, sin tocarle, además de escucharle; es lo primero que te enseñan en la facultad», señala Miguel Holguín, responsable de Sanidad en la central sindical. En su opinión, «es difícil diagnosticar por teléfono» y la consulta en remoto «suele ser menos eficiente que la presencial». De igual modo que nadie concibe una consulta telefónica en urgencias hospitalarias (puerta de entrada a la atención especializada), no entiende que la cita con el doctor pueda no ser «de proximidad», siendo la puerta de entrada a la Atención Primaria. Reconoce que hay trámites que pueden resolverse por teléfono, pero se trata de un puñado de actos administrativos, no de actos médicos. Incluso dar los resultados de unos análisis puede requerir explicaciones por parte del facultativo que siempre es mejor aportar en persona. Coincide en que sólo el paciente puede elegir la modalidad telefónica de la consulta que, por defecto, debería ser presencial. Por eso no entiende que Sanidad se fije un porcentaje como meta. «Cuando marcas un objetivo estás viniendo a decir que se está abusando de la no presencialidad, ya sea por decisión de los profesionales o por falta de efectivos», argumenta. «Si es a demanda, ¿por qué marcar un objetivo?», cuestiona el de UGT. A su juicio, los gestores sanitarios han aprovechado la pandemia para mantener un sistema de consultas telefónicas que, «como vemos, no está solucionando ni las demoras medias ni las cargas de trabajo de los profesionales». 

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