Traperos y carteros toman la escena
Ronco Teatro se pasea por la Historia con un puñado de historias

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A.S.R. / Burgos
Dice la Real Academia Española, muy escuchada y observada en las últimas semanas, que un trapero es la persona que tiene por oficio recoger trapos de desecho para traficar con ellos o, más sencillo y más amplio de miras, aquella que compra y vende trapos y otros objetos usados. No objetos pero sí historias de aquí y allá coge Ronco Teatro en su nuevo espectáculo, Tim Traf, los traperos de la Historia, el mismo que sube a las tablas del Principal hoy con dos sesiones, a las 12 y a las 19 horas (tarifa A-8, entre 1 y 5 euros).
Esta zambullida supone un paso más en la trayectoria de la compañía burgalesa. Por primera vez se enfrenta al público infantil en una sala, sin la calle como aliada, sin el sol ni la luna como cómplice. Y sus integrantes se encuentran expectantes ante la reacción de los pequeños y sus acompañantes. «Queremos saber si se ve como una obra teatral con una parte didáctica, que es lo que queremos, o como una clase en un aula teatral», comenta Andrés García, fundador, director, intérprete... de Ronco, quien también puntualiza que en su deseo no está seguir por este camino, aunque tampoco lo descartan si alguien les pone una propuesta sobre la mesa.
Pero ese es el futuro y el presente tiene un nombre: Tim Traf, los traperos de la Historia. Un relato marcado por el paso del tiempo que imponen Tim Traf, primos lejanos de Tic, tac; tic, tac; tic, tac... y protagonizado por cuatro curiosos personajes, sin oficio ni beneficio, que han emprendido un incansable viaje de aquí a allá, enterándose de chascarrillos, de historias varias, de anécdotas... que luego comparten con el público.
Violet Myoret es la más jovial y vitalista. Sua, la más repolluda y puntillosa. A Merceditas le gusta sacar su genio siempre que la ocasión lo permite y es de aúpa. Y Gerone es un pobre hombre, o eso dice él, rodeado de mujeres. Andrés García, que se pone en su piel, asegura que le recuerda mucho el calvario que él mismo sufre, entre comillas, en su día a día. Tanta resignación tira su credibilidad por los suelos.
Las tres señoritas y el señorito sacan sus mejores armas para adentrar al público en cuatro fabulosas narraciones, que se convierten en un paseo por la Historia de la Humanidad. Ahí es nada. Tim, Traf; Tim; Traf; Tim, Traf...
Una primera vuelta los guía hasta el proceso de homonización, el paso del mono al hombre, sin no poco avatares. El segundo recorrido los obliga a transitar kilómetros y más kilómetros. Repasa la Historia de España ¿enterita? Si nadie lo impide así será. La importancia del descubrimiento de América se abordará en el tercer capítulo. Nada es lo que parece. El exotismo se apodera de las tablas para viajar hasta el antiguo Egipto. Y todo con salpicaduras, muy pequeñitas, sobre las relaciones de los niños con los padres, con sus compañeros... Tim, Traf; Tim, Traf...