El Correo de Burgos

ESCENA ABIERTA

Ilusionismo en torno a la existencia

'Super Gravity Zero Gravity' combinó danza y vídeo arte en La Parrala de la mano del Escena Abierta que clausuraba ayer su undécima edición

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Burgos

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L. B. / Burgos

Última jornada. Tarde apacible, por comparación. El público apura las últimas caladas del pitillo previo. Un aviso. Breve retraso. Otro cigarro. Charla en corrillos. Está a punto de comenzar el penúltimo espectáculo del XI Festival Escena Abierta. Una cita con acento local. El de la bailarina y coreógrafa Alicia Soto, también codirectora artística de Super Gravity Zero Gravity. La propuesta que ocupaba durante el pasado fin de semana el gimnasio de La Parrala.

Ultima aspiración. Toca coger sitio. Cuanto más centrado mejor, para no perderse detalle. No sin antes sortear la lona blanca que cubre la pista. Al fondo, un recipiente lleno de tierra. Fuera luces. Silencio. La pantalla cobra vida. Tierra, sólo tierra, pero tierra que respira, parece respirar. También en el lugar donde descansa. ¿Un efecto óptico?

Tres bailarines toman el testigo sobre la escena. Danzan como empujados por fuerzas invisibles. Juntos o por separado, mueven su figura al son de un tira y afloja que tan pronto parece atarles como impulsarles. Y todo sucede ante la mirada de espectadores absortos a golpe de trampantojos audiovisuales que confunden la percepción y favorecen el salto de la súper gravedad a la gravedad cero, que permiten explorar nuevas dimensiones coreográficas, como prometían. ¿Ilusionismo?

El truco no se oculta. Radica en proyecciones audiovisuales en vivo y pregrabadas, y una superficie trasparente sobre la que cada gesto cobra un nuevo significado. He ahí la magia.

Con estos mimbres se trenzaba la apuesta alumbrada por la compañía Hojarasca Danza de la burgalesa afincada en Valladolid Alicia Soto y PostTheater, formación fundada en 1999 en Nueva York que aporta al cóctel creativo a los dramaturgos y directores artísticos Hiroko Tanahashi y Max Shumacher.

Pero aún hay más. Está la tierra. La que parecía respirar y respira en realidad. En ella aguarda el golpe de gracia. Se adivina una figura sepultada que asalta a momentos la narración. Y la cierra con la aparición de Soto, que se zafa al fin del peso que la mantenía inmóvil y parece volar. Fuera luces. Aplausos.

Pero, ¿qué significa todo esto? La pregunta del millón resonó en el encuentro con la bailarina posterior al espectáculo. Mediado, eso sí, otro pitillo mientras Soto trataba de esquivar la hipotermia al tiempo que aseguraba que la experiencia que le permite vivir el espectáculo «es un interesante viaje interno, una experiencia que favorece una percepción intensa del propio cuerpo».

Respecto al significado, la burgalesa manifestó su reticencia a explicar con detalle. «En realidad no es importante el qué se cuenta, lo importante es que cada uno detecte lo que le atrapa, lo que le mueve de la pieza», señaló. Con todo, accedió a lanzar un par de pistas que facilitaran desgranar «un espectáculo tan conceptual». «Cuando hablamos de super gravedad, hablamos del día a día, de la vida cotidiana, de las normas impuestas por la sociedad que nos anulan. Y hablar de cero gravedad es hacerlo de soñar, de desconectarse y ser libre», relató.

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