El Correo de Burgos

«Hay que recuperar las catedrales como espacios para escuchar, no sólo para ver»

El simposio sobre Cabezón se despide con el reto de conectar la música española con otras artes y colocarla en los medios de comunicación y en los auditorios

-

-

Burgos

Creado:

Actualizado:

A.S.R. / Burgos

Vaya por delante la palabra humildad, aunque el reto sea ambicioso. El simposio sobre Antonio de Cabezón concluyó ayer en Cultural Cordón con una certeza y varios desafíos. Es el presidente del comité científico de este encuentro, Ismael Fernández de la Cuesta, el encargado de poner las cartas sobre la mesa.

La certeza a la que han llegado los expertos reunidos en la ciudad del Arlanzón desde el jueves es que existen más preguntas que respuestas sobre la música del siglo XVI, y más concretamente sobre el compositor de Castrillo Matajudíos, y su difusión.

Tras las comunicaciones, conferencias y conciertos programados, los investigadores han alcanzado la conclusión de que es necesaria la conexión de la música con otras artes. Se explica Fernández de la Cuesta: «Hoy en día nuestras catedrales están hasta arriba de visitantes que llegan a ellas para gozar con el sentido de la vista, pero es que estos grandes templos estaban hechos para oír, para desarrollar una vida, una liturgia, un rito, una ceremonia, un espectáculo... y esto ahora no existe. Estas iglesias se llenan de gente que mira absorta pero no oye la música, la caja de resonancia que fue la catedral ya no lo es y es que tenemos que recuperar los espacios sonoros de las grandes iglesias».

La cabeza del comité científico insiste en que este simposio celebrado con motivo del quinto centenario del nacimiento del que fuera músico de las cortes de Carlos I y Felipe II no es la panacea. Ni mucho menos. «Es un aldabonazo, un toque de atención para que la música española, sobre todo la de los grandes siglos como fue XV, XVI y XVII, sea reconocida en el mundo entero». Y es que para Fernández de la Cuesta el gran problema de la música española, en la que incluye también la iberoamericana, es que el mundo anglosajón es el que establece el canon de la música en los medios de comunicación y en las salas de conciertos y el que, igualmente, ha tildado siempre de contrarreformistas, de estar al lado de la Inquisición, las composiciones realizadas por estos pagos. Entrar en aquellos circuitos es otra de las metas que se han autoimpuesto los musicólogos.

Socio de honor de Neila

La despedida tuvo un tinte especial para Ismael Fernández de la Cuesta. El estudioso de Neila recibió el diploma de socio de honor de la Sociedad Española de Musicología, de la que fue presidente durante muchos años, de manos de su actual vicepresidente, José Antonio Gómez.

Una distinción que obliga al investigador a empeñarse más en una labor que lleva muchos años realizando como es la difusión y defensa de la música española, sobre todo entre los más jóvenes. Un trabajo que, según Fernández de la Cuesta, se está consiguiendo. Recuerda que cuando él comenzó su carrera, allá por 1962 en el Monasterio de Silos, eran más los extranjeros que estudiaban las partituras españolas que los autóctonos. Y este mapa ya ha cambiado.

Desde su cátedra en el Conservatorio de Madrid y la Academia de Bellas Artes de San Fernando el serrano continúa investigando. Ahora anda inmerso en la culminación de una nueva publicación, La catedral sonora, que aparecerá a primeros de 2011, en la que precisamente se centra en la mencionada recuperación de las iglesias como lugares para la música.

tracking