Entertainiment se resquebraja
Tres músicos se van y dejan solos a los hermanos Lizcano l Causas: expectativas rotas con su último disco y dispares modos de ver el proyecto

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A.S.R. / Burgos
A Entertainiment, como a la Jurado, se le rompió el amor de tanto usarlo. Uno de los grupos burgaleses con más proyección en los últimos años y buque insignia del recién abierto Centro de Creación Musical se ha roto. Tres de sus músicos, Samuel Peñas (guitarra), Carlos Gutiérrez (bajo) y Sergio Barcenilla (batería), han abandonado la formación y han dejado solos a los hermanos Emilio y Luis Lizcano, voz y guitarra y percusión, respectivamente, que, aseguran, seguirán con el proyecto. «Es nuestra marca desde el año 1997», explica el primero.
¿Cuáles han sido las causas de este divorcio? Hablan las dos partes. Samuel Peñas, por una, y Emilio Lizcano, por la otra.
Ambos convienen en destacar el desánimo y la mella producida por no haber conseguido las expectativas generadas con el lanzamiento de Iris, su último disco, con el que El Hangar, con el apoyo de Caja de Burgos, estrenó el sello Mús Records.
Y los dos admiten igualmente las discrepancias internas materializadas en distintas maneras de ver al grupo, nacido como quinteto en 2005, y de afrontar su futuro tras la salida del local de ensayo del Centro de Creación Musical el pasado 31 de enero.
El resquebrajamiento de la banda ha sido inesperada. Con la presentación de Iris el 9 de abril en el escenario de El Hangar despegaba una carrera que incluía conciertos (estuvieron en Madrid, Cádiz, Ciudad Real, San Sebastián...), realización de videoclips, venta en importantes tiendas de todo el país y presencia en los medios de comunicación especializados (su música sonó en MTV, Sol Music, Radio 3...).
«Desde fuera todo parecía muy bonito pero no lo era. Nuestro paso por El Hangar ha sido más negativo que positivo», dice Samuel Peñas, quien se culpa de no haber sabido defender los intereses del grupo y de haber confiado en exceso en la buena fe de los responsables de este espacio y en la propuesta que les pasaron en un principio. «Nosotros nos creamos ilusiones porque el plan era ambicioso y luego se quedó en nada», señala el guitarrista, quien recuerda que ellos llegaron a San Pedro y San Felices con el espaldarazo de ser ganadores del Cyl Music Festival 2008 de la Junta y la ayuda de Caja de Burgos.
Esos intereses a los que se refiere son los de haber trabajado sin un contrato discográfico ni la firma de documento alguno. «Hemos currado mogollón. La gente pensaba que nos estábamos forrando y no hemos visto ni un duro», aclara.
El problema económico es uno de los que pone sobre la mesa Emilio Lizcano para explicar su salida de El Hangar. Pero son otros los que ponderan en ella. Lizcano cree que la promoción de Iris se podía haber hecho mejor, aun siendo consciente de las carencias de todo proyecto que comienza como es el Centro de Creación Musical. «Estaban previstos más conciertos, más festivales... y no se cumplió lo que nos habían vendido», dice y a la lista añade la ausencia de un contrato discográfico.
Estos escollos, expone el cantante, fueron un varapalo importante y minaron a la formación hasta la ruptura actual. «Una cosa ha llevado a la otra. Unos no podían comprometerse, ha habido discrepancias musicales y, aunque hemos puesto mucho de nuestra parte, es lo que pasa en la vida normal de un grupo», apunta prudente Emilio Lizcano.
Peñas, que fue el primero en decir adiós y al que siguieron Barcenilla y Gutiérrez, es más claro y señala que no compartían el concepto de los hermanos Lizcano sobre Entertainiment. «Para nosotros éramos un grupo y para ellos parecía que, estos cinco años, nosotros habíamos sido unos meros colaboradores», expone sin querer entrar en polémicas, pero dejando claro que, desde la salida de su anterior disco, La increíble historia del sol, la luna y las estrellas, en 2007, la composición de las canciones y la toma de decisiones se hacían de forma conjunta.
Por alusiones
Una tercera parte entra en juego por alusiones. El director de El Hangar, Miguel Ángel Tudanca, Pinky, asegura que esta ruptura es sorprendente, pero también la quita hierro. «Son cosas naturales. Es ley de vida. Ha ocurrido ahora, pero Mús Records sigue adelante y ya va a empezar con otra banda», señala, aunque se reserva el nombre de esta formación por deferencia a Caja de Burgos.
Pinky admite que no se han cumplido las expectativas generadas en torno al lanzamiento de Iris -«pero no se han cumplido por parte de nadie», subraya- y comprende que Entertainiment se haya sentido como un conejillo de Indias. Se explica: «El Hangar es un proyecto nuevo y el sello acaba de echar a andar. Es lógico que al ser los primeros se sientan así».
Sobre la ausencia de un contrato discográfico echado en cara por la banda, el máximo responsable del Centro de Creación Musical aclara conceptos y afirma que Mús Records no es una discográfica, sino una plataforma para la edición profesional del disco, promoción y presentación del mismo. Iris ha sido «la puesta de largo de un proyecto que está naciendo y esperamos que esta herramienta la puedan seguir utilizando otros grupos», agrega
Porque, sí deja claro Pinky, que, aunque no se haya llegado a la meta, ellos han puesto toda la carne en el asador. «Hemos invertido tiempo, dinero y dedicación para hacerlo lo mejor posible. Ha salido mejor o peor, pero el esfuerzo está ahí», insiste y remite a los conciertos realizados en toda la geografía española, la puesta a la venta del álbum en la Fnac, El Corte Inglés y otros establecimientos de todo el país y la presencia en medios especializados.
Unos logros y un empeño que ni Samuel Peñas ni Emilio Lizcano omiten, pero sí reiteran que las ilusiones generadas desde El Hangar nunca se ajustaron a la realidad.La música siempre gana
Entertainiment dice adiós a más de cinco años de música, pero lejos de empobrecer el panorama musical de la ciudad, esta separación enriquecerá el mapa sonoro burgalés. Porque la formación sigue y porque los artistas que la han abandonado no cuelgan sus hábitos.
Emilio y Luis Lizcano volverán sobre sus pasos y, de momento, mantendrán el proyecto como nació en 1997, es decir, como un dúo de guitarra y percusiones. «No sabemos cómo vamos a seguir. No tenemos nada concreto. No hay planes de futuro», apunta Emilio Lizcano, quien sí sugiere la posibilidad de colarse en otras disciplinas. Ya tienen dos citas en la agenda. La primera es la colaboración con una compañía de teatro de la ciudad y la segunda está relacionada con la exposición de las pinturas, cerámicas y esmaltes de Emilio en la Biblioteca Miguel de Cervantes. En la inauguración, el día 25 de marzo, tocará la guitarra y en la clausura, el 15 de abril, le acompañará su hermano en un acústico, como en los viejos tiempos.
Y el que sí tiene puestas las pilas es Samuel Peñas. Acaba de enrolarse en el relanzamiento del grupo local Red Gummy, con el que ya han iniciado la composición de canciones. Quiere igualmente meterse de lleno en el mundo de la música electrónica, un campo que siempre le ha atraído y en el que ya había hecho sus pinitos. Sus proyectos más próximos son colaboraciones con creadores locales de este ámbito. Y, como ya venía siendo habitual en él, aceptará todos los desafíos que le presenten. «Quiero tocar y disfrutar. No tengo afán de nada ni quito a méritos a nadie», sentencia.