Del Río, Cristino y Castaño unen su creatividad con el mar como inspiración
Cajacírculo reune en su sala de exposiciones Círculo Central las influencias creativas de estos artistas burgaleses en 'Marenostrum', 'Poseidonia' y 'Estructuras Marinas'

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MARTA CASADO / Burgos
Tienen alma castellana, burgalesa, una tierra que no abandonan aunque no entiendan pero en esta ocasión se han unido tres espíritus creativos de tres generaciones distintas y con tres particularidades artísticas diferentes para intentar recrear el mar y lo que éste les inspira. Son Ignacio del Río, Cristino Díez y María José Castaño. Tres personalidades del arte burgalés, con trayectorias consolidadas que iniciaron una idea en una visita a la ciudad de Brujas y que con ayuda de Cajacírculo hoy los burgaleses pueden ver, conocer y sentir lo que el mar ha generado en estas tres almas creativas inquietas. La exposición Del Río, Cristino, Castaño y el Mar está conformada por los cuadro de barcos amarrados al puerto que se adivinan bajo los trazos de Del Río, las diferentes visiones del mar que ha experimentado Castaño o las criaturas abisales que ha conformado mediante las más diversas técnicas Cristino.
«Esta idea surgió en un viaje que Cristino e Ignacio hicieron a Bruselas para visitar una exposición que yo tenía. Una vez allí fuimos a conocer Brujas y surgió la idea de hacer algo juntos y el mar que nos unió a los tres, de tres generaciones diferentes pensamos que teníamos que hacer algo», recuerda Castaño.
Para ella su Poseidonia, como ha denominado a los cuadros de diferentes tamaños que aporta a la muestra colectiva, es lo que el mar le hace sentir en el momento que se enfrenta al lienzo. «La mayoría de los cuadros están pintados mirando al mar, sintiendo la brisa marina, el olor del mar... en otros es más bien una reflexión sobre el paisaje, un trabajo de estudio donde me adentro en el paisaje pictórico», afirma Castaño. En todos ellos está presente el óleo ya sea en lienzo de lino, tabla entelada o tabla. Con diferentes tamaños y texturas muestra el mar Cantábrico o el mar gallego pero también Bélgica donde surgió esta historia que en la Obra Social de Cajacírculo «no dudamos en apoyar no sólo como una forma de impulsar a artistas por ser burgaleses sino porque sus obras tienen un valor incalculable» afirmaba el responsable del Área Cultural de la Obra Social de Cajacírculo, Pedro Torrecilla.
Ignacio del Río reúne sus tradicionales trazos de aparente desorden en la armonía de los barcos que se encuentran en puerto a punto de zarpar hacia la inmensidad del Marenostrum. «El trabajo surge de ideas, de algún sueño.... a mí me gusta ser sencillo y el que venga que vea y sienta» afirma el pintor burgalés.
En Cristino la propuesta generada por el mar le ha valido una búsqueda por el comportamiento de diferentes materiales ya sea en formato de cuadro o en escultura que son las que protagonizan el centro de la sala. Son sus Estructuras marinas basadas en los temibles animales que viven en las mayores profundidades del mar. «Me he centrado en los materiales en desarrollar una investigación sobre el trabajo en hierro que es menos utilizado» afirmaba el artista en la presentación. En ella ha incidido que «también he jugado con otros materiales de desecho o patas de pollo que he tratado con resinas, el tratamiento de los óxidos...».
Además de arte y materiales se habló de mecenazgo. La mezcla de estas tres mentes inquietas no puede dejar un acto en la organización más escrupulosa, hubo improvisación. «Hay que apoyar a los artistas de aquí, a lo nuestro no tanto a los de fuera» se quejaba Del Río. Después éste apuntaba a Cristino que comentara algo. La relación de las fusiones de cajas y el arte. «Los artistas burgaleses podemos ir a Aragón o Extremadura y ellos venir aquí a Burgos, sería bueno para la cultura hacer intercambios de este tipo» terminó diciendo Cristino en referencia a la agrupación de cajas en la que se ha introducido CajaCírculo.
La muestra puede verse, hasta el 30 de octubre, en la sala Círculo Central de Plaza España de martes a viernes de 18 a 21 horas y los sábados y domingos de 12 a 14 horas y de 18 a 21 horas.