«Miguel Hernández sigue siendo un ejemplo de compromiso y valentía»
Atrefu Teatro representa 'Sino sangriento', el homenaje clandestino al poeta de Orihuela que Marcos Ana realizó en el Penal de Burgos en 1960

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A.S.R. / Burgos
Penal de Burgos. Año 1960. Se cumplen cincuenta años del nacimiento del poeta Miguel Hernández, fallecido en el penal de Alicante en 1942. El grupo de presos reunidos en la tertulia literaria La Aldaba rinde un homenaje al compañero víctima de la sublevación fascista. En la clandestinidad, cuidándose de los carceleros, en susurros, se lleva a escena Sino sangriento. Homenaje a voz ahogada para Miguel Hernández, escrito por Marcos Ana, el que se convertiría en el preso que más años pasó en penales franquistas, la mayoría de ellos en el burgalés.
Cincuenta años después y a punto de expirar el año del centenario del nacimiento del poeta de Orihuela, Atrefu Teatro cerró ayer un círculo con la representación de esta misma pieza sobre el escenario del Teatro Clunia. Javier Moreno, portavoz de la compañía del Ateneo Republicano de Fuenlabrada, se queda sin palabras -y a juzgar por su fluida conversación es cosa rara- para expresar lo que significa esta escenificación. Reconoce que les sorprendió la llamada del Instituto Municipal de Cultura. «Burgos fue lo que fue», dice escuetamente y confiesa que han roto algunos prejuicios tras este interés, más cuando en el Ayuntamiento gobierna la derecha. Pero también hay izquierda. Y ayer fue esta la que se sentó en el patio de butacas. Al ras de la hora llegaba el candidato socialista al Ayuntamiento capitalino, Luis Escribano. Cuando él entró ya habían hecho la exconcejala de Izquierda Unida Lourdes Martín y algunos representantes del Ateneo Popular Los Otros.
Sentados todos y hechas las presentaciones. Suena ruido carcelario, cerrojos, un silencio aquí y susurros presidiarios allá. Daban las doce y el dolor corría de boca en boca. ¡Miguel ha muerto! ¡Miguel ha muerto!...
De sangre en sangre vengo / como el mar de ola en ola, / de color de amapola el alma tengo, / de amapola sin suerte es mi destino, / y llego de amapola en amapola / a dar en la cornada de mi sino...
El féretro entra. Preside el escenario cubierto con una tela roja. Yace el soldado del viento del pueblo. Yace Miguel de España.
Y La Aldaba inicia su representación. Sara Solís, Raquel Casas, Irene Cabezas, Elena Verdu, Rosa María Calvo, Mariano Castellano, Susana González y Roberto Álvarez se convierten en aquellos presos enjutos, almas hermanas del compañero muerto, que en la clandestinidad y con la voz rota rindieron homenaje al hombre que llegó con tres heridas.
Saltan la narración del texto escrito por Ana y los poemas de Hernández y juegan sobre la escena trazando una ágil y sencilla, pero profunda, biografía del poeta.
«Es una obra muy didáctica, que cuenta la vida de Miguel Hernández, que hoy sigue siendo un ejemplo por su valentía y su compromiso. Su mensaje continúa vigente, es universal», comenta Javier Moreno, quien cree que este montaje no es una pieza teatral al uso.
Atrefu Teatro se enroló en la representación de Sino sangriento tras leer este pasaje en Decidme cómo es un árbol, las memorias de Marcos Ana, al que ya conocían. Les llamó la atención y pidieron el manuscrito. El poeta colaboró encantado con la idea y se ha convertido en su asesor particular. La compañía ha respetado el texto original. Únicamente han cambiado la escenografía, todo lo que permite la libertad, y el sexo de los personajes. Si en 1960 todos eran hombres. En 2010, hay seis mujeres y dos hombres. Por obligación y por devoción. El mensaje más universal y, también, más desgarrador.
Me dejaré arrastrar hecho pedazos, / ya que así se lo ordenan a mi vida, / la sangre y su marea, / los cuerpos y mi estrella ensangrentada. / Seré una sola y dilatada herida/ hasta que dilatadamente sea / un cadáver de espuma: viento y nada.