El día que Lucky Luke se convirtió en musa
Una peregrina inspira a Enrique del Rivero la colección fotográfica 'Viaje al Oeste. Huellas del Camino de Santiago en Burgos' expuesta en el Monasterio de San Juan
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A.S.R. / Burgos
Al llegar a Belorado en su camino se cruzó una mujer ataviada a lo John Wayne, montada a caballo, aunque sin levantar polvareda alguna. Enrique del Rivero creyó estar ante el mismísimo Lucky Luke. Pero no era el solitario vaquero quien se dirigía a Poniente. Era una peregrina norteamericana. Una de las miles que este Año Compostelano recorren la ruta jacobea. Una de las muchas con las que se topó el fotógrafo burgalés en su caminar. Pero fue ella la elegida. La que le inspiró la colección Viaje al Oeste. Huellas del Camino de Santiago en Burgos, expuesta en el Monasterio de San Juan hasta el 29 de agosto.
Del Rivero tira de la cuerda de esta amazona y teje una muestra de 140 instantáneas que trazan el Camino de Santiago a su paso por Burgos, tanto el conocido como Francés como el que pasa por Bayona, gran desconocido que, sin embargo, él no inmortaliza con pretensiones de reivindicar, potenciar o impulsar. «Es un camino muy interesante que se está poniendo en valor, se está apostando por él y dentro de unos años puede ser una alternativa», conjetura.
Haluros de plata digitales cruzan Redecilla del Camino, Villafranca Montes de Oca, Belorado, Tosantos, San Juan de Ortega, Villafría, Burgos, La Puebla de Arganzón, Atapuerca, Rabé de las Calzadas, Castrojeriz e Itero del Castillo. El fin de la muestra coincide con el fin del Camino: Finisterra y Santiago de Compostela.
En este último tramo se cruzan Loudun y La Chaise-Dieu, las localidades francesas relacionadas con San Lesmes. Y es que Viaje al Oeste. Huellas del Camino de Santiago en Burgos pone punto y final a la celebración del 25 aniversario de la Federación de Peñas y Asociaciones de San Lesmes y así lo sentencia su presidente, Roberto Balbás.
Seis meses ha costado a Enrique del Rivero este trabajo. Se ha convertido en peregrino de pie, de bicicleta y de coche. Muchas han sido las imágenes detenidas en su retina y en su corazón, pero no se lo piensa ni un segundo cuando se trata de elegir la más especial. Se inclina por tres recogidas en La Pedraja, donde la senda atraviesa una fosa común de la Guerra Civil. «Es verdaderamente dramático», expresa.
Pero cuando se trata de valorar la experiencia global, Enrique del Rivero rejuvenece unos años, se pone romántico y hace hincapié en un suceso que ha visto repetirse una y otra vez. Dice que en el Camino se liga mucho y surgen muchas parejas. Se apresura a aclarar que no ha sido su caso. Esta afirmación recordada en voz alta daría pie después a la formación de corrillos en una concurrida inauguración en la que el autor estuvo acompañado por el alcalde accidental, Javier Lacalle; el secretario territorial de la Junta, Lorenzo Saldaña; y los artistas Gerardo Ibáñez, Marticorena y Sacris, entre otros.