El Correo de Burgos

El rescate de 'Un Juan Rana' tan desconocido como jugoso

La compañía burgalesa La Buhardilla resurge de sus cenizas para entregarse a una «pequeña fiesta barroca» el domingo

-

-

Burgos

Creado:

Actualizado:

A.S.R. / Burgos

El seductor sonido de la interpretación en verso, la sinuosa música del rabel, el ambiente mágico de las candilejas y el hallazgo de un personaje tan desconocido como jugoso son los ingredientes de Un Juan Rana, la obra que La Buhardilla Teatro estrena el domingo en el Teatro Principal. «La obra es una pequeña fiesta barroca en homenaje a aquel teatro y se forma de piececitas», introduce el director y dramaturgo del espectáculo, Roberto Méndez.

La primera es una loa, a modo de las que se escribían antaño como una presentación escrita expresamente para el público de una ciudad determinada con la dura misión de acallar a unos espectadores que acudían a las corralas a vivir una juerga. Esta obrita introducía las bondades de la compañía y lo que a continuación verían. Ignacio de Miguel firma la que dará paso a dos entremeses enriquecidos: Los locos, de autor anónimo, Los muertos vivos y El mundo al revés, ambos de Quiñones de Benavente.

El plato principal se sirve en forma de monólogo. El de El canto de la rana, la conversación que el actor Cosme Pérez mantiene con Juan Rana, el personaje que le hizo famoso en la villa y en la corte del XVII, y que parafrasea el título y la situación inicial del famoso texto de Chejov El canto del cisne. Fue la lectura de aquel texto de Sanchis Sinisterra la que encendió la mecha de este montaje. A Roberto Méndez le sedujo. Esto unido a que tenía ganas de poner en escena lo aprendido en un curso con Ramón Fontseré le entregó a los brazos de la musa. Y pronto pensó en José Alonso Pepillo para encarnar a esta figura que existió realmente, famoso en su época y olvidado ahora.

«Ni la propia gente del teatro le conoce. Vamos a intentar sacarlo a la luz y que la gente juzgue para bien o para mal», describe el actor burgalés que lleva un año entrando y saliendo de la piel de este personaje de voz atiplada, de flauta, y ademanes de loca que le llevaron a la cárcel acusado de homosexual, garrotes de los que salió gracias a la intervención del rey Felipe IV y, especialmente, la reina Mariana de Austria.

«Cosme Pérez daría para un buen guión de cine o una teleserie», aventura Méndez, quien se refiere a él como «la primera maricona de la historia». «Fue un rebelde, se convirtió en adalid de este movimiento», añade, aunque recuerda igualmente que se murió con el pesar de no haber triunfado en la comedia, en las grandes obras, y sí en las menores. «Fue el mejor futbolista de segunda división», ilustra el director. «Representa la frustración de una persona que no ha conseguido ciertas cosas porque su otro yo se lo ha impedido. Sufre porque se le escapa la vida sin haber cumplido su sueño», expone Alonso, quien confiesa que el monólogo le obliga virajes interpretativos radicales, discusiones dialécticas entre el actor -Cosme Pérez- y su alter ego -Juan Rana-, su particular pepito grillo. De pepe a Pepe.

tracking