El Correo de Burgos

El Coro Interludio culmina la fiesta de su décimo aniversario con un disco

'Diez años' se presenta el sábado en la Sala Polisón y reúne 19 canciones de distinta temática: popular, religiosa, infantil, country...

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Dicho y hecho. El Coro Interludio anunciaba en noviembre la próxima publicación de un disco con las canciones más emblemáticas de la formación en sus diez años de vida. No se trataba de un proyecto fruto de la embriaguez del momento, en plena euforia cumpleañera. El álbum, Diez años, ya es una realidad y se presenta en sociedad el sábado en la Sala Polisón del Teatro Principal a las 12 horas, en un acto abierto en el que interpretarán algunas canciones.

Diecinueve integran Diez años, una selección realizada por los propios integrantes del Coro de entre los temas del repertorio, con una intención clara: componer un álbum variado. «No hay ninguna nueva. Son un resumen, un balance de estos diez años de recorrido. Solamente se ha quitado alguna para que estuvieran representados todos los estilos y el trabajo no tuviera un sesgo de ningún tipo», apunta Jesús Francés, presidente del Coro Interludio, quien para explicarlas se deja llevar por la música...

El Te quiero, con texto de Mario Benedetti, que popularizó Nacha Guevara hace treinta años inicia este variopinto recorrido en el que aparece mucha música popular como esta canción inicial, a la que se suma la venezolana La chaparrita, pero también temas religiosos -Lux aurumque, Ecce quomodo moritur justus, Ave verum y Magnificat-; una pincelada country con el That lonesome road, de James Taylor & Don Groinkick; otra vasca, Soule, que llega de la mano de Javier Bello-Portuy o tres pasajes de Trois chansons de Charles d'Orleans, de Claude Debussy.

Tanto Francés como Fidel González, director de la masa, destacan la importante presencia de la creación contemporánea, una apuesta y un compromiso con el que nació el conjunto en 1999, y la estrecha colaboración con los compositores burgaleses. Una relación patente con la inclusión en este recopilatorio de Canción de cuna, de Pedro María de la Iglesia, y cinco pasajes de la Suite infantil para coro de voces blancas, de Alejandro Yagüe. No se queda aquí la nómina de nombres propios. Antonio José o Miguel Ángel Palacios también han escuchado sus composiciones en las veintitantas voces de este grupo.

¿Y a partir de ahora? ¿Es este álbum un punto y aparte y a otra cosa mariposa o un punto y seguido? El futuro es incierto. Ni Francés ni González piensan en él. Prefieren el presente. «No sabemos qué va a pasar. Hay gente que a los diez años piensa que es hora de dejarlo y permitir que se incorpore gente más joven. Hubiera sido lo ideal. Pero hay un problema: en Burgos no hay jóvenes con ganas de cantar. Y cuando piensas en dejarlo siempre te sale un proyecto nuevo que te acaba enganchando. Te supone un año más», convienen ambos.

Y es lo que ha sucedido al Coro Interludio. No lo pueden dejar porque están embarcados en la inauguración del auditorio, donde participará una representación de la Federación Coral Burgalesa. «Es una satisfacción enorme y una especie de colofón, pero no es un proyecto nuestro, aunque estamos encantados».

No quedan ahí sus compromisos. Antes tendrán que afinar voces para acudir al Concurso de San Vicente de la Barquera el 3 y 4 de julio.«El problema es que hoy los niños escuchan música pero no cantan»

Un negro nubarrón acecha cuando se trata de hablar de la incorporación de gente joven a las corales. Las formaciones están avejentadas y poca savia nueva corre por sus venas. «Es muy difícil que entre gente joven porque se encuentran desfasados, se sienten desambientados aunque los acojas bien. Los de 20 años deben formar grupos con gente de su edad. Pero no sucede», lamentan Jesús Francés y Fidel González.

Ambos creen que la solución pasa por inculcar esta afición desde la más tierna infancia. «La pelota está en el tejado de los profesores de Educación Musical, tienen que animar a los alumnos a cantar, a varias voces. Hoy en día los niños escuchan mucha música pero no cantan. Y nosotros la que escuchábamos era la que oíamos entonar a los vecinos, amigos... Hoy no oyes ni el cumpleaños feliz», expone el director, quien cree que también es un problema a resolver a nivel institucional.

¿Quién debiera dar un puñetazo en la mesa? González y Francés entonan el mea culpa: «Nosotros mismos o la Federación Coral. A las instituciones no les compensa porque los frutos se recogen a largo plazo y no es rentable políticamente».

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