FERIA DEL LIBRO
La crisis baja las ventas, pero no espanta al público
Los libreros hablan de un descenso ligero de las compras, pero no de los visitantes, atraídos por el buen tiempo. El presidente del gremio apuesta por impulsar las colaboraciones con entidades el próximo año

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A.S.R. / Burgos
Es media mañana de un domingo y un joven al que le empieza a salir el bigote recoge las vueltas del libro que acaba de pagar, un minuto después un niño de unos once años pregunta el precio de otro y la dependienta apuesta por que antes de que acabe el día llegará otro, doce años mediante, a por la tercera parte de la trilogía Escipión, de Santiago Posteguillo. Larga vida a la literatura. La misma que parece tener la Feria del Libro. La trigésimo sexta edición se despidió ayer con un ligero, y esperado, descenso de las ventas respecto al año pasado, el mismo público y el triple acierto de las presentaciones vespertinas de libros en la Sala Polisón, los distintos concursos convocados y la iniciativa gastronómica Entre plato y plato te lo cuento. Se bajaron las persianas también con la necesidad de replantear algunos puntos como la búsqueda de una fórmula que dé más visibilidad a los autores burgaleses.
«Estamos contentos. La nota global es buena», evalúa el presidente de la Asociación Provincial de Libreros, Álvaro Manso, que cierra su primera edición al mando con la certeza de que el futuro pasa por impulsar las colaboraciones con otras entidades puesto que la crítica situación económica no tiene visos de cambiar.
Y es que la crisis ha pasado de puntillas por el Paseo del Espolón, pero no ha faltado. Los libreros coinciden al hablar de un ligero descenso en las ventas. Manso le pone cifras y calcula que ha sido del 10%. Nada nuevo bajo el sol. Se salva de la quema la literatura infantil, aunque Fernando Muñoz, de Tiovivo, especializada en el público menudo, tampoco tira los cohetes que suenan en Hijos de Santiago Rodríguez, que este año ha dedicado uno de sus dos puestos a este lector.
Carmen Pérez-Canales (Espolón) habla de ventas similares al año pasado. Cree que la lluvia del viernes y alguna mañana de bochorno han bajado las cajas «una gotina». Esta pizca se convierte en pellizco si hablan Adelaido García (Léxico) y Pilar Saeta (Dina 4). Y en puñado si lo hace Sonia Alonso (Música y Deportes). «De público, muy bien, porque ha hecho muy bueno, pero las ventas han sido las peores desde 2007 para acá. Ha sido el peor año», asegura.
«La gente mira más, pero compra menos», ilustra Marimar Ruiz (Tizas), quien señala que se miran mucho los precios y se pide cada vez más el formato bolsillo.
La misma apreciación tiene Lucía Alonso (Hijo de Santiago Rodríguez), quien hace un rápido resumen. «La crisis se ha notado, la gente se controla un poco, y se ha vendido más bolsillo que el año pasado. Pero ha merecido la pena. No nos quejamos», analiza y, con todo, considera que es una cita necesaria y que la gente agradece el 10% de descuento.
Ha costado rascarse el bolsillo, pero la pereza no ha existido a la hora de brujulear entre los volúmenes. Al público le gusta. «A la gente de Burgos le encanta y espera la feria, aunque solo sea para darse una vuelta, para ver las novedades, tocar los libros. Es una manera de acercarse a los que, aunque parezca mentira, aún no entran a las librerías», valora Pérez-Canales, quien, como todos sus colegas, defiende la necesidad de esta cita.
Al margen de ventas y público, la satisfacción llega también a las actividades que completan el programa.
Aplaude Manso las presentaciones de libros vespertinas en la Sala Polisón del Teatro Principal, que, sin duda, continuarán en la nueva edición. Lo harán igualmente los concursos, que se erigen como el gran acierto del momento y la mejor apuesta para animar a la gente a participar. Las tres convocatorias han funcionado, pero la auténtica sorpresa ha llegado con el sorteo de un lote de libros dedicados por los autores. Solo había que comprar un libro y contestar a tres preguntas en la nueva página web del gremio, que ha sido la mejor aliada (hoy se publicará aquí el ganador).
El tercer éxito, el menú literario de La Fábula, ha hecho chuparse los dedos a los escritores invitados, que hasta hicieron fotos para compartir en las redes sociales.
'El abuelo...' y Concostrina, reyes del mambo
La unanimidad a la hora de elegir los títulos estrella de la Feria del Libro es pasmosa. Una detrás de otra, las libreras hablan de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson, como el más vendido. Luego vienen otros, pero la primera es esta historia de un anciano que se escapa de la residencia cuando cumple 100 años y recorre una aventura por la Historia sin parangón. La misma avenencia surge cuando se pregunta por el éxito de los autores invitados. Nieves Concostrina se alza con la corona de laureles. La periodista visitó el Espolón el sábado por la tarde y, nunca mejor dicho, armó la de San Quintín. Hasta veinte minutos de cola hicieron algunos lectores para conseguir la firma de su último volumen, Se armó la de San Quintín y otras historias de la Historia. A distancia, pero en segundo puesto, se encuentra José Luis Corral y El códice del peregrino. Lejos de estas tres obras, pero también en puestos privilegiados aparecen El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza; Palmeras en la nieve, de Luz Gabás; En el país de la nube blanca, de Sara Lark; El jardín olvidado, de Kate Morton; La vida después, de Marta Rivera de la Cruz; la infantil Pepa Pig...