La Filarmónica inicia el curso con la espina de no atraer al público joven
Los entre 700 y 800 socios mantienen, sin embargo, la lozanía de esta centenaria sociedad que confía en poder programar en el Auditorio

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A.S.R. / Burgos
La Sociedad Filarmónica de Burgos es uno de los agentes culturales con más seguidores y más años de la capital. También uno de los más desconocidos, sobre todo entre el público joven. Una de las espinitas que tiene clavada su presidente, José Manuel Alegría, es la de no poder seducir a este espectro de la población y con ella dirige las riendas de una nueva temporada. Recuerda que hace unos años realizaron una campaña de promoción en la Universidad de Burgos, con la oferta de abonos especiales y, aunque sí que suscitó interés, acabó siendo un caos. Se daban de alta unos trimestres y otros no con lo que la reserva de plazas era imposible.
«Tenemos gente joven, pero muy poca. A mí me gustaría que la pirámide se invirtiera», dice y cree que no se trata de problemas económicos. «Los precios son muy baratos para el que quiera apuntarse. Cualquier estudiante hoy en día está dedicando más dinero a otras cosas incluso más frívolas», afirma. Cada socio paga una cuota de 37 euros al trimestre, con derecho a acudir a todos los conciertos ordinarios, que son la mayoría.
A pesar de este deseo frustrado, los entre 700 y 800 socios mantienen lozana a la centenaria asociación, que anoche estrenó curso con el espectáculo de la Capella Istropolitana -que ya había visitado la ciudad- en el Teatro Principal.
Precisamente la carencia de un espacio propio para sus actuaciones provoca algún que otro quebradero de cabeza a la dirección, que tiene que hacer encaje de bolillos para cuadrar las fechas de las formaciones en gira con las del Teatro Principal y los auditorios de Cajacírculo, escenarios habituales de su programación.
Este escollo les ha impedido invitar a algunas grandes orquestas, aunque, dice Alegría, siempre han salido bien del atolladero. Por ejemplo, este año esa carambola les ha permitido traer a la soprano Eva Urbanová, que ya estuvo en la ciudad hace unos años. Se dice de ella que es la sucesora de Montserrat Caballé. En su biografía constan importantes reconocimientos como el Grammy, el Thalía, el Dora Mavor Moore o la condecoración de Caballero de Arte y Literatura de Francia.
«Probablemente es la cita más atractiva de esta temporada y de los próximos años», se entusiasma el presidente, quien cifra en veintiocho el número de propuestas de esta nueva andadura en la que, señala, han intentado abarcar todo el abanico de posibilidades que ofrece la música, con orquestas, solistas, dúos, cuartetos...
El nivel del cartel no significa que la crisis haya pasado de largo de la puerta de la Sociedad Filarmónica. «En la calidad de los conciertos no la hemos notado, pero para lo demás sí. Es más, las entradas han subido el precio (hasta los 14 euros)», apunta Alegría, quien espera que se compense con la asistencia de público a los conciertos, que, por regla general, tienen buena entrada ya que suelen cubrirlo los socios.
¿Es elitista esta formación? Alegría contesta que económicamente, no, pero sí culturalmente. Y es ahí donde considera que han sembrado muchas semillas.
En lontananza
La Sociedad Filarmónica se empezó a frotar las manos tras el anuncio de la puesta en marcha de un Auditorio en la ciudad. Pronto empezó a soñar con la posibilidad de reanudar sus temporadas de ópera, suspendidas por carecer de un escenario con las condiciones técnicas necesarias para este tipo de montajes sin tener que mutilarlos. Su gozo cayó en un pozo al mismo ritmo que la apertura de este nuevo equipamiento sufría uno y otro retraso.
«Qué va a pasar. No lo sé. A mí, desde luego, sí me gustaría retomar la temporada de ópera, pero no puedo decir si podremos o no hacerlo. Depende de que se nos ceda el Auditorio. En nuestra mente, por lo menos, está», comenta Alegría, quien confirma que nadie del Instituto Municipal de Cultura (IMC) ni del Ayuntamiento se ha puesto en contacto con la Sociedad Filarmónica, aunque, matiza, las relaciones son cordiales entre ambos. La concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad, que aún no han recibido, es el mejor ejemplo.
El trimestre
>25 de octubre. La soprano Eva Urbanová y el pianista David Svek protagonizan el concierto más importante de la temporada. Será en el Teatro Principal con piezas de Haendel, Mozart, Smetana, Dvorak...
>4 de noviembre. El piano también se toca a cuatro manos. Mireia Fornells Roselló y Joan Miquel Hernández Sagrera son Nexus Piano Dúo y pondrán banda sonora al auditorio Cajacírculo de Julio Sáez de la Hoya.
>11 de noviembre. Dos violines, una viola y un violoncello componen el Quarteto di Roma, que toca en Sáez de la Hoya.
>18 de noviembre. Margherita Marseglia dirigirá a Il Concerto Accademico en la interpretación de Telemann, Haydn, Bocherini y Mendelssohn en el Salón de Concepción.
>25 de noviembre. Vivaldi y Schubert acaparan a Praga Camerata en Concepción.
>2 de diciembre. Recital de piano de Fabio Bidini en Sáez de la Hoya.
>16 de diciembre. Es tradición despedir el año con un coro góspel y The Brown Sisters son las elegidas para hacerlo en el Principal.