Los sentidos como camino a la relajación
San Juan de Dios pone en marcha una sala multisensorial en el que sus usuarios, con discapacidad intelectual, buscan el relax a través de terapias ocupacionales, basadas en una cama de agua, en un balancín o en mesas de luz

Ramón, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro.
Miguel espera un día más sentado en un banco, junto a una puerta muy especial, en el patio de las instalaciones de San Juan de Dios en Valladolid. Se acerca, lentamente, como quien sabe que va disfrutar en los próximos minutos, pero con la cautela propia de algo que todavía es relativamente nuevo para él. Se quita las zapatillas, las deja ordenadas en la estantería y se dirige directamente a una silla balancín. Se sienta y comienza pausadamente a moverse como en un columpio. Y su cuerpo se relaja. Él escucha, pero prefiere no hablar. El relax se va adueñando de su cuerpo. Incluso cierra los ojos. Sara Hernando, terapeuta ocupacional, le llama y casi le despierta de su sueño. El “trabajo” continúa.
Miguel es uno de los usuarios de San Juan de Dios, donde hasta 400 personas con discapacidad intelectual, en muy diversos grados, acuden a su centro de día o se encuentran como residentes. Hernando, terapeuta ocupacional del centro, abre las puertas de la novedosa sala multisensorial, que entró en funcionamiento hace un par de semanas. “Es una herramienta para que las personas con discapacidad intelectual trabajen el espectro autista y los problemas de salud mental”, resume, durante una visita a este espacio con un equipo de Ical. Es el caso de Miguel, que además es uno de los actores en los grupos del centro de día. Y eso se nota. Casi posa ante la cámara cuando disfruta, por ejemplo, en la cama de agua o en la mesa de luz.
En la previa del Día Mundial de la Terapia Ocupacional, que se celebra el 27 de octubre, esta sala pone de manifiesto la relevancia y el beneficio de esta práctica, principalmente entre las personas con discapacidad. “Queremos que pasen por esta sala todos los usuarios de San Juan de Dios, aunque estamos estableciendo una clasificación de las necesidades de cada uno”, apunta Hernando, quien apunta que “no participan solo cuando puedan tener un brote y estén muy arriba o muy abajo, sino que se les suele traer en momentos más tranquilos para que aprender a controlar esas emociones”.
Mientras Sara habla y explica cada característica de esta herramienta, Miguel disfruta, sobre todo de la cama de agua”. “Le encanta, podría estar ahí toda la mañana”, señala ella, a lo que él asiente. “Les estimula porque sienten que pueden alcanzar su estado óptimo”, dice ella, mientras le pone delante una tablet con diferentes colores que, a través de bluetooth, cambia el tono de una barra de luces que le ayuda también a relajarse.
En una sala con suelo acolchado, al que es obligatorio acceder descalzo, el cuerpo de los usuarios reciben estímulos a su alrededor, algo que “les permite ser más funcionales”, incluso para atarse los cordones de las zapatillas, como le ocurre a Ramón, que entra en la sala y también se acuesta en la cama, si bien le tiene más respeto. “Ellos se apoyan en estímulos táctiles, de vibración y auditivos”, señala Hernando en relación a la cama de agua, que les relaja porque engloba “varios aspectos sensoriales al mismo tiempo”.
Mientras, Miguel se acerca a otra de las esquinas de la habitación donde, sobre un moderno pupitre, se ubica una mesa de luz, que lleva incorporada unas bombillas internas que cambian de color. Sobre ella, el usuario coloca moldes para dibujar u otros que combinan formas. “El objetivo es claro. Yo con ellos aquí hablo de trabajo, no los meto a jugar, aunque para ellos muchas veces significa eso, un juego. Ellos no se dan cuenta, pero les permite ser un apoyo con el alcanzan ese estado óptimo de atención”, resume la terapeuta.
Cuando lo prueban, lo piden
Una vez que los usuarios de San Juan de Dios conocen este espacio, luego “son ellos mismos los que le piden a sus monitores volver a participar”. “A mí me gustaría que todos al menos lo utilizaran una vez, pero dependemos también del tiempo”, admite.
La sala está abierta a todos los usuarios, que van desde los 21 a los 80 años, si bien Hernando considera que sería muy positiva, por ejemplo, para menores que padezcan Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA), entre otros grupos. Pero tiene claro que, por el momento, y en estas algo más de dos semanas abierta, los resultados son más funcionales en la gente mayor que en los jóvenes con discapacidad intelectual.
Quizás hoy, Miguel, que tiene 24 años, ha actuado como él es, un actor. Seguro que la presencia de personas externas a su rutina habitual, que gira en torno a Sara, le ha condicionado en su forma de actuar. En una jornada normal, el silencio, el descanso, los colores y la relajación se apropiarían de este joven, uno de los usuarios que más aprovecha esta nueva sala multisensorial, pionera en los centros de San Juan de Dios en España y una de las pocas existentes en Castilla y León, y que pone de manifiesto la importancia de la terapia ocupacional en el sector.

Sara Hernando, terapeuta ocupacional del Centro San Juan de Dios de Valladolid junto a Miguel, usuario del centro, en la sala multisensorial en el Centro San Juan de Dios de Valladolid
Sara Hernando, terapeuta ocupacional del Centro San Juan de Dios de Valladolid junto a Miguel, usuario del centro, en la sala multisensorial en el Centro San Juan de Dios de Valladolid

Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro
Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro

Sara Hernando, terapeuta ocupacional del Centro San Juan de Dios de Valladolid junto a Miguel, usuario del centro, en la sala multisensorial en el Centro San Juan de Dios de Valladolid
Sara Hernando, terapeuta ocupacional del Centro San Juan de Dios de Valladolid junto a Miguel, usuario del centro, en la sala multisensorial en el Centro San Juan de Dios de Valladolid

Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro
Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro

Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro
Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro

Miguel, usuario del centro San Juan de Dios de Valladolid, en la sala multisensorial del centro