ANA MARÍA VALDERRAMA Violinista
«La música clásica puede ser divertidísima»

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A.S.R. / Burgos
Tiene veintiséis años y la etiqueta de joven promesa de la música española desde hace ya algunos. Currículum no le falta. Primer Premio y Premio Especial del Público en el XI Concurso Internacional de Violín Pablo Sarasate, ganadora del Concurso Internacional de Violín de Lisboa (Portugal) y también de Novosibirsk (Rusia), entre otros. Letras de oro utiliza igualmente para perpetuar su debut en solitario bajo la batuta de Zubin Mehta. Ella es Ana María Valderrama y esta noche se presenta en el escenario del Auditorio Cajacírculo de Julio Sáez de la Hoya junto al pianista Luis del Valle. Ambos interpretarán un repertorio basado en piezas de Beethoven, Cervelló, Saint-Saëns, Grieg y Sarasate.
Pregunta- ¿Por qué eligió el violín y no otro instrumento?
Respuesta- Vengo de una familia de músicos. Cuando éramos pequeñas, a mi hermana y a mí nos apuntaron a clases de viola porque el profesor era amigo de mi padre. Empezamos con ella y a los diez años me cambié al violín, me gustaba más.
P.- ¿Se pueden traducir en palabras lo que siente cuando tiene entre sus manos su violín?
R.- Es difícil. Cuando estoy en un concierto es una sensación súper especial. A mí el violín me encanta, pero lo que más me gusta es la música. Lo ideal es que el instrumento se convierta en un intermediario entre lo que yo quiero decir y el público. El instrumento, sea el que sea, es un medio y para mí el violín es de los más bonitos y tiene un sonido especial, que, al final, hace que el mensaje sea de una manera. Pero no deja de ser un vehículo y, por eso, es necesario tener un conocimiento técnico muy importante, dominarlo bien y disponer de todos los recursos.
P.- ¿Se ha sentido tentada en algún momento de serle infiel?
R.- Nunca. El violín me encanta, tiene muchos recursos, más posibilidades que otros, con él se puede hacer de todo. Es, quizás, el más parecido a la voz humana.
P.- Su debut como solista fue con Zubin Mehta en la celebración del setenta cumpleaños de la Reina Sofía. ¿Cómo recuerda aquella noche?
R.- Esa noche fue increíble. La recuerdo con mucho cariño, mucha ilusión, fue un concierto importantísimo para mí. Por todo lo que conllevaba. Por supuesto, tocar con Zubin Mehta, que es uno de los más importantes directores del mundo, y fue una oportunidad única, y que fuera en el 70 cumpleaños de la Reina y, además, la inauguración del auditorio Sony de la Escuela Reina Sofía. Ser solista allí fue inolvidable. Es verdad que había muchos nervios porque tenía delante a uno de los grandes, pero a la hora de empezar a tocar se pasaron y comencé a disfrutar muchísimo. Fue muy bonito.
P.- ¿Cómo se mantienen a raya los nervios en momentos así?
R.- Se hace de muchas maneras. También cuanto más tocas en público más fácil es porque te vas acostumbrando a ello, pero es importante controlarlos con un trabajo mental, hay que mentalizarse para saber que van a estar los nervios pero también saber que no pasa nada, tienes que visualizarte a ti misma haciéndolo muy bien. Yo practico mucho este trabajo mental y me suele dar resultado. Me tranquiliza. Y, claro, tienes que tener muy preparada la obra. Si estás al 200% lo poco que te pueden mermar los nervios no tiene importancia.
P.- ¿Tiene algún ritual previo a la actuación?
R.- Ninguno. Lo importante es centrarse en la música, salir muy concentrado e intentar darlo todo.
P.- ¿Qué compositores expresan mejor lo que tiene dentro?
R.- Me gusta Beethoven, Bach, Brahms, Mendelshon... Muchos, no podría elegir uno.
P.- ¿Contemporáneos?
R.- En esta gira toco algo de Jordi Cervelló, que tiene obras para violín muy buenas, y me gusta David del Puerto, del que también toco mucho.
P.- Un violinista necesita muchas horas de ensayo, usted empezó de niña en esta carrera. ¿Siente que ha perdido parte de su infancia?
R.- No, no, para nada. Es verdad que es muy sacrificado y hay que estar estudiando, pero cuando eres pequeño te acostumbras a todo, aunque sí tienes más trabajo que el resto de niños. Pero yo me lo pasaba tan bien en el Conservatorio que era un juego más. Ahí tenía a todos mis amigos, iba a clase con ellos y eran súper divertidas.
P.- ¿Se sigue viendo hoy la música clásica con prejuicios, como algo serio, estirado, o esos muros se han derribado?
R.- Está mejorando, pero es verdad que todavía en España nos cuesta, se ve como algo elitista y hay que quitarle esa máscara. La música clásica se tiende a ver como aburrida y no es así. Hay que hacer que la gente lo vea como algo entretenido porque lo es, aunque depende de cómo se toque. La música clásica puede ser divertidísima. En las obras de Mozart hay mucho humor, y las que no tienen este rasgo también llegan muy adentro. Es verdad que hace falta estar preparado, pero todo el mundo puede disfrutar de la música clásica. La gente tiene que atreverse a ir a conciertos.
P.- En estos tiempos que corren en los que la cultura está en entredicho y se cierran teatros, y se bajan presupuestos y cachés. ¿Es más difícil ser músico?
R.- Siempre se recorta de la Cultura y yo, claro, defiendo que no se debe hacer. Puede parecer que no es tan importante como otras cosas, pero sí lo es, la música es el alimento del alma y no puede faltar, sin ella no se puede vivir. No puede haber recortes, al contrario, debería haber más ayudas.
P.- ¿Cuál es su sueño?
R.- Poder vivir de esto, que es lo que me gusta, y dedicar mi vida a ello.
P.- ¿Qué música escucha cuando se apaga la clásica?
R.- Me gusta mucho la salsa, los cantautores y el jazz.