El Correo de Burgos

La noche que Barricada se convirtió en su propio telonero

El público que llenó El Hangar disfrutó de las tres horas de concierto de la mítica banda

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Burgos

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CARMELO GARCÍA / Burgos

Pocas veces se puede hacer este comentario de un concierto, pero la memorable actuación de Barricada en la noche del sábado en El Hangar lo hace posible: el grupo navarro se convirtió en telonero de sí mismo. Con una primera parte, de una hora larga de recorrido, en la que presentaron su nuevo trabajo discográfico La tierra está sorda, y una segunda que, incluido un pequeño paréntesis, abarcó cerca de dos horas, con sus canciones más representativas, himnos para la concurrencia, de distintas generaciones, como no podía ser de otra manera, que llenó la sala de San Pedro y San Felices.

El planteamiento de la noche fue perfecto. Tres horas de música en directo. Arrancaron con Desfilan (I) para seguir con la mayoría de los nuevos temas en los que, de forma valiente y arriesgada, Barricada ofrece una visión de la Guerra Civil española.

Las letras recogen distintas historias y sucesos donde lo personal está por encima de lo político. Los siete almendros y Es una carta son un buen reflejo de este espíritu. Pétalos, que alude al símbolo de Las trece rosas, cerró esta presentación, el primer concierto de la noche.

Pero los asistentes esperaban, y con muchas ganas, escuchar las viejas canciones. Y Barricada, con su personal estampa y unos músicos entregados a su oficio, no defraudó. Con su clásica formación, El Drogas, Boni, Ibi y Alfredo, de la que en se cayó Íker Piadrafita, que colaboró en La tierra está sorda, demostraron que todavía tienen mucha cuerda.

No hay tregua, Oveja negra, Animal caliente, No sé qué hacer contigo, Okupación, Esta noche, Contra la pared... Todas, coreadas por una afición más que entregada, sonaron como si fueran obras nuevas. Con la mítica Blanco y negro, los navarros se fueron del escenario para volver poco tiempo después con tres temas más. El bis concluyó con En la silla eléctrica después de que el público cantase, y sin acompañamiento musical casi al completo en dos, esas tres últimas canciones.

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