El público burgalés se engancha, cada vez más, al flamenco

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MARTA CASADO/Burgos
Las Noches Flamencas surgieron como una forma de dar calor con el arte, las palmas y el cante hondo más tradicional y vanguardista en las noches del invierno burgalés. Un calor que cada año convence más al público del Teatro Principal. Así se desprende de los datos que maneja el Instituto Municipal de Cultura que afirma que en este ciclo, y a la espera de sumar las entradas totales del espectáculo que ayer protagonizaba Belén Maya, se suman 1.561 espectadores lo que supone incrementar en un 18,8% el aforo registrado el año pasado en este ciclo y que fue de 1.313 personas. El ciclo arrancó con el cantaor jerezano José Mercé el pasado 14 de enero. A ellos se han unido en fechas posteriores los cantaores Aurora Vargas, El Pele, Miguel Laví, Encarna Anillo y Esperanza Fernández.
A medio camino entre las Noches Flamencas y el inicio de las celebraciones del Día Internacional de la Danza (que es mañana 29 de abril) se encontraba la actuación que ayer copó el escenario del Teatro Principal, TR3S de Belén Maya.
Quienes se sentaron en las butacas del Teatro Principal pudieron comprobar el sentir del flamenco en su faceta más pura. Solos, sin escenario, sin tramoya y sin guión que entrelace las historias se presentaron Belén Maya, y su inseparable bata de cola, la voz de Jesús Méndez, el sonido de la guitarra de Rafael Rodríguez y el compás de Chloé Brûke. «Es un espectáculo íntimo, basado en lo esencial del flamenco, sin escenografía, sin cuerpo de baile, sin argumento conceptual... es un flamenco tradicional», apuntaba antes de subir la escenario la bailaora.